Experto: La activación del Título III de la Ley Helms-Burton dejó a Cuba sin inversión extranjera
La activación hace un año de los Títulos III y IV de la Ley de la Libertad Cubana y Solidaridad Democrática, conocida como Ley Helms-Burton, ha paralizado las inversiones extranjeras en Cuba y generado un efecto demoledor sobre la economía, aseguró en Miami el economista cubano Emilio Morales, director de The Havana Consulting Group.
Los Títulos III y IV, que todos los presidentes de EEUU habían suspendido desde 1996 para evitar conflictos con aliados extranjeros, contemplan la posibilidad de que las personas cuyas propiedades fueron expropiados por la revolución de Fidel Castro a comienzo de la década de 1960 puedan demandar a compañías que hoy en día se beneficien con esos bienes. También congela la entrada a territorio estadounidense de quienes inviertan en dichas propiedades confiscadas.
EEUU activó los Títulos III y IV de la Helms-Burton para presionar a Cuba, a quien acusa de sostener al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela. Cuba ha dicho que no reconoce la legalidad de la legislación y la Unión Europea, el principal inversionista en la isla, aseguró que protegería a sus empresarios y no reconocería fallos judiciales contra capitales europeos.
“Su poder persuasivo [de la Ley Helms-Burton] en esta etapa inicial ha sido más poderoso que el efecto de las propias demandas que han tenido lugar hasta la fecha”, dijo Morales.
Según el U.S.-Cuba Trade and Economic Council, Inc., se habían interpuesto hasta abril de este año, 25 demandas por los Títulos III y IV, en cortes estadounidenses. Trabajan en ellas 146 abogados de 51 firmas legales. Hay 79 demandantes y se han facturado alrededor de $4.1 millones por los honorarios de los abogados.
El economista citó por ejemplos de compañías que abandonaron los negocios en Cuba los casos de la empresa franco-italiana Avions de Transport Régional, que se negó a vender dos aviones a Cuba; la empresa francesa Bouygues Bâtiment International, que abandonó la modernización del aeropuerto José Martí y la Sociedad Nacional de Ferrocarriles Franceses que dejó de lado un contrato por $46.7 millones para modernizar el ferrocarril cubano.
“También se percibe que algunos de los proyectos firmados y anunciados, se han quedado paralizados. En ese estatus ha quedado por ejemplo el proyecto de la empresa Mixta Salado Resort, con capital español, que preveía construir un campo de golf de 18 hoyos, un hotel de 250 habitaciones de cinco estrellas y otro de 500 habitaciones de cuatro estrellas, centro de convenciones, spa, un centro comercial y 3,000 apartamentos para la venta”, agregó Morales.
El impacto de la Helms-Burton apenas se está comenzando a sentir, dijo Morales.
“La mayoría de estas demandas tienen cero costos para los demandantes pero miles de dólares de gastos para los demandados, que se ven obligados a contratar abogados para defenderse. Es un proceso complejo y se cree que haya muchos más potenciales demandantes esperando ver los resultados de estos pleitos legales”, dijo Morales.
El economista aseguró que hay “decenas de demandas” que aún no se han hecho públicas y “negociaciones entre las partes” para llegar a acuerdos.
Para el experto, es clave para una “buena demanda” que se realice bien el due dilligence, el proceso para demostrar que la propiedad confiscada perteneció en verdad a los demandantes. También se requieren conocimientos de las leyes cubanas y un estudio de mercado de la compañía demandada que abarque sus filiales, las inversiones en Cuba y subsidiarias en Estados Unidos.
Antes de la activación de la Ley, Cuba ya tenía problemas para atraer inversión extranjera. Con un sistema económico de corte soviético donde las decisiones se toman de manera centralizada y la economía planificada, conseguir la aprobación de un proyecto de inversión extranjera en la isla tarda años. Además el Estado obliga a los inversores a gestionar el personal cubano con las llamadas “agencias empleadoras”, empresas estatales que cobran en dólares a los inversores por el salario de los empleados y pagan a los trabajadores en moneda local.
Morales considera que la actual crisis económica, agravada por la caída en la relación comercial con Venezuela y la disminución de los ingresos por exportación de servicios, sumado a la debacle del turismo y el congelamiento de pagos a la deuda externa “dibujan un panorama sombrío y poco atractivo para la inversión extranjera”.
Debido a la crisis económica que atraviesa la isla, las empresas extranjeras que han invertido allí están teniendo muchas dificultades para extraer el capital generado por sus operaciones. Esto es otro elemento, a juicio de Morales, que espanta al capital extranjero e incrementa la desconfianza en el mercado cubano.
La Zona Especial de Desarrollo Mariel, la más golpeada por la Helms-Burton
El proyecto estrella de la gestión del ex gobernante Raúl Castro, la Zona Especial de Desarrollo Mariel, parece ser el más golpeado por la activación de los Titulos de la Helms-Burton. Con financiamiento brasileño, Cuba esperaba crear una zona libre de impuestos que potenciara su economía y atrajera capital extranjero, pero desde 2014 hasta la fecha, solo 24 compañías se encuentran en funcionamiento en esa área al oeste de La Habana.
“Los años con el mayor número de empresas aprobadas [para operar en la zona] han sido 2016, con 11 empresas, y 2017, con unas 15. En 2018 solo se aprobaron nueve empresas, un declive del 40 por ciento en comparación con el 2017. Mientras que en 2019 y lo que va del 2020 no se ha aprobado ningún nuevo proyecto inversionista”, explicó Morales.
Los terrenos donde fue construida la Zona Especial de Desarrollo Mariel es vulnerable a demandas bajo la Ley Helms-Burton.
“En esa área existían cuatro centrales azucareros y otras empresas que fueron confiscadas y no compensadas al triunfo de la revolución. Si bien es cierto que todavía no ha salido a la luz pública ninguna demanda relacionada con estas propiedades, es de esperar que estas surjan en cualquier momento”, dijo Morales.
El experto es muy crítico con el ejecutivo del gobernante cubano Miguel Díaz-Canel, que considera que no ha sabido “enrumbar la economía”.
“La activación del Título III de la ley Helms-Burton era la oportunidad ideal para un cambio de estrategia por parte del gobierno cubano. Era más estratégico negociar y convertir las demandas en inversiones, que atrincherarse y tratar de dar vida a un modelo que económica y políticamente está muerto”, aseguró.
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Esta historia fue publicada originalmente el 20 de mayo de 2020, 3:48 p. m. with the headline "Experto: La activación del Título III de la Ley Helms-Burton dejó a Cuba sin inversión extranjera."