Del círculo de Clinton a Epstein: quién es el exalcalde de Miami Beach acusado de agresión sexual
El jueves, Sarah Kellen, asistente personal de Jeffrey Epstein durante mucho tiempo, testificó ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes que fue agredida sexualmente por Philip Levine, exalcalde de Miami Beach y candidato a la gobernación de Florida en 2018.
La acusación, reportada el viernes por el Miami Herald, resultó ser una noticia bomba, implicando a un acaudalado empresario convertido en político que había estado bajo escrutinio en los últimos meses debido a unos correos electrónicos que revelaban una cercanía con Epstein —y con su asociada, Ghislaine Maxwell— mayor de la que había admitido anteriormente.
Levine, de 64 años, no respondió a las reiteradas solicitudes de comentarios sobre las afirmaciones de Kellen. Se espera que la transcripción completa de las declaraciones de Kellen se publique la próxima semana.
En los años transcurridos desde su fallida candidatura a la gobernación —en la que invirtió 29 millones de dólares de su propio patrimonio en las primarias demócratas, pero terminó en tercer lugar con el 20% de los votos—, Levine ha mantenido un perfil bastante bajo. Ha escrito artículos de opinión con cierta regularidad y ha aparecido como comentarista televisivo, criticando a menudo al Partido Demócrata desde una perspectiva moderada. Él y su esposa establecieron un rancho de caballos en Ocala.
Huella en el sur de Florida
Sin embargo, Levine dejó su huella más significativa en el sur de la Florida durante las décadas de 2000 y 2010: primero como director ejecutivo de una empresa de medios multimillonaria centrada en la industria de los cruceros, y posteriormente como alcalde de Miami Beach durante cuatro años, a partir de 2013.
Levine, oriundo de Boston y radicado en Florida desde los 10 años, ha relatado que fundó su negocio en un estudio en South Beach en 1990, con un capital inicial de apenas 500 dólares. Su empresa, Onboard Media, producía anuncios televisivos, revistas y material de marketing portuario para las líneas de cruceros.
Recibió un impulso gracias al padre de Craig Robins —compañero de habitación de Levine en la Universidad de Michigan, quien más tarde desarrollaría el Design District de Miami—, quien se convirtió en socio silencioso de la empresa a mediados de la década de 1990.
Onboard Media creció hasta convertirse en la firma de medios y ventas libres de impuestos más grande del mundo dentro de la industria de los cruceros, generando cientos de millones de dólares en ingresos. Levine la vendió a LVMH Moët Hennessy Louis Vuitton en el año 2000. Luego creó otra empresa de medios para la industria de cruceros, Royal Media Partners, que trabaja exclusivamente con Royal Caribbean International y tiene su sede en Alton Road.
“Su negocio terminó siendo un factor transformador”, declaró al Herald en 2018 Richard Fain, exdirector ejecutivo de Royal Caribbean. “No tanto porque el concepto fuera extraordinario, sino porque su ejecución fue estupenda”.
A medida que su negocio de marketing para cruceros prosperaba, Levine acumuló más de 100 millones de dólares en inversiones inmobiliarias; gran parte de ese capital se invirtió en Miami, en asociación con Scott, el hermano de Robins.
Levine también se convirtió en un importante donante del Partido Demócrata y comenzó a organizar eventos de recaudación de fondos en su residencia de Sunset Islands. Fue así como conoció al expresidente Bill Clinton, con quien entabló una estrecha amistad.
Campañas políticas autofinanciadas
Cuando Levine se postuló para la alcaldía de Miami Beach en 2013, no se trató de la típica campaña electoral municipal. Gastó cerca de 2 millones de dólares de su propio bolsillo en la contienda. Clinton le brindó su respaldo. Derrotó al entonces comisionado Michael Góngora, prometiendo gestionar la ciudad como si fuera una empresa y obtener resultados concretos.
Cumplió esa promesa durante su mandato, destacándose especialmente por impulsar proyectos masivos de prevención de inundaciones que implicaron elevar sustancialmente el nivel de las calles en varios vecindarios de Miami Beach. El enfoque de Levine generó fricciones, ya que no dudó en enfrentarse a quienes lo cuestionaban y nombró a socios comerciales para ocupar cargos clave.
“Sin duda, era un hombre de la filosofía de o se hace a mi manera o no se hace”, comentó al Herald el viernes Mike Grieco, excomisionado de la ciudad de Miami Beach que compartió mandato con Levine. No obstante, Grieco añadió: “Siempre hablábamos de lograr los objetivos a toda costa. Y él lo hizo”.
