Capturan a tres pescadores de los Cayos de la Florida con más de 100 langostas pequeñas
Lea este artículo en inglés en el Miami Herald.
Tres pescadores comerciales que trabajaban en los Cayos de la Florida enfrentan cargos graves de conservación de la vida silvestre después que, según agentes de la Comisión de Pesca y Conservación de Vida Silvestre de la Florida (FWC), fueron detenidos en el bote en que pescaban el sábado por la noche, con casi 130 langostas cuyo tamaño era más pequeño que el que exige la ley.
Los agentes de la FWC dijeron que atraparon a los hombres cuando vendían su carga en una pescadería cerca de Coral Key, aproximadamente a las 6 p.m.
Los tres hombres, Elmis Ruiz Recano, de 45 años, Blas Ismar Santos Pompa, de 30, y Amaury Abreu González, de 49, seguían presos en la cárcel de la policía del Condado Monroe el lunes por la noche, con una fianza a $50,550 cada uno. Ninguno vive en los Cayos, de acuerdo con documentos judiciales.
Mientras los agentes de la FWC registraban el bote, uno de ellos, vio ocho langostas en el tanque de la embarcación, según un comunicado de prensa de la FWC. El agente Justin Salazar después encontró una cubeta de cinco galones escondida en la cabina del barco.
En la cubeta, había 129 colas de langostas, de las cuales 127 eran más pequeñas del tamaño que exige la ley, dijo la FWC.
Entre los cargos que cada uno de los pescadores enfrentan se incluyen: Posesión de 100 o más langostas más pequeñas del tamaño que exige la ley, lo que es un delito grave; posesión de 25 colas de langostas en el agua (las langostas deben llevarse a bordo enteras y vivas), un delito menor de segundo grado; 135 cargos de posesión de langostas por debajo del tamaño que pide la ley, un delito menor; posesión de colas de langostas en el agua; y posesión de un pargo más pequeño, también un delito menor.
Según la policía, la dueña de la pescadería, Aurea Ester Meneses —que no se pudo localizar para conocer qué tenía que decir— fue multada por tener cuatro pargos más pequeños del tamaño que pide la ley, y dos caracolas vivas en el tanque de la tienda.
Traducción de Jorge Posada