Se inaugura museo de Bahía de Cochinos, y los veteranos reflexionan sobre futuro de Cuba
Eduardo Zayas Bazán fue uno de los primeros miembros de la Brigada 2506 que abrió fuego cuando desembarcó como hombre rana en Playa Girón el 17 de abril de 1961. Tenía 25 años y era parte de un grupo de exiliados cubanos con mucha determinación para liberar a Cuba, que dejaron atrás sus vidas, carreras y familias en Estados Unidos para tomar las armas en la invasión de Bahía de Cochinos.
A 65 años de aquella acción militar en la que perdieron la vida 102 brigadistas, Zayas Bazán, vicepresidente de la Brigada 2506, se siente optimista de que el cambio hacia la democracia por la que él y sus compañeros lucharon esta más cerca. Pero reconoce que será fácil.
“Queremos un cambio pacífico, pero, para que ocurra, el gobierno de Cuba tiene que darse cuenta de que tienen que dejar el poder”, dijo Zayas Bazán. “Hay que presionarlos, porque, de lo contrario, va a haber un baño de sangre grandísimo y eso es lo que queremos evitar”.
Una transición pacífica facilitaría la reconciliación entre los cubanos, tanto en la isla como en el extranjero, dijo.
Zayas Bazán, de 90 años, asumirá la presidencia de la Brigada 2506 el 19 de abril, un día después de la inauguración del nuevo museo de 11,000 pies cuadrados en la Pequeña Habana, el Museo de la Brigada 2506 de Bahía de Cochinos, construido en el terreno adyancente donde estuvo desde 1988 la sede de la Brigada.
El tema de una intervención militar ha estado en el aire muy fuertemente desde que el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel manifestó, en una entrevista con NBC, su negativa a abandonar el poder, a pesar de la profunda crisis en que está sumido el país.
Una encuesta comisionada por el Miami Herald, entre 800 cubanos y cubanoamericanos del sur de la Florida, arrojó que un 79% apoya una intervención militar en Cuba, incluyendo un 36% que respaldaría una acción para derrocar al gobierno y un 38% que apoyaría una intervención para cambiar el régimen y atender la crisis humanitaria en Cuba.
Zayas Bazán, que desarrolló una extensa carrera como profesor universitario, apoya la estrategia de la administración del presidente Trump y el secretario de Estado Marco Rubio de mantener canales de comunicación con representantes de la familia Castro, quienes verdaderamente sostienen el poder en la isla.
Al mismo tiempo, señaló que se haga cumplir la ley Helms-Burton Act, que desde 1996 codifica el embargo de Estados Unidos hacia Cuba y que prohíbe su levantamiento hasta después de celebradas elecciones libres en la isla.
“No queremos que los Castro tengan ninguna influencia, no importa que se vayan con todo el dinero”, dijo sobre los requisitos para un posible levantamiento del embargo estadounidense a la isla. “Hay que soltar a los presos políticos y son necesarias pruebas de que se va hacia una economía de mercado”.
Conservar el legado
El nuevo museo, construido con fondos estatales, del condado y la ciudad de Miami, recorre la historia y el legado de la Brigada 2506 en exhibiciones interactivas, con fotografías ampliadas en las paredes, que muestran la dimensión de la gesta militar que emprendieron esos jóvenes.
La edad promedio de los brigadistas –alrededor de 1,500 participaron en la invasión– era entre 26 y 28 años, y pertenecían a todos los estratos de la sociedad cubana. Había estudiantes, profesores, pescadores, profesionales y abogados.
Algunos tenían escasamente 18 años, como Humberto Cortina, uno de los brigadistas que también apuesta por agotar todas las vías posibles de comunicación y de presión al régimen cubano antes de llegar a una intervención militar.
“La Brigada es una organización militar, el objetivo es liberar a Cuba por todos los caminos, pero somos lo suficientemente inteligentes para comprender cuál es el mecanismo que usa Estados Unidos para este tipo de cosas”, dijo Cortina.
Cortina, de 84 años, confía en que durante la administración Trump el proceso cubano se va a acabar. Apuntó a su vez que Trump ha dicho que no se enfocará en Cuba hasta que termine la guerra de Irán.
“Estados Unidos está apostando en Cuba a las conversaciones primero”, dijo Cortina. “Cuando llegas a un impasse, eso no implica invadir. Puedes mandar uno o dos mensajes al gobierno, sacas uno o dos generales, y así le das tiempo a esa gente a pensar”.
Un gran porcentaje de los que contestaron la encuesta del Herald dijeron que apoyaban una intervención militar, pero muchos de ellos, entrevistados posteriormente por el Nuevo Herald y el Miami Herald, coincidieron en que hay que intentar evitar a toda costa un baño de sangre.
