George Pino podría alegar en juicio que sufrió amnesia por lesión cerebral tras accidente mortal
Una neuróloga examinó a George Pino —el promotor inmobiliario de Doral que estrelló su lancha contra una baliza fija de un canal, causando la muerte de una adolescente y heridas graves a una compañera de clase de la joven— para determinar si sufrió una lesión cerebral traumática que le provocó amnesia y la aparición de “falsos recuerdos con respecto a los detalles del accidente”, según un documento obtenido por el Miami Herald.
Los abogados de Pino consultaron a la Dra. Diana Barrat, una neuróloga de Boca Raton que actúa como perito en el caso, de acuerdo con los registros obtenidos por el Herald. Fueron los abogados defensores quienes la contrataron.
El informe de 18 páginas de Barrat —el cual contiene numerosas secciones censuradas— fue entregado a la fiscalía el lunes. En él se indica que los abogados defensores podrían tener previsto presentar pruebas durante el juicio que acrediten que Pino sufrió una lesión cerebral traumática como consecuencia del accidente ocurrido durante el fin de semana del Día del Trabajo de 2022.
Entre las preguntas que los abogados defensores formularon a Barrat se encontraba la siguiente: “¿Podría la lesión cerebral traumática haber provocado amnesia y la creación de falsos recuerdos con respecto a los detalles del accidente?”.
La respuesta de la especialista aparece censurada en el informe.
Barrat evaluó a Pino el 2 de febrero, según consta en el documento. La doctora analizó las imágenes cerebrales de Pino y revisó varios de sus expedientes médicos.
Pino enfrenta dos cargos por delitos graves
Pino, de 55 años, enfrenta cargos por homicidio culposo y homicidio con una embarcación. Estos delitos graves conllevan una pena máxima de 15 años de prisión, si bien no podrá ser declarado culpable de ambos cargos simultáneamente. Pino se ha declarado inocente de los dos cargos.
Los representantes de Howard Srebnik, abogado de Pino, declinaron hacer comentarios para este artículo.
Los cargos contra Pino derivan del accidente de la lancha que provocó la muerte de Luciana Fernández, de 17 años, quien se disponía a iniciar su último año de bachillerato en la Our Lady of Lourdes Academy. El accidente, ocurrido el 4 de septiembre de 2022, causó también una grave lesión cerebral a su compañera de clase, Katerina Puig —actualmente de 20 años—, una destacada jugadora de fútbol que aún se encuentra en proceso de recuperar sus habilidades motoras básicas.
Alegaciones sobre la presencia de otra embarcación en el canal
Pino declaró a los investigadores que una embarcación de mayor tamaño, que se dirigía hacia la suya en el canal, generó una gran ola que le hizo perder el control de su bote, provocando que este impactara contra una boya de señalización en la Biscayne Bay. La embarcación de Pino —una lancha Robalo de 29 pies de eslora— zozobró, lanzando al agua de la bahía a sus ocupantes: 12 adolescentes , el propio Pino y su esposa, Cecilia.
Sin embargo, ninguna otra persona —incluidos los testigos que se encontraban en otras embarcaciones en ese concurrido canal—, ni tampoco ninguno de los pasajeros a bordo de su propia lancha, vio dicha embarcación.
Pino no ha sido imputado por delito alguno derivado de las declaraciones falsas que pudiera haber realizado ante los investigadores o presentado ante un tribunal federal.
La Comisión de Conservación de Vida Silvestre y Pesca de Florida (FWC), la agencia estatal encargada de investigar el accidente, determinó asimismo que lo más probable es que dicha embarcación nunca hubiera estado allí.
Al enterarse del examen realizado por el neurólogo, Joel Denaro, abogado de la familia Fernández, comentó: “¿Ah, conque ahora van a recurrir a la defensa basada en la amnesia?”.
El informe ofrece un anticipo de lo que cabe esperar durante el juicio de Pino, previsto para el mes de junio.
En diciembre, los abogados de Pino declararon que un análisis de sangre realizado en el hospital reveló que “no se detectó alcohol” en el organismo de su cliente. Las pruebas de alcoholemia —o la ausencia de las mismas— han constituido el eje de la controversia en este caso.
La noche del accidente, los investigadores de la FWC no sometieron a Pino a una prueba de alcoholemia para determinar su nivel de sobriedad, a pesar de estar capacitados para realizar este tipo de pruebas en accidentes náuticos que arrojan heridos graves o víctimas mortales. Los investigadores presentes en el lugar de los hechos sabían que cuatro de las 14 personas que viajaban a bordo de la embarcación habían sido evacuadas por vía aérea —en calidad de pacientes con “alerta de trauma”— por el Servicio de Bomberos y Rescatistas del Condado Miami-Dade; entre dichas pacientes se encontraba Luciana, quien falleció al día siguiente en el hospital.
Pino le declaró a los investigadores de la FWC que se encontraban en el lugar del accidente que ese día había consumido “dos cervezas”. La familia Pino celebraba el 18 cumpleaños de su hija, quien había invitado a 11 de sus amigas más cercanas —todas ellas menores de edad— a realizar una excursión en barco hasta Elliott Key, en Biscayne Bay.
La FWC ha sostenido que no disponía de causa probable para solicitar una orden judicial que le permitiera obligar a Pino a someterse a una prueba de sobriedad. Sin embargo, la FWC podría haber contactado a la Fiscalía Estatal de Miami-Dade, la cual cuenta con un fiscal de guardia las 24 horas del día, los siete días de la semana, para asistir a los agentes en la obtención de órdenes de registro, órdenes de arresto o mandatos judiciales en este tipo de casos.
De hecho, la segunda página de una presentación de diapositivas de la Fiscalía Estatal dirigida a la FWC —sobre homicidios relacionados con embarcaciones— proporciona el número de la línea directa para comunicarse con los fiscales.
La FWC no llamó.
Al día siguiente del accidente, los investigadores de la FWC recuperaron la embarcación de Pino de la bahía y hallaron 61 botellas y latas de alcohol vacías, incluyendo cervezas Corona, Truly Hard Seltzer y Bud Light. También se encontró una botella vacía de La Marca Prosecco y una botella a medio consumir de licor de frambuesa Chambord.
A pesar de esto —y a pesar de que no se le realizó ninguna prueba de sobriedad a Pino—, la FWC concluyó que el alcohol no fue un factor determinante en el accidente. Un portavoz de Pino ha declarado que las botellas y latas de alcohol vacías provenían de la basura de otras embarcaciones que se encontraban amarradas junto a la de Pino en Elliott Key. El portavoz no ha identificado a los propietarios de dichas embarcaciones.
La próxima audiencia del caso está programada para el 13 de abril.
Esta historia fue publicada originalmente el 19 de marzo de 2026, 3:07 p. m..