Cuba

Fumigación contra mosquitos estaría detrás de los supuestos ataques a diplomáticos en Cuba

Ni ondas microondas, ataques sónicos o grillos. Los pesticidas empleados en Cuba para fumigar contra los mosquitos podrían haber sido los verdaderos culpables de un misterioso síndrome desarrollado por cerca de 40 diplomáticos de Canadá y Estados Unidos que estaban en La Habana, sugiere un nuevo estudio.

La investigación, realizada por el Brain Repair Center de Dalhousie University y la Autoridad de Salud de Nueva Escocia, Canadá, a petición del Ministerio de Relaciones Exteriores de ese país, se suma a otros dos realizados en Estados Unidos que coinciden en afirmar que los diplomáticos sufrieron daño cerebral pero difieren en las posibles causas.

Los investigadores encontraron síntomas coherentes con una lesión cerebral adquirida, entre ellos problemas de memoria y concentración, trastornos del sueño, auditivos y en el sistema vestibular, muy semejantes a los descritos por investigadores de la Universidad de Pennsylvania y la Universidad de Miami que estudiaron a los pacientes estadounidenses.

Los misteriosos síntomas han provocado una ola de especulaciones sobre sus posibles causas, que incluyen supuestas armas que concentran la energía de microondas o de otro tipo, equipos de escucha muy próximos entre ellos, la histeria colectiva y hasta el ruido que emiten los grillos.

Pero los científicos canadienses creen que el patrón de las lesiones y las zonas afectadas no apuntan a una lesión similar a una concusión —como sugirieron sus colegas estadounidenses— sino a una posible intoxicación a largo plazo con bajas dosis de sustancias que inhiben la colinesterasa, una enzima necesaria para el buen funcionamiento del sistema nervioso.

Los autores del estudio encontraron en la sangre de las víctimas canadienses presencia de piretroides y organofosfatos, dos componentes que se encuentran en los productos para fumigar y que son conocidos inhibidores de esa enzima.

“También hubo una correlación entre los individuos más afectados por los síntomas y el número de fumigaciones que se realizaron en su residencia”, señalan los autores.

Los investigadores subrayaron que no pueden descartarse otras causas de daño cerebral.

El estudio es retrospectivo e incluyó a 28 personas, 11 que habían estado “expuestas” recientemente, otras 14 que lo habían sido entre uno y nueve meses antes del inicio de la investigación y otras 12 que pasaron poco tiempo o nunca estuvieron en La Habana— estas últimas usadas como grupo de control. Dos de los sujetos estudiados fueron personas que viajaron entre 2014 y 2016 a Cuba por razones de negocios.

Los autores señalan que en 2016, cuando se reportaron los primeros incidentes de salud, el gobierno cubano estaba desplegando una intensa campaña de fumigación para combatir el zika.

No todos los sujetos incluidos en el estudio fueron sometidos a los mismos exámenes y el reporte no dice claramente cuántas personas que estuvieron “expuestas” a los pesticidas en Cuba desarrollaron síntomas del llamado “síndrome de La Habana”. No queda claro si el estudio, obtenido primero por el programa radial de investigación Enquête, ha sido revisado por otros científicos.

En enero de este año, Canadá confirmó que 14 personas, entre ellas familiares de los diplomáticos, habían sido afectadas por las misteriosas dolencias y redujo su personal en La Habana a la mitad. En mayo, el gobierno decidió suspender el procesamiento de visas, aunque unas semanas después retomó algunos trámites.

Los autores del estudio señalaron que a diferencia de los pacientes estadounidenses, la mayoría de los canadienses no reportaron escuchar ruidos o una sensación extraña de presión.

Sin embargo, la teoría de que las lesiones fueron causadas por una exposición prolongada a los pesticidas, no puede explicar cómo fueron afectados funcionarios estadounidenses que se hospedaron brevemente en hoteles como el Capri y el Nacional en la capital cubana.

Pero si la hipótesis de los investigadores fuera correcta, echaría por tierra las especulaciones sobre ataques dirigidos al personal de Estados Unidos en La Habana. El gobierno estadounidense ha culpado al gobierno de Cuba de no proteger a sus diplomáticos y ha suspendido el procesamiento de visas en su embajada en ese país, que ahora cuenta con un personal mínimo.

Un vocero del Departamento de Estado dijo que el gobierno estadounidense sigue investigando las causas de los incidentes.

“Como hemos dicho antes, nuestra respuesta se basa en hechos médicos,” dijo el vocero. “Los especialistas de clase mundial y otros científicos de la Universidad de Pennsylvania, los Institutos Nacionales de Salud y los Centros de Control y Prevención de Enfermedades siguen examinando la información médica para comprender mejor la naturaleza y el mecanismo de las lesiones que causaron los síntomas a estos pacientes.”

El reporte también abre una serie de interrogantes sobre el daño que estos pesticidas podrían estar causando en la población cubana.

Millones de cubanos de todas las edades han sidos expuestos regularmente a esos pesticidas, empleados regularmente para fumigar calles, casas y centros de trabajo. Cuando han ocurrido brotes de enfermedades como el dengue o el zika, las fumigaciones pueden ser muy frecuentes y quienes se niegan a abrir sus casas para permitir las fumigaciones se exponen a multas.

Siga a Nora Gámez Torres en Twitter: @ngameztorres

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