Lea más: Diputado cubano desestima encuesta que respalda acción militar de Estados Unidos
“No es necesario mandar a las tropas ni a los marines. Cuba es un país de rodillas en este momento”, dijo Cortina, señalando que “el mayor obstáculo es Raúl Castro y una camarilla de 10 generales cercanos al poder a los que se les puede ofrecer un salvoconducto para que se vayan porque han sido incapaces de gobernar”.
Cortina recibió varios disparos en una acción en el Central Covadonga, en Cienfuegos –heridas que aún le dificultan caminar. También está entre los 180 miembros de la Brigada que después de cumplir prisión en la isla se integraron al Ejército de Estados Unidos. Al regresar a la vida civil, hizo una carrera política en el sur de la Florida y fue uno de los primeros cubanos en llegar a la Cámara de Representantes de la Florida en 1982.
Durante la invasión de Bahía de Cochinos, los brigadistas resistieron con valor los bombardeos de las fuerzas castristas y la falta de apoyo prometida por la administración del presidente John F. Kennedy, que limitó la participación de Estados Unidos para evitar conflictos con el gobierno de Castro.
También enfrentaron un juicio público que fue televisado en la isla, y mantuvieron una postura digna cuando Fidel Castro se reunió con ellos en prisión y les dijo que tenía una buena noticia: no serían fusilados. La mala noticia: cumplirían una condena de 30 años de cárcel, según contó a el Nuevo Herald Zayas Bazán.
En ese momento, Castro también les dijo que exigiría a cambio de liberarlos un pago de $64 millones. Más tarde, el canje se hizo por medicamentos y medicinas valorados en $53 millones, que ayudaron a recaudar los primeros brigadistas liberados en un grupo de 60 heridos, entre ellos Cortina y Zayas Bazán. El resto fueron liberados a partir del 23 de diciembre de 1962.
¿El último round?
Rafael Montalvo, que ocupa actualmente la presidencia de la Brigada hasta la entrada de Zayas Bazán, señala que ha sido una larga pelea por la libertad de Cuba que todavía sigue vigente.
“El primer round fue hace 65 años y salimos golpeados, pero también salimos muy informados y muy decididos”, dijo Montalvo. “Hicimos una promesa de jamás abandonar [la causa] de Cuba, y no lo hemos hecho. A través de los años hemos continuado luchando y en algunas ocasiones de la manera que no podíamos, y nos ha costado”.
Montalvo tenía 18 años cuando desembarcó con 11 compañeros en Playa Larga, una pequeña villa pesquera a 10 millas de Bahía de Cochinos. Era una noche sin luna y cada uno cargaba un equipo militar que pesaba como 100 libras, pero sentían una gran emoción porque iban a liberar a Cuba.
“Podíamos presentir el litoral, pero no lo veíamos”, dijo Montalvo. “Ya nos estaban atacando y las trazadoras nos pasaban por arriba. Daba miedo, pero también aumentaba la adrenalina. La toma de Playa Larga fue extremadamente emocionalmente”.
Ya en el último round hacia la libertad de Cuba, reconoce Montalvo, hoy es más fácil para los brigadistas recordar las dificultades que pasaron, lo que han hecho en múltiples entrevistas con el historiador de la Brigada, el profesor Victor Triay.
Esas investigaciones se usaron para compilar la información que el público puede encontrar organizada cronológicamente en pantallas al visitar el museo. La primera sala tiene una pantalla gigante que proyecta videos y fotos de la Cuba precastrista. Después siguen imágenes e información del entrenamiento de la Brigada en Centroamérica, los desembarcos en Cuba, los combates principales y luego la captura de los brigadistas, el juicio, la cárcel y la liberación.
“Estábamos muy bien entrenados, los morteros que teníamos eran muy buenos”, recuerda Montalvo, pero las fuerzas castristas les llevaban ventaja numérica. “Nos mandaban las olas de gente y de tanques y nadie se echaba para atrás, aunque todo el mundo estaba muerto de miedo, nadie lo expresaba”, dice de la actitud de los brigadistas.
Uno de los factores que contribuyó al fracaso de la Brigada es que, a última hora, la administración de Kennedy cambió el lugar del desembarco. Lo trasladaron de Trinidad –una ciudad cerca de las montañas del Escambray, donde los brigadistas podían recibir apoyo popular y huir en caso de que confrontaran dificultades– a una playa solitaria. Lo más cerca que tenían era la Ciénaga de Zapata, que resulta una trampa para cualquiera que esté huyendo. Tampoco les dieron el apoyo aéreo que necesitaban para avanzar.
’Fuimos a dar la vida’
Ricardo Sánchez, un banquero de Miami de 85 años, estuvo entre los primeros brigadistas capturados. Dice, con modestia, que lo único que lo hace reconocible es que está en la primera foto de los brigadistas capturados que salió a la luz. Fue publicada en mayo de 1961 en la revista Life. Sánchez está en primera fila junto a su jefe, Julio Alonso, ya fallecido, quien dirigía el batallón de paracaídistas. Gracias a la foto, la madre de Sánchez pudo saber que, al menos, estaba vivo.