En 2018, Levine se postuló para gobernador con la esperanza de que su perspicacia empresarial y su estatus de multimillonario hecho a sí mismo cautivaran a los votantes, mientras competía por la nominación demócrata contra Jeff Greene, Andrew Gillum, Gwen Graham y Chris King.
Levine promovió la reforma de las leyes de armas, el aumento de la financiación para las escuelas públicas y la elevación del salario mínimo hasta “el nivel más alto que podamos alcanzar”. El consejo editorial del Herald respaldó a Levine en las primarias demócratas, citando su experiencia de liderazgo y sus esfuerzos para combatir el aumento del nivel del mar en Miami Beach. Sin embargo, el dinero que Levine inyectó en su propia campaña —alrededor de una quinta parte de su patrimonio neto en aquel momento— no fue suficiente para vencer a Gillum, el exalcalde de Tallahassee, un progresista que ganó las primarias dando una sorpresiva victoria.
Levine quedó en tercer lugar, por detrás de Graham, excongresista federal. Gillum incluso superó a Levine en el Condado Miami-Dade por 9,000 votos, según el Herald.
El escrutinio en torno a sus vínculos con Epstein
Levine se retiró del foco de atención pública. Luego, en 2019, Epstein fue acusado de tráfico sexual de menores y falleció en su celda ese mismo año. Días después, el Herald informó que Epstein tenía más de una docena de contactos de Levine en su llamado “pequeño libro negro”.
Levine restó importancia al vínculo, afirmando que se había reunido con Epstein “un par de veces”, pero que no tenía “ni idea” de cómo se habían conocido y que “nunca tuvo una amistad ni una relación comercial” con él.
El año pasado, Maxwell declaró ante el Departamento de Justicia que Levine era su “muy buen amigo”, una afirmación que Levine también desestimó, señalando que su relación con Maxwell “era la de una amiga para mi esposa y para mí; nada más y nada menos”.
Sin embargo, unos correos electrónicos hechos públicos a principios de este año revelaron que Levine mantenía una relación de gran camaradería tanto con Epstein como con Maxwell. Dichos correos mostraban que Levine siguió manteniendo una relación amistosa con Epstein incluso después de la condena que este recibió en el sur de la Florida en 2008, y que él y Maxwell intercambiaron numerosos correos de tono coqueto y sexualmente sugerente a principios de la década de 2000; entre ellos, un intercambio en el que bromeaban sobre el hecho de que Levine estuviera “dotado como un caballo”.
En el círculo de los poderosos
Los archivos divulgados también ofrecieron una visión más profunda del nivel de acceso que Levine tenía a las esferas de los ricos y poderosos.
En 2002, Levine intentó que Clinton llamara a Jimmy Carter para lograr que este lo incluyera en la delegación que Carter enviaría a Cuba ese mes de mayo.
Asimismo, mantuvo correspondencia con Andrew Mountbatten-Windsor (anteriormente conocido como el príncipe Andrés) del Reino Unido.
En el verano de 2009, Sarah Ferguson, exesposa de Mountbatten-Windsor, pasó una noche en casa de Levine junto a sus hijas, las princesas Beatriz y Eugenia. Según revelan los correos electrónicos, al día siguiente tenía previsto almorzar con Epstein en la mansión que este poseía en Palm Beach.
Actualmente, las autoridades británicas investigan los vínculos de Mountbatten-Windsor con Epstein. En 2011, Ferguson calificó su relación con Epstein como un “gigantesco error de juicio”. Sin embargo, el diario The Guardian informó el año pasado que, en privado, ella había seguido manteniendo correspondencia con él.
Según consta en los registros, en 2010 Epstein también presentó a Levine a Alan Dershowitz.
“Le he dicho la gran persona que eres”, escribió Epstein a Levine, sugiriendo así que el exalcalde podía sentirse libre de contactar con el prestigioso abogado. Levine declaró al Herald en un comunicado a principios de este año: “Como he afirmado anteriormente, mi única conexión con Jeffrey Epstein surgió exclusivamente a través de mi antigua amistad con Ghislaine Maxwell. Me reuní con Epstein solo unas pocas veces. Nunca hice negocios con él, nunca visité su isla y nunca viajé en su avión. Lamento haberlo conocido”.