Tras esconderse en Cuba, se entrega fugitivo acusado de estafa millonaria
Poco después que las autoridades federales desmantelaron y allanaron a una cadena de clínicas que dirigía una familia que trató de robarle $130 millones al Sistema Escolar de Miami-Dade y a varias compañías estadounidenses, tres inmigrantes cubanos vinculados con el complot de la estafa escaparon a México y luego desde allí regresaron a la isla.
Durante casi dos años, el jefe de la cadena, Reynaldo Castillo, y José Gerardo González, su mano derecha en el negocio, estuvieron escondidos en Cuba. Castillo y González eran buscados por el importante papel que ambos desempeñaron en la monumental estafa. En el encausamiento, fechado en marzo de 2015, se acusó a un total de 16 personas de fraude al Medicare, el programa federal de cuidado de la salud.
González, de 26 años, regresó a Miami la semana pasada después que otro cubano hallado culpable en otro caso de fraude al cuidado de la salud lo convenció de que se entregara. Agentes del Buró Federal de Investigaciones (FBI) lo esperaron en el Aeropuerto Internacional de Miami (MIA) y en la actualidad está detenido en el Centro de Detención Federal en el downtown de Miami, mientras espera juicio en marzo. El martes, su abogado defensor, William Barzee, no quiso hablar con la prensa.
Se cree que Castillo, de 48 años, que todavía está siendo buscado en Miami, está preso en Cuba, según dijo el FBI.
También se sospecha que un tercer acusado, Ezequiel Severo Casas, de 30 años, huyó a Cuba hace casi dos años.
Escapar a la isla se ha convertido en una práctica habitual para docenas de inmigrantes cubanos radicados en el sur de la Florida y que se han dedicado a estafarle al Medicare en los últimos 10 años. Estas pandillas le han robado cientos de millones de dólares al Medicare y, en algunos casos, a aseguradoras privadas, y escapan luego a la isla o a otros países de habla española como México. Los fugitivos por lo general son capturados cuando viajan a un tercer país o vuelven a Miami.
Casi todos los miembros de la pandilla criminal de la familia Castillo han llegado a acuerdos con la Fiscalía, entre ellos el hermano de Reynaldo, Hendris Castillo Morales, que fue sentenciado a 10 años de cárcel en octubre del 2015.
En el juicio, Castillo Morales buscó que el juez de Distrito Robert Scola le impusiera una sentencia menos severa, pero en el proceso el juez señaló que Castillo Morales no demostró tener el más mínimo remordimiento por lo que hizo, no le pagó nada de dinero a sus víctimas y su hermano huyó a Cuba posiblemente cargado de millones de dólares para de este modo no tener que encarar los cargos de fraude en su contra.
Agentes del FBI intentaron ponerse en contacto con Reynaldo Castillo por teléfono tras detener a otros acusados que trabajaban en la organización familiar.
“Cuando se le informó que había una orden de arresto a su nombre, Reynaldo Castillo colgó el teléfono”, según documentos judiciales. Viajó de Miami a México y luego a Cuba para escapar de la justicia estadounidense, según los fiscales. La madre y otros familiares de Castillo viven en Cuba.
Los fiscales Christopher Clark y Michelle Álvarez buscan recuperar los millones de dólares que se les pagó a los acusados y hasta el momento han decomisado por lo menos cinco edificios que algunos compraron para instalar en ellos las clínicas.
El caso de Castillo es poco usual ya que la red de la familia tuvo como blanco importantes compañías aseguradoras privadas que se encargaban de administrar planes de cuidado de salud para entidades privadas y públicas.
La ciudad de Miami, el Sistema Escolar de Miami-Dade y varias compañías perdieron millones de dólares en pagos de seguros de salud a consecuencia de la estafa perpetrada por las clínicas a cargo de Castillo, que presentaron reclamaciones falsas para inyecciones, para el dolor, terapia física y otros servicios, de acuerdo con dos encausamientos.
La Fiscalía dijo que los acusados trataron de robarle $130 millones a entidades públicas, compañías privadas y grandes aseguradoras como Blue Cross Blue Shield, United Healthcare y Cigna.
En total, las entidades y sus aseguradoras pagaron $15 millones a la red de cuidado de salud de la familia de Castillo, que administró unas 35 clínicas en Hialeah, Doral y Miami entre el 2012 y el 2015, según los encausamientos.
Entre las entidades que resultaron estafadas están Pepsi Co., Macy’s, RadioShack, BJ’s Wholesale Club, Lincoln Property Company, Nextera Energy y Southeast Frozen Foods Company.
La mayoría de estas entidades, al igual que la ciudad de Miami y el Sistema Escolar de Miami-Dade, ofrecen planes de seguros médicos a sus empleados que son administrados por grandes aseguradoras, de manera que los pagos se hicieron directamente de sus propios fondos.
Esta historia fue publicada originalmente el 8 de febrero de 2017, 0:39 p. m. with the headline "Tras esconderse en Cuba, se entrega fugitivo acusado de estafa millonaria."