En busca de pitones invasoras, los investigadores interrumpen orgías de serpientes
Brandon Welty dirigía con cuidado su hidrodeslizador, bautizado como “Python Patrol”, hacia el borde rocoso de una isla artificial formada con los sedimentos extraídos de un canal cercano al Everglades Holiday Park. Su equipo tenía una misión.
Una pitón birmana hembra de unos 10 pies de largo custodiaba su puesta de huevos al otro lado de la isla. Las madres que incuban pueden mostrarse más defensivas, y llegar hasta ella implicaba abrirse paso entre una vegetación densa mientras enjambres de mosquitos buscaban sangre.
Welty, que mide seis pies y cuatro pulgadas, se agachó bajo ramas enmarañadas y se abrió camino a través de una espesa maleza de lantanas para liderar el grupo. Durante meses, él y su equipo habían vigilado a la serpiente mediante un transmisor y una cámara de seguimiento.
“Simplemente sigo este camino. No sé si funcionará, pero lo intentaremos”, dijo. “Tengo repelente de insectos por todo el GPS”.
Las pitones birmanas son una pesadilla invasora en la Florida. Están ascendiendo en la cadena alimentaria y devorando de todo —desde conejos de pantano y aves zancudas hasta ciervos—, arrebatándoles el alimento a panteras, linces rojos y aves rapaces.
Los programas de captura y eliminación de pitones siguen siendo la forma más eficaz de frenar la invasión, pero localizar a las serpientes es una tarea ardua y lenta. Los investigadores del equipo Croc Docs de la Universidad de la Florida (UF) esperan facilitar esa labor. Al estudiar cómo se desplazan, se reproducen y eligen los sitios de anidación las pitones birmanas, ofrecen a los cazadores mejores pistas para rastrear a uno de los depredadores más esquivos de los Everglades.
“La gente está encontrando más nidos. Encuentran a estas hembras en periodo de anidación con mayor frecuencia que antes”, señaló Jenna Cole, bióloga especializada en especies invasoras del Distrito de Gestión del Agua del Sur de la Florida. “Con el paso del tiempo, tanto quienes realizan las capturas como el personal que trabaja sobre el terreno están mejorando su eficacia”.
Los investigadores apartaron las ramas y la hojarasca de la base de un árbol hasta que las escamas brillantes de la pitón reflejaron la luz del sol. Al intentar retirar los restos que cubrían su cabeza, la serpiente se lanzó al ataque, pero falló.
Las pitones hembra rara vez abandonan sus nidos durante el periodo de incubación, que dura aproximadamente 54 días, explicó Welty. Los investigadores no la molestaron hasta que los huevos estuvieron a punto de eclosionar, vigilando el nido de cerca para asegurarse de poder recogerlos primero.
“Ella se echará sobre esos huevos y los defenderá, apenas beberá agua ni comerá nada en ese tiempo”, dijo Welty.
“Siempre me dan lástima en esta época del año. Son buenas madres. No me gusta apartarlas de sus huevos”.
Sin embargo, retirar a una hembra que está anidando también evita que docenas de crías lleguen a los Everglades. Un nido hallado en los Everglades y en el Área de Gestión de Vida Silvestre Francis S. Taylor contenía la sorprendente cifra de 111 huevos, según la Comisión de Conservación de Pesca y Vida Silvestre de la Florida (FWC).
El tamaño de la puesta suele depender del tamaño de la serpiente. Los huevos están unidos entre sí por una mucosidad similar a un superpegamento que la madre produce al ponerlos, lo que dificulta contarlos con exactitud. Esta hembra tenía entre 15 y 20 huevos aproximadamente.
Eric Suárez, investigador de Croc Docs, y Cole, del SFWMD, inmovilizaron a la pitón mientras Welty le extraía sangre de una vena cercana a la base de la cola. Fue necesario intentarlo varias veces. Al igual que ocurre con las personas, es más difícil extraer sangre a las serpientes deshidratadas.
Guardaron la sangre en una nevera portátil y los huevos en un saco blanco para llevarlos al laboratorio y utilizarlos en otros experimentos. Los huevos no se incubarán en el laboratorio.
Antes de marcharse, el equipo removió la hojarasca circundante para asegurarse de que no hubiera más huevos o serpientes ocultos cerca. En ocasiones, los investigadores han encontrado varias hembras anidando muy cerca unas de otras, un comportamiento que aún no comprenden pero que siguen estudiando.
También están estudiando adónde va la pitón después de poner sus huevos.
“¿Qué sucede si alguien encuentra un nido, la hembra se marcha y luego no logran encontrarla?”, preguntó Suarez. “Bueno, estamos obteniendo datos sobre adónde podría ir esa hembra después. ¿Se quedarán merodeando por la zona un tiempo?”.
