A Giménez se le fue el tren
El pasado martes durante la jura de su cargo el alcalde del condado, Carlos Giménez, ofreció sus excusas al no haber financiado el Plan SMART con sus seis vías de rieles. Según Giménez, la economía debe mejorar antes de que el condado pueda abordar el tema del sistema de transporte público.
Ya casi ha pasado una década de la Gran Recesión del 2008 además de una inyección de por lo menos $400 millones provenientes de impuestos. Tengo la impresión de que el alcalde no se ha percatado que la economía ha dado muestras de mejoría en lo que a ganancias condales respecta. Lo que no ha mejorado es el nivel de los servicios gubernamentales, sobre todo en el área del transporte, donde lo único destacable es la conexión entre el aeropuerto y el downtown, exprimiendo casi mil millones de dólares al año provenientes de los peajes, el impuesto al medio centavo destinado al transporte, la renovación de las matrículas vehiculares y el impuesto a la gasolina.
Esa es la receta para estancar la economía; sacándole más dinero a los contribuyentes sin ofrecer nuevas infraestructuras, la mejora de las mismas o nuevos servicios.
El alcalde se equivoca; no es que la economía tenga que crecer para costear el transporte. Todo lo contrario, lo que estanca la economía es precisamente la inhabilidad por parte del gobierno de sufragar un sistema eficaz de transporte. (En mi libro The Wealth of a Nation, cuantifico el impacto negativo entre medio y un por ciento de nuestro comparativamente elevado desempleo)
Miren en lo que hemos despilfarrado el dinero:
1. Impuesto del medio centavo: Aprobado en el 2002, ha producido cerca de $250 millones anuales en los últimos años; de los cuales $100 millones (40%) han sido “desviados” cada año para costear operaciones, habiendo sido destinados para completar el sistema de rieles inicialmente.
2. Renovación de matrículas de automóviles: Proveniente de millón y medio de autos y vehículos ligeros en nuestro condado, se recaudan unos $167 anuales que van a dar al estado en su totalidad. (Los motoristas recibimos un sticker o calcomanía que cuesta solo cinco centavos; o sea, menos del uno por ciento de lo que se envía a Tallahassee).
3. Impuesto de la gasolina: Utilizado para cubrir el presupuesto de $10 billones a nivel estatal para el transporte, del cual solo se ha gastado $1 billón en el condado Miami-Dade y una ínfima suma en transporte público.
4. Peajes del MDX: La agencia encargada de operar las cinco autopistas principales recauda unos $240 millones al año ($20 millones anuales), de los cuales ni un solo centavo se ha utilizado para el transporte público.
Concluyendo, ¿es justo decir que tenemos que esperar a que mejore la economía para costear el transporte? O por el contrario, ¿el mal manejo por parte del gobierno de los fondos destinados al transporte ha obstaculizado la total recuperación de nuestra economía?
Decidan ustedes. ¡Se los dejo de tarea!
Comisionado del Condado Miami-Dade, Distrito 7, ex alcalde de la Ciudad de Miami.
Esta historia fue publicada originalmente el 7 de diciembre de 2016, 3:17 p. m. with the headline "A Giménez se le fue el tren."