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Opinión

¿Ganó Clinton el primer debate? ¿Seguros?

La candidata demócrata a la presidencia, Hillary Clinton, saluda al aspirante republicano, Donald Trump, al concluir el primer debate en la Universidad Hofstra, en Nueva York, el 26 de septiembre.
La candidata demócrata a la presidencia, Hillary Clinton, saluda al aspirante republicano, Donald Trump, al concluir el primer debate en la Universidad Hofstra, en Nueva York, el 26 de septiembre. AP

El primer comentario que me viene a la mente sobre el primer debate entre Hillary Clinton y Donald Trump es el tamaño de la audiencia: 84 millones de televidentes. La mayor audiencia de cualquier debate.

La primera reacción es generalmente la misma: ¿Quién ganó? Y, claro, la respuesta depende a quien se le pregunta. Más aún, las respuestas de los partidarios no son objetivas, son partidarias. Eso hace que la respuesta que cuenta es la que las encuestas, en los días subsiguientes al debate, nos ofrezcan. Y me refiero, claro, a encuestas científicas llevadas a cabo por firmas reconocidas y respetadas tanto comerciales como universitarias.

Hillary lució confortable. Mantuvo su control. No fue espectacular. Dio respuestas breves no controversiales. Sobre todo, lució bien preparada.

Trump comenzó bien pero no mantuvo ese control después de la primera media hora. Fue errático. No lució bien preparado. Y eso puede costarle.

Todo esto contribuyó a indicar, al final de la noche, que Hillary estaba delante por puntos. Pero quizás no sea así, al menos a los ojos de los votantes, y por la misma razón que ella esta apenas por delante de él en las encuestas, Hillary no es suficientemente fuerte para explotar las debilidades de Trump. Hubo algunos momentos en que Trump dejó la puerta abierta para que Hillary lo enterrara, por ejemplo, cuando pareció sugerir que no había pagado impuestos federales. Pero Hillary, siempre cautelosa, se contuvo. Este debate careció de un knockout punch, y esto resulta una ventaja para Trump.

Y esa ha sido la historia de la campaña: Trump, cuyas ofensas retóricas, falta de conocimientos políticos, y una infraestructura de campaña inferior lo hacen eminentemente derrotable, le ha dado a Hillary múltiples oportunidades para tomar una amplia delantera, pero ella no ha podido capitalizar. Cada vez que parece lista para sepultarlo, comete un error y él continúa en la lucha. Así es como yo vi el debate, otra oportunidad desaprovechada por Hillary para sacarlo de la competencia. Seguramente los titulares dirán que ella ganó, pero la decisión fue por puntos, no por knockout.Y este fue el mejor resultado para alguien que dio respuestas inconsistentes sobre sus declaraciones de impuestos, mintió sobre su postura con respecto a la invasión de Irak, defendió stop-and-frisk en respuesta a una pregunta sobre tensiones raciales, defendió su cruzada sobre el lugar de nacimiento del presidente y respondió a acusaciones de sexismo citando su controversia con Rosie O’Donnell.

Así que los observadores en la prensa juzgaron el debate por las formas de medición tradicionales –exactitud, presentación, disposición– y basado en esa forma de medir, Hillary fue la ganadora. Pero, como hemos aprendido en los últimos 15 meses, los votantes evalúan a Trump por estándares diferentes. Debido a su experiencia en el mundo de los negocios, propensión a la provocación y destacada personalidad, Trump se ha protegido de las críticas que hundirían a cualquier político tradicional. La campaña de Hillary sabe esto y teme que se califique la actuación de Trump con menos severidad. Donde la prensa vio a un nominado mal preparado, con poca especificidad y mucha retórica y medias verdades, ¿vieron los votantes a un novicio electoral que se defendió duramente contra una dinastía política establecida?

Quizás no. Hay indicaciones preliminares que los profesionales vieron a un candidato actuando mejor que el otro. Pero vale la pena recordar que muchos televidentes solamente ven los primeros 20 o 30 minutos de un debate presidencial y fue ahí donde Trump lució mejor, criticando lo que calificó de desastrosos tratados de comercio y mencionando, repetidamente, a los estados manufactureros del medio oeste (Ohio, Michigan, Indiana).

Es posible que, a diferencia de la conclusión de la prensa de una victoria de Hillary, los televidentes en casa vieron la pelea más cerrada. Las encuestas nos dirán. Pero lo que sí está claro es que Hillary necesita un salto sólido porque el debate fue bueno para ella y malo para su oponente. Se suponía que Septiembre 26 fuera el día más importante de la campaña. Si el resultado no produce un liderazgo confortable para Hillary, quizás nada más lo hará.

AGonzalez03@live.com

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de octubre de 2016, 4:57 a. m. with the headline "¿Ganó Clinton el primer debate? ¿Seguros?."

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