Sur de la Florida

‘Será castigado’: La defensa pide cadena perpetua para el hombre que abandonó a una niña en los Everglades

cjuste@miamiherald.com

Harrel Braddy, el hombre que abandonó a una niña de cinco años en los Everglades para que fuera devorada por caimanes, era conocido por su familia, vecinos y compañeros de iglesia como un generoso hombre de familia.

La reputación de Braddy entre quienes lo conocían era “completamente opuesta a la del hombre enojado y furioso” que presentó la fiscalía, dijo la abogada defensora Carmen Vizcaíno. Los miembros del jurado, dijo, prestaron juramento de que para decidir el destino de Braddy considerarían todas las pruebas, entre ellas la historia de su vida, antes y después del asesinato de Quatisha Maycock.

La abogada defensora Carmen Vizcaíno, presenta sus argumentos iniciales en tanto Harrel Braddy, condenado por abandonar a una niña de cinco años a su suerte en los Everglades en 1998, comparece ante el tribunal el martes 20 de enero de 2026 para su juicio de revisión de sentencia en Miami, Florida.
La abogada defensora Carmen Vizcaíno, presenta sus argumentos iniciales en tanto Harrel Braddy, condenado por abandonar a una niña de cinco años a su suerte en los Everglades en 1998, comparece ante el tribunal el martes 20 de enero de 2026 para su juicio de revisión de sentencia en Miami, Florida. Carl Juste cjuste@miamiherald.com

“Será castigado”, dijo Vizcaíno. “El señor Braddy morirá tras las rejas. No hay duda de eso. La pregunta que tienen ante ustedes hoy es si morirá tras las rejas por causas naturales o será ejecutado”.

La defensa comenzó a presentar su caso el lunes por la tarde, después de que la madre de Quatisha, Shandelle Maycock, lloró en el estrado de los testigos al hablar de su hija en el juicio de nueva sentencia de Braddy, ahora de 76 años. Braddy estuvo en el corredor de la muerte de Florida desde 2007 hasta 2017, cuando se le concedió un nuevo juicio de sentencia debido a problemas constitucionales relacionados con la pena de muerte en el estado.

Maycock se derrumbó al detallar cómo a su hija le encantaba colorear, jugar con muñecas, disfrazarse y, sobre todo, ir a la escuela para aprender cosas nuevas con sus compañeros.

Quatisha Maycock, la niña de cinco años que murió devorada por caimanes.
Quatisha Maycock, la niña de cinco años que murió devorada por caimanes. Foto de archivo

“Quatisha era mi razón de vivir”, dijo Maycock en el estrado. “Era la única persona que sabía que realmente me quería, además de Dios”.

Braddy secuestró a Quatisha y a Maycock, a quien Braddy conoció en un grupo de la iglesia, la noche del 7 de noviembre de 1998. Braddy golpeó a Maycock, la estranguló, la metió en el maletero de su auto y la abandonó en un tramo desierto de la carretera US 27 cerca del límite entre los condados Broward y Palm Beach, dijo la fiscal Abbe Rifkin. Maycock sobrevivió, aunque él no contaba con que sobreviviera a su agresión.

El motivo de Braddy, dijo Rifkin, fue que Maycock lo había rechazado repetidamente. Temiendo que Quatisha pudiera identificarlo, Braddy abandonó a la niña, aún con vida, a un lado de Alligator Alley. El cuerpo de Quatisha fue encontrado días después en un canal por unos pescadores.

¿Debería perdonarse al asesino?

La historia de Braddy, según Vizcaíno, comenzó en Miami a mediados de la década del 50, cuando la ciudad estaba segregada. Braddy era uno de los seis hijos de sus padres, quienes ya fallecieron, pero estuvieron casados ​​por más de 70 años. Los Braddy vivían en una pequeña casa de dos habitaciones, donde los seis hijos tenían que compartir una habitación.

En el sur de la Florida, bajo una época de segregación racial, a Braddy y su familia no se les permitía ir a las playas de Miami Beach, dijo su abogada. Así fue como Braddy y sus hermanos aprendieron a amar los Everglades, donde la familia pescaba y hacía picnics.

Harrel Braddy, condenado por abandonar a una niña a su suerte en los Everglades en 1998, presta juramento al comparecer ante el tribunal el martes 20 de enero de 2026 para su juicio de revisión de sentencia, en Miami, Florida.
Harrel Braddy, condenado por abandonar a una niña a su suerte en los Everglades en 1998, presta juramento al comparecer ante el tribunal el martes 20 de enero de 2026 para su juicio de revisión de sentencia, en Miami, Florida. Carl Juste cjuste@miamiherald.com

En la década del 70, Braddy se casó con Cyteria Braddy, con quien tuvo cinco hijos, agregó Vizcaíno. Braddy y Cyteria siguen casados, a pesar de sus décadas de encarcelamiento.

Durante su tiempo en prisión, Braddy ha sido un “prisionero modelo”, dijo Vizcaíno, y agregó que solo ha recibido dos informes disciplinarios. Pero la vida en prisión es difícil, sobre todo para una persona mayor.

Braddy ha tenido problemas de salud, incluyendo cáncer de garganta y daño cerebral, dijo la abogada. En 2019, fue atacado por otros reclusos.

“Su cuerpo se está deteriorando, y así es como tendrá que sobrevivir a una cadena perpetua en la población general”, dijo Vizcaíno.

Mientras Vizcaíno presentaba su alegato inicial, Braddy levantó la vista, moviendo los labios. De vez en cuando se quitaba las gafas y se frotaba los ojos.

Shandelle Maycock y su hija Quatisha Maycock
Shandelle Maycock y su hija Quatisha Maycock Archivo del Miami Herald

La defensa también presentó el lunes pruebas de que Quatisha estaba inconsciente tras sufrir una lesión en la cabeza, insinuando que la niña no estaba despierta cuando los caimanes le mordieron partes del cuerpo. La defensa leyó el testimonio del médico forense, ya fallecido, que realizó la autopsia de Quatisha.

Sin embargo, la Dra. Emma Lew, patóloga forense, testificó la semana pasada que la evidencia indica que la niña estaba viva cuando los caimanes la atacaron. Lew dijo que no tenía “forma de saber si [Quatisha] estaba consciente”. Los miembros del jurado vieron las impactantes fotografías de Quatisha, a quien le faltaba el brazo izquierdo y presentaba marcas de mordeduras en la cabeza y el estómago.

Esta historia fue publicada originalmente el 27 de enero de 2026, 9:31 a. m..

Grethel Aguila
Miami Herald
Grethel covers courts and the criminal justice system for the Miami Herald. She graduated from the University of Florida (Go Gators!), speaks Spanish and Arabic and loves animals, traveling, basketball and good storytelling. Grethel also attends law school part time.
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