En este caso, se alejó deslizándose sin mirar atrás. En cuestión de segundos, desapareció entre la hierba alta.
Serpientes exploradoras
Los investigadores localizaron a la madre pitón gracias a su programa de “serpientes exploradoras”, que utiliza radiotransmisores implantados quirúrgicamente para guiarlos hasta otras serpientes. Este año, el equipo cuenta con 25 pitones marcadas que los han conducido hasta 30 serpientes nuevas.
Los transmisores emiten una señal de alta frecuencia que los investigadores rastrean mediante una antena direccional y un receptor; el sonido de los pitidos se intensifica a medida que se acercan a la serpiente.
Durante la temporada de apareamiento, que abarca desde finales de noviembre hasta finales de marzo, las serpientes exploradoras cobran especial valor. Las pitones hembra toman el sol mientras liberan feromonas que atraen a los machos, y estos, al estar marcados, a menudo guían a los investigadores directamente hasta ellas.
“Podemos observar cómo ella se desplaza, mientras él la sigue durante meses, incluso en pleno pantano”, señaló Welty.
Los machos marcados son muy activos y no se detienen tras encontrar una pareja; los investigadores pueden capturar a una hembra, liberar al macho y, días después, este los guiará hasta otra.
En marzo, el Miami Herald acompañó a Welty y al equipo Croc Docs en una expedición hacia lo profundo de los Everglades del norte para localizar a pitones macho en busca de pareja.
Al llegar al lugar, no encontraron al macho marcado que buscaban, pero sorprendieron a otras dos serpientes con las cloacas entrelazadas: una abertura única para huevos, excrementos y fluidos reproductivos.
Las pitones birmanas tienen dos penes, llamados hemipenes, y es habitual que varios machos se reúnan alrededor de una sola hembra para aparearse durante la temporada de reproducción. Sí, algo así como una orgía de serpientes.
“Una hembra y un grupo de machos”, comentó Welty. “No sé si todos intentan aparearse a la vez o si tratan de turnarse, pero sería muy interesante averiguarlo”.
Existen programas similares de serpientes rastreadoras en Big Cypress y el suroeste de la Florida; sin embargo, los Everglades y el Área de Gestión de Vida Silvestre Francis S. Taylor —que abarcan los condados Miami-Dade, Broward y Palm Beach— plantean desafíos únicos debido a que gran parte del terreno está bajo el agua.
Muchas de estas serpientes habitan lejos de carreteras o senderos, en lo profundo de los Everglades, zonas accesibles únicamente por barco.
Incluso allí, los investigadores han observado que las pitones se están desplazando hacia áreas urbanizadas.
“Sospechamos que probablemente utilizan los canales como una vía de menor resistencia. Podrían servirles de autopistas para dispersarse”, señaló Melissa Miller, profesora adjunta de Ecología de Fauna Invasora en el Departamento de Ecología y Conservación de Vida Silvestre de la UF, que supervisa el programa de especies invasoras para el equipo Croc Docs de la universidad.
La representante Debbie Wasserman-Schultz, quien participó en la expedición de marzo junto a los investigadores, manifestó su interés en ayudar a conseguir más oportunidades de financiación para el equipo.
Actualmente, el Distrito de Gestión del Agua del Sur de la Florida y la FWC financian el proyecto. “Estamos invirtiendo miles de millones de dólares en la restauración de los Everglades. Si una especie invasora —ya sabe— termina echando por tierra todo el trabajo que hemos realizado, o gran parte de él, eso supondrá un problema para nosotros en el futuro”, afirmó.
Los investigadores aún están averiguando hasta dónde se desplazan las pitones. Localizan a cada serpiente marcada cada dos días. Algunas apenas abandonan un área de distribución reducida, mientras que un macho recorrió aproximadamente 40 millas en seis meses.
Ninguna de las 25 pitones marcadas ha salido del hábitat que se está monitoreando actualmente. El calentamiento climático podría ampliar potencialmente el área de hábitat adecuado para las pitones en la Florida, señaló Welty, pero medir este fenómeno resulta extremadamente complejo. Es imposible determinar con exactitud cuántas pitones hay en la zona. Estimar la población con precisión requeriría marcar a cientos, o incluso miles, de serpientes más, algo poco práctico tratándose de una especie invasora. “Queda mucho por hacer, pero estamos obteniendo una pequeña imagen de lo que realmente está sucediendo”, comentó Welty.
Ashley Miznazi es reportera especializada, en cambio, climático para el Miami Herald; su trabajo cuenta con el financiamiento de la Lynn and Louis Wolfson II Family Foundation y MSC Cruises, en colaboración con Journalism Funding Partners.