Muertos por terremotos en Venezuela asciende a 3,811 a dos semanas del desastre
Dos semanas después de los devastadores terremotos gemelos que sacudieron Venezuela, el país entra en una nueva y cada vez más dolorosa fase de la tragedia. Mientras las esperanzas de encontrar más sobrevivientes prácticamente se han desvanecido, decenas de miles de familias continúan esperando respuestas sobre el paradero de sus seres queridos.
Funcionarios del Gobierno informaron la noche del miércoles que la cifra oficial de fallecidos ascendió a 3,811, mientras que 16,740 personas han resultado heridas, en momentos en que las autoridades continúan desplazando el foco de sus esfuerzos desde las operaciones de rescate de emergencia hacia la reconstrucción y la asistencia humanitaria.
Las cifras actualizadas, presentadas durante una rueda de prensa oficial, indican que 6,462 personas han sido rescatadas con vida desde que los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 sacudieron el centro-norte de Venezuela el pasado 24 de junio, con apenas 39 segundos de diferencia, convirtiéndose en uno de los desastres naturales más mortíferos de la historia moderna del país.
Las autoridades señalaron que 17,907 personas permanecen sin vivienda tras perder sus hogares, mientras que 190 edificios colapsaron por completo y otros 856 sufrieron daños de consideración.
Los funcionarios también informaron que se han distribuido cerca de 9,603 toneladas métricas de alimentos, que más de 27,300 pacientes han recibido atención médica en hospitales venezolanos e internacionales y que 4,388 rescatistas internacionales han participado en la respuesta junto a más de 30,000 efectivos venezolanos entre militares, policías, bomberos y personal de emergencia. Además, casi 29,000 voluntarios se han registrado para colaborar en las labores de asistencia.
Sin embargo, aun cuando las operaciones oficiales de búsqueda y rescate comienzan a disminuir, una de las mayores interrogantes que deja la tragedia sigue siendo el destino de miles de personas cuyo paradero continúa sin esclarecerse.
Aunque las autoridades venezolanas no han divulgado una cifra oficial nacional sobre las personas cuyo paradero aún se desconoce, las Naciones Unidas y diversas organizaciones humanitarias estiman que alrededor de 50,000 personas siguen sin ser localizadas desde los terremotos.
Registros digitales independientes creados por voluntarios y familiares contienen entre 43,000 y 51,000 nombres, reflejando la enorme incertidumbre que continúa rodeando el desastre.
Las organizaciones de ayuda advierten, sin embargo, que esa cifra no debe interpretarse como el número de personas que se presume permanecen atrapadas bajo los escombros. Incluye tanto a personas que podrían seguir sepultadas bajo edificios colapsados como a miles que permanecen incomunicadas debido a los graves daños sufridos por las redes de telecomunicaciones, el suministro eléctrico y la infraestructura vial en algunas de las zonas más afectadas.
En numerosas comunidades de la costa caribeña venezolana, las torres de telefonía celular dañadas y las prolongadas interrupciones de las comunicaciones han impedido que muchas familias puedan confirmar si sus seres queridos sobrevivieron o simplemente lograron desplazarse hacia otros lugares después de los terremotos.
Aun así, los equipos de rescate reconocen que la posibilidad de encontrar nuevos sobrevivientes se ha vuelto extremadamente remota 15 días después del desastre. La situación refleja una realidad bien conocida en los grandes terremotos: la inmensa mayoría de los rescates ocurre durante los primeros días posteriores al colapso de las estructuras.
Para miles de familias, sin embargo, la ausencia de respuestas definitivas ha hecho imposible pasar de la esperanza al duelo.
Organizaciones de voluntarios continúan actualizando bases de datos en línea mientras familiares suben fotografías, información médica y los últimos lugares donde fueron vistos sus seres queridos, con la esperanza de que alguien pueda reconocerlos o aportar información sobre su destino.
Mientras tanto, la atención del Gobierno se concentra cada vez más en el enorme desafío de la recuperación.
Las autoridades informaron que casi 86,800 familias han recibido algún tipo de asistencia oficial, mientras que los campamentos temporales continúan albergando a miles de personas desplazadas. Ingenieros permanecen desplegados en la ciudad capital, Caracas, y La Guaira, Miranda y otros estados afectados, inspeccionando edificios de apartamentos, puentes, escuelas e infraestructura pública para determinar qué estructuras pueden repararse de manera segura y cuáles deberán ser demolidas.
Se espera que el proceso de reconstrucción se convierta en uno de los mayores emprendimientos de infraestructura de la historia moderna de Venezuela. Una evaluación preliminar elaborada para la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) estima que los terremotos ocasionaron aproximadamente $37,000 millones en daños físicos directos a edificaciones e infraestructura, aunque los investigadores advierten que esa cifra excluye las pérdidas económicas indirectas y el costo total de la reconstrucción.
La asistencia internacional también continúa ampliándose.
Funcionarios del Gobierno señalaron que 4,388 especialistas extranjeros en rescate siguen participando en la respuesta junto con personal venezolano de emergencia y organizaciones humanitarias que distribuyen alimentos, suministros médicos, agua potable y ayuda para albergues.
Estados Unidos ha comprometido más de $386 millones en asistencia humanitaria para las víctimas de los terremotos, convirtiéndose en el mayor contribuyente individual a la respuesta internacional, según informó el Departamento de Estado.
Los fondos han permitido financiar atención médica de emergencia, distribución de alimentos, agua potable, saneamiento, refugios temporales, servicios de protección y apoyo logístico a través de organizaciones como la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, UNICEF y el Programa Mundial de Alimentos.
El Departamento de Estado indicó que Estados Unidos ya ha entregado más de 400 toneladas métricas de suministros de emergencia —entre ellos kits de refugio, kits de higiene, lonas, baldes y equipos de cocina—, con los que estima haber beneficiado a unas 70,000 personas afectadas por los terremotos.
Al entrar la emergencia en su tercera semana, Washington también anunció la creación de un puente aéreo humanitario entre Estados Unidos y Venezuela. Coordinada por el Departamento de Estado en alianza con la organización logística Airlink y la empresa Amazon, la iniciativa permitirá trasladar semanalmente suministros humanitarios desde el Aeropuerto Internacional de Miami hasta el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, sin costo para las organizaciones participantes.
Aunque los equipos estadounidenses de búsqueda y rescate urbano desplegados desde Virginia, California y Florida ya concluyeron su misión y regresaron a sus bases, el Departamento de Estado aseguró que personal estadounidense permanece en Venezuela supervisando la entrega de asistencia humanitaria y coordinando las operaciones de ayuda. En total, más de 2,400 rescatistas pertenecientes a 60 equipos internacionales de 29 países, apoyados por cerca de 200 perros especializados, participaron en las labores de rescate tras los terremotos del 24 de junio.
Funcionarios de alto rango del Departamento de Estado también viajaron recientemente a Venezuela para evaluar los daños y revisar el desarrollo de las operaciones de asistencia, subrayando el papel que Washington continúa desempeñando mientras el país transita de la respuesta de emergencia hacia una recuperación de largo plazo.