Cuba

La economía cubana oficialmente crece pero siguen los apagones y la escasez

Un campesino limpia de marabú su parcela de tierra.
Un campesino limpia de marabú su parcela de tierra. AP

El crecimiento económico de un 1.1 por ciento en el primer semestre del actual año anunciado por el gobernante Miguel Díaz-Canel no llegará a la cocina de los cubanos, ni se reflejará en el deprimido poder adquisitivo de la mayoría de las familias, dijeron economistas consultados por este diario.

Cuba, cuya economía carga con el lastre que representa la aguda crisis de su principal aliado, Venezuela, no consigue remontar el vuelo en momentos en se suman otros obstáculos como la llegada de un menor número de turistas, la caída en sus exportaciones, el paso de ciclones tropicales y la incompetencia de los funcionarios gubernamentales.

“Me alarma el dato. Me preocupa mucho porque creo que se está descontrolando presurosamente la economía cubana. El crecimiento económico de varias naciones en América Latina está por encima del 4 por ciento. Cuba está por debajo de la media. Es lo habitual, pero indica que los motores de la economía están apagados”, dijo el profesor y economista cubano Elías Amor Bravo, quien reside en Valencia, España.

El experto explicó que el bajo crecimiento económico se produce debido en parte a la caída del turismo, que no está registrando las cifras previstas. En el primer semestre del año, por ejemplo, viajaron a Cuba unos 226,000 estadounidenses, lo que representa un 24 por ciento por debajo a las llegadas registradas en igual periodo del año anterior. También cayó en un 5 por ciento la cantidad de turistas que llegaron de otros destinos.

Otro golpe a la economía cubana ha sido la nueva política del presidente Donald Trump, que prometió mano dura, endureció la retórica y tomó medidas para frenar los negocios de las empresas turísticas propiedad de los militares cubanos.

Amor Bravo explicó también que la inversión extranjera continúa siendo poca en relación con los $2,500 millones que necesita el país anualmente, a lo que se suma la pobre cosecha de azúcar, una de las peores en un siglo (1,1 millones de toneladas). Otro golpe a la economía fue el azote del huracán Irma, que dejó pérdidas de $ 13,585 millones y los daños causados por la tormenta Alberto.

Las cifras oficiales más recientes indican que el déficit comercial alcanzó $7,953 millones en 2016.

“El déficit público descontrolado va pasando de año en año y crea una bola que se alimenta de una deuda cada vez mayor”, dijo el economista, que aludió además a “la incapacidad de los funcionarios gubernamentales para gestionar la economía”.

Cuba recibió un importante alivio en 2014 con la condonación del 90 por ciento de su deuda de $35.000 millones con la antigua Unión Soviética, de la cual la Federación Rusa era legataria. En 2015, el Club de París y La Habana llegaron a un acuerdo por el cual condonaron a la isla $8,500 millones de los $11,100 millones que había acumulado en deuda e intereses desde 1986.

También México perdonó el 70 por ciento de los $487 millones que había prestado a la isla y Japón olvidó casi $1,000 millones de una antigua deuda de 2014.

“El síntoma de la enfermedad es la fiebre, pero la enfermedad es lo que el médico tiene que estudiar. Si combates solo la fiebre no resuelves el problema. La enfermedad en el caso cubano es el desequilibrio por la falta de exportaciones y el descontrol total de los gastos del Estado”, expresó Amor.

Apagones y más escasez

Un incremento de los apagones, más escasez en las tiendas que comercializan los productos en CUC y mercados racionados son resultado de la actual coyuntura económica de la isla y que han llevado a un recrudecimiento de las medidas de control sobre el sector privado.

Según cálculos del economista Carmelo Mesa-Lago, un estudioso de la economía cubana basado en la Universidad de Pittsburg, el poder adquisitivo del cubano es apenas el 51 por ciento del reportado en 1989.

La señales del deterioro son aún más evidentes en sectores como el farmacéutico, debido a los problemas de liquidez que dificultan el pago a los proveedores de insumos y materias primas para garantizar la producción nacional de medicinas. Solo a mediados de este año el país dejó de producir 45 medicamentos básicos debido a que no tuvo la moneda dura para importar el 85 por ciento de los insumos que requiere.

El suministro de otros productos como helados, refrescos y cervezas que comercializa la red de tiendas y comercios minoristas también ha caído en picada en los últimos meses. Las dificultades para comprar envases y materias primas en el extranjero ha llevado a muchas industrias, entre ellas la conocida Coppelia, a disminuir su producción y cerrar temporalmente algunas de sus plantas.

Mesa-Lago concluyó en un reciente estudio que el promedio de crecimiento de la economía entre 2016-2018 será del 0.6 por ciento, una cifra muy pobre comparada con los países del área. El Fondo Monetario Internacional, por ejemplo, pronosticó un crecimiento de 1.6 por ciento para América Latina este año.

Crecimiento “cuestionable”

El director de The Havana Consulting Group, Emilio Morales, cuestionó la cifra de crecimiento reciente anunciada por el ejecutivo cubano. “El crecimiento del 1.1 por ciento del PIB es cuestionable” por los malos resultados económicos de este semestre. “En este momento el país atraviesa una tensa situación financiera y profunda falta de liquidez, lo que ha retrasado el pago a un grupo importantes de proveedores de materias primas y productos”, expresó.

Cuba logró impulsar su economía tras la llegada al poder del fallecido ex mandatario venezolano, Hugo Chávez, quien se convirtió en el principal aliado de La Habana, permitiendo paliar la crisis dejada tras el colapso de su antiguo benefactor, la ex Unión Soviética.

La firma de un convenio de colaboración con Caracas a inicios de siglo y el envío de decenas de miles de profesionales que eran pagados directamente a La Habana con petróleo subsidiado, fue un balón de oxígeno para el gobierno del también fallecido, Fidel Castro y para su hermano y sucesor, Raúl Castro.

Pero la actual crisis que enfrenta Venezuela ha representado un giro en contra Cuba.

Las más recientes cifras oficiales divulgadas indican que el intercambio comercial entre ambos países cayó a $2,224 millones en 2016, que representa el mínimo histórico desde el inicio del chavismo y tras haber superado los $8,500 millones en 2012.

Venezuela, que en los mejores años de la revolución bolivariana envió a Cuba alrededor de 120,000 barriles diarios, equivalentes a unos $4,000 millones al año, ha reducido las entregas hasta cerca de 55,000 barriles diarios de petróleo. Incluso ante la caída vertiginosa de su producción petrolera, Venezuela ha acudido a mercados internacionales para comprar crudo que posteriormente envía a Cuba por un costo anual de alrededor de $1,200 millones.

Para el economista cubano, Omar Everleny Pérez, “se sigue incumpliendo el plan que hace el gobierno cada año, que de por sí ya es bajo”.

“Una economía para lograr el despegue necesita crecer sostenidamente entre 5 y 7 por ciento y la economía cubana lleva cuatro o cinco años en una meseta del 2 por ciento”, dijo el experto en entrevista telefónica con este diario.

Pérez, quien dirigió el Centro de Estudios de la Economía Cubana de la Universidad de La Habana, sostiene que existe un círculo vicioso que no permite retomar la senda del crecimiento.

“El uno por ciento en el caso de una economía con un nivel tan bajo como la cubana no es nada. No llega a la población, ni se siente”, concluyó.

Siga a Mario J. Pentón en Facebook y Twitter. También puede mantenerse al tanto de las noticias de Cuba enviando un mensaje de WhatsApp al número +1 786 814 9180.
  Comentarios