Cuba exporta médicos pero en la isla recortes a la salud podrían agravar crisis por COVID
Cuba ha enviado más de 2,000 profesionales de la salud a otros países para tratar a pacientes con COVID-19 y el gobierno dice que la isla es una “potencia médica”.
Pero en los últimos años, mientras el país llegaba a tener una de las cifras más altas de médicos por habitantes, las autoridades recortaron el presupuesto dedicado a la salud pública, cerraron hospitales en zonas rurales y redirigieron a miles de doctores que ofrecían servicios en las comunidades a misiones en el extranjero, a través de un programa que se ha convertido en la principal fuente de divisas del gobierno.
Estos recortes en el sistema de salud pública de Cuba en la última década han afectado la calidad y el acceso a los servicios médicos, lo que podría agravar la respuesta a la pandemia de coronavirus, pese a que el gobierno dice haber controlado el brote, alertó un grupo de expertos en un informe publicado por el independiente Centro de Estudios Convivencia.
Entre el 2008 y el 2018, mientras crecía en un 28 por ciento el número total de médicos hasta llegar a 95,487, el número de enfermeros cayó un 20 por ciento y el de técnicos de la salud un 58. En total, el personal del sistema de salud disminuyó un 22 por ciento, de acuerdo con cifras oficiales publicadas por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información.
Según el reporte de Convivencia— basado en parte en un estudio inédito realizado por el economista y profesor emérito de la Universidad de Pittsburgh, Carmelo Mesa-Lago, y el demógrafo Sergio Díaz-Brisquet— entre el 2009 y 2018 “el gasto de salud como porcentaje del presupuesto estatal disminuyó de 19 por ciento a 17.1 por ciento y como proporción del [Producto Interno Bruto] de un 12.8 a un 10.5 por ciento”.
El recorte del gasto social fue una de las estrategias implementadas bajo el gobierno de Raúl Castro, quien intentó promover una reforma parcial de la economía socialista de la isla. Los problemas económicos del gobierno, afectado por la crisis en Venezuela y más recientemente el reforzamiento del embargo de Estados Unidos, han significado aún menos recursos para el sistema de salud.
Los recortes provocaron una “caída generalizada de todas las instalaciones hospitalarias” y el deterioro de algunos indicadores de salud, como la mortalidad materna, que creció un 41 por ciento entre el 2007 y 2018. En esos años, el gobierno cerró un tercio de los hospitales del país, incluidos todos los hospitales rurales.
“Los pacientes son referidos a hospitales regionales, pero el tiempo y costo del transporte aumenta y los casos de emergencia son más riesgosos,” indica el reporte.
El informe también menciona el deterioro de las instalaciones y los equipos, la reducción de exámenes costosos y los problemas financieros para adquirir artículos médicos, como factores que “hacen suponer un impacto severo de la COVID-19 en la Isla, así como dificultades con la gestión de la crisis por parte del gobierno,” aún si las cifras oficiales sugieren que el brote está bajo control.
Hasta el domingo, el Ministerio de Salud reportó 1,947 casos confirmados de personas enfermas con COVID-19 y 82 muertes. El jueves, el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel dijo que su gobierno había logrado un resultado “digno, dignísimo” en su respuesta a la pandemia, “y más en las condiciones en que lo ha hecho el país”.
El gobernante dijo que la baja mortalidad en pacientes con COVID-19 en estado crítico se debía al uso de dos compuestos producidos en el país, “el anticuerpo monoclonal Anti cd6”, y “el péptido cigb 258”, según reportó el diario Granma.
Pero las únicas estadísticas disponibles sobre los casos de coronavirus en la isla provienen del gobierno. Datos oficiales sobre los casos de enfermedades respiratorias agudas en marzo y abril sugieren que el brote podría haber sido más grande de lo reportado por las autoridades de salud.
Aunque la salud pública se mantiene gratuita, los recortes de presupuesto y personal ya han tenido “un impacto negativo en términos del acceso y la calidad de los servicios de salud. Es imposible que no tenga un efecto en relación al coronavirus”, dijo Mesa-Lago al Herald.
El declive de los médicos de la familia
Los datos oficiales también sugieren que el programa de exportación de servicios médico creció a expensas del sistema de atención primaria en las comunidades conocido como “médicos de la familia”. En una década, entre el 2008 y el 2018, el número de esos médicos disminuyó un 60 por ciento.
Aunque Cuba cuenta con nueve médicos por cada mil habitantes, según dijo el ministro de salud pública, José Ángel Portal, decenas de miles no tratan a pacientes cubanos sino que son enviados al extranjero.
Más de 2,300 médicos, enfermeros y técnicos han sido contratados en 24 naciones a raíz de la crisis provocada por el nuevo virus. Ellos se suman a los 28,000 profesionales de la salud que han sido enviados por el gobierno a trabajar en 59 países.
La cifra era mayor hace un par de años — unos 10,000 más— pero Cuba se retiró del acuerdo con Brasil cuando el presidente Jair Bolsonaro cuestionó por qué los doctores no recibían todo su salario. Los gobiernos de Ecuador y Bolivia también cancelaron la contratación de médicos cubanos en el 2019.
Médicos que han abandonado esas misiones y documentos publicados en Brasil indican que el gobierno de la isla usualmente se queda con la mayor parte del dinero que los países destinan al pago de los salarios de los doctores. El gobierno de la isla dice que las brigadas son ejemplo de “solidaridad” y cooperación internacional pero no ha revelado públicamente las condiciones en los contratos.
La exportación de servicios médicos le reportó $6.3 mil millones al gobierno de la isla en el 2018.
Las autoridades cubanas tampoco han rendido cuenta detallada de en qué se invierte el dinero recaudado a través de estas misiones. Muchos de los hospitales cubanos están deteriorados y tienen problemas con el servicio de agua; existen pocas máquinas para tomar imágenes por resonancia magnética o tecnologías similares y la escasez de medicamentos se ha vuelto crónica.
El diario independiente 14ymedio reportó la semana pasada que en Camagüey, al centro del país, falta la aspirina desde hace un año. Otro medio independiente, Cubanet, ha publicado varias historias y videos que documentan la falta de higiene, las malas condiciones y hasta la presencia de cucarachas y roedores en algunos hospitales de La Habana.
Un brote reciente de coronavirus en el hospital Faustino Pérez de Matanzas sacó a la luz que el centro tenía problemas con el servicio del agua desde hacía un año. El gobierno culpó al personal del hospital de no seguir el protocolo y facilitar el contagio, pero varios médicos de esa provincia dijeron que las autoridades locales no les habían ofrecido los medios de protección adecuados.
El gobierno no ha dicho cuántos trabajadores de la salud se han contagiado con el virus, pero hay reportes de contagios en al menos, otros dos hospitales.
El informe publicado por Convivencia, elaborado por economistas, sociólogos, médicos y otros expertos, propone varias medidas que podrían tomar las autoridades cubanas para enfrentar la crisis provocada por el nuevo coronavirus, desde proveer de material de protección a los médicos y aumentar sus salarios, hasta implementar estrategias para proteger a las poblaciones más vulnerables y permitir el monitoreo independiente de los datos.
La ministra de Finanzas y Precios, Meisi Bolaños, dijo la semana pasada que el estado “reforzará” el presupuesto asignado a la salud pública pero no ofreció ninguna cifra.
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Esta historia fue publicada originalmente el 26 de mayo de 2020, 11:13 a. m. with the headline "Cuba exporta médicos pero en la isla recortes a la salud podrían agravar crisis por COVID."