Cuando se le pide que resuma el legado de la Brigada, Sánchez dice que nunca bajaron la cabeza frente al gobierno de Castro.
“Fuimos allí a dar nuestras vidas... y esa es la contribución que podemos ofrecer para el futuro”, dijo Sánchez, quien formará parte de la directiva de la Brigada a partir del 19 de abril.
Por ahora, Sánchez dijo hablar solo en su nombre, e indicó que, en cualquier solución que se busque al problema de Cuba, deben participar los cubanos, en especial los opositores y disidentes en la isla.
Le gustaría que los cubanos fueran “un factor importante. Hasta ahora solo se ha hablado de una solución entre el gobierno de Cuba y Estados Unidos”, dijo Sánchez.
Al veterano de Bahía de Cochinos le gustaría que se consultara a exiliados y organizaciones capacitados para opinar cómo se debería actuar, incluyendo a la Brigada 2606.
Estableció paralelismos con los acontecimientos históricos que rodearon la invasión de Bahía de Cochinos, cuando exiliados cubanos instauraron lo que esperaban que se convirtiera en un gobierno civil en una Cuba libre, presidido por José Miró Cardona, un exiliado que había ejercido como ministro durante los primeros días del régimen de Castro.
A su vez, Manuel Artime era el jefe civil de la Brigada 2506. Los otros líderes eran José “Pepe” San Román y Erneido Oliva, todos fallecidos.
Sánchez afirmó que los cubanoamericanos se están apoyando “en exceso en el hecho de que un cubano por herencia” –Rubio– está al frente del Departamento de Estado. En última instancia, señaló, Rubio deberá responder “ante el cargo que ocupa”, y no necesariamente ante sus raíces cubanas.
Sánchez señala que en lo que muchos cubanos del exilio coinciden es en que se acabe el régimen lo más pronto posible.
Una foto histórica
En la actualidad, solo quedan 200 veteranos de Bahía de Cochinos, y todos tienen más de 80 años. Las paredes del Museo los muestran jóvenes y en plena acción. Las fotos han sido ampliadas y digitalizadas por el trabajo de la artista plástica Consuelo Castañeda, que forma un equipo con la curadora del museo, Carmen Valdivia.
Entre las fotos se halla aquella histórica que refleja a los veteranos de Bahía de Cochino entregando la bandera de la Brigada al presidente Kennedy en el Orange Bowl el 29 de diciembre de 1962. Abarca una pared entera, permitiendo a los visitantes situarse dentro de la escena —adentrarse y, figurativamente, ocupar su lugar entre los brigadistas.
Valdivia reflexiona sobre lo distinta que hubiera sido la historia de Cuba si los brigadistas hubieran triunfado. Ella, que fue parte del éxodo de Pedro Pan –la operación de la Iglesia Católica que trajo a miles de niños cubanos no acompañados a los Estados Unidos– no habría tenido que emigrar sola, a los 12 años, a Estados Unidos, dijo.
Muy cerca, frente a la pared más impresionante del museo, donde están las fotos de los brigadistas fallecidos en Bahía de Cochinos, está Carlos Luis. El exitoso ejecutivo de seguros, presidente del Museo de la Brigada 2506 de Bahía de Cochinos, tiene como misión conseguir los fondos para el Museo.
Carlos recuerda a su padre, René Luis, que fue jefe de morteros en Bahía de Cochinos. “Los veteranos siguen teniendo fuego en la sangre”, dijo. “Si mi padre estuviera vivo, ahora tomaría su arma”. René falleció en el 2024.
La pared se ilumina por la noche, y el salón, que está al final del museo, puede quedar a oscuras, para resaltar más los rostros. Es una imagen emotiva.
“Es un espacio hecho con vistas al futuro”, dijo la doctora Yuleisy Mena, directora ejecutiva del Museo. “Para educar y prevenir sobre lo que pasó en el pasado”.
Mena informa sobre los planes de recibir a estudiantes para enseñarles sobre los males del comunismo. “A veces se habla mucho del nazismo, pero no lo suficiente sobre el comunismo”.
Para Sánchez ese dolor tiene un cariz más personal. Siempre recuerda, y en estas fechas quizás más, a un compañero de la Brigada, Fernando Casanova, fallecido durante la invasión. Llegó a dos semanas de la invasión, dijo Sánchez, “y casi no sabía manejar un arma”.
Humberto Cortina quisiera que recordaran a los brigadistas de una manera simple: como personas que lucharon por su país.
“Quiero ver a los cubanos que están en la isla libres de nuevo, para que tengan la habilidad de desarrollarse lo mejor que puedan”, dijo. Espero estar aquí para cuando eso pase”.
El Museo de la Brigada 2506 de Bahía de Cochinos está ubicado en 1821 SW 9 Street. (305) 649-4719. Tiene amplio estacionamiento.
Esta historia fue publicada originalmente el 18 de abril de 2026, 5:30 a. m..