Opinión

Los Clinton: cómo hacerse ricos

La candidata demócrata Hillary Clinton, junto a su esposo, el ex presidente Bill Clinton, reconoce su derrota en un discurso en Nueva York el pasado 9 de noviembre.
La candidata demócrata Hillary Clinton, junto a su esposo, el ex presidente Bill Clinton, reconoce su derrota en un discurso en Nueva York el pasado 9 de noviembre. TNS

En septiembre del 2005, el ex presidente Bill Clinton se encontraba en Almaty, Kazakhstan, un país de baja categoría social y política pero que tiene, bajo su suelo, un valor estimado de $5 trillones en recursos naturales. De particular valor son sus vastos yacimientos de uranio, el mineral usado como combustible en reactores nucleares y componente esencial de bombas nucleares.

La visita de Clinton a Kazakhstan era, supuestamente, para ayudar a pacientes de HIV/SIDA en sus esfuerzos de adquirir terapias antiretrovirales a bajo precio. Es curioso que la Organización Mundial de la Salud (WHO por sus siglas en inglés) estimó que solamente 1,500 kazajos padecían del mal, alrededor de 0.2 por ciento de la población, a diferencia de países africanos (Bostwana, Sudáfrica) con más de 20 por ciento. Aún más curioso es que Clinton accedió a reuniones públicas y privadas con el dictador de Kazakhstan, Nursultan Nazarbayeb, un dictador de baja categoría que se caracteriza por la crueldad y la corrupción.


¿Por qué Clinton contribuiría a darle respetabilidad a este personaje detestable? La respuesta comienza por su compañero de viaje: Frank Giustra, empresario minero canadiense con una fortuna de cientos de millones de dólares y muy pocos escrúpulos. Bill y Giustra volaron en el jet privado de Giustra, un lujoso MD-87 con, entre otras cosas, dormitorio para 18 personas. Este avión estaba a disposición de Bill Clinton para sus viajes personales así como para la campaña presidencial de Hillary años después.

En Kazakhstan, Giustra estaba tras un contrato exclusivo para controlar los yacimientos de uranio. Giustra fue citado en 2006 en The New Yorker: “Todas mis fichas están con Bill Clinton. Él es un personaje mundial que puede hacer cosas y pedir cosas que nadie más puede hacer”.

Ya en 2005, el rostro público de la relación Clinton-Giustra era filantropía. Ambos crearon una entidad, Clinton-Giustra: Iniciativa para Crecimiento Sostenible (CGSGI por sus siglas en inglés), como parte de The Clinton Foundation, con el propósito de procurar crecimiento económico en países del tercer mundo. Sus actividades tienen lugar en países con minas y yacimientos petrolíferos donde Giustra tiene inversiones.


En Kazakhstan, el oficial clave para cerrar el trato con Giustra era Mukhstar Dzhakishev, presidente de Kazatomprom, la agencia gubernamental responsable por uranio y energía nuclear. Varias fuentes han coincidido que Dzhakishev y otros oficiales habían estado bajo presión por meses para cerrar el trato y dar las concesiones a Giustra. Por razones que no están claras, la aprobación estaba estancada en Kazakhstan. Giustra debe haber estado ansioso al punto de pedir ayuda a su amigo Bill.

En un video de 2009, Dzhakishev dice que Hillary Clinton presionó a oficiales de Kazakhstan para que cerraran el trato con Giustra. Dzhakishev declaró que el primer ministro Karim Massimov “estaba en América y necesitaba reunirse con Hillary Clinton, pero la reunión fue cancelada y le dijeron que los inversionistas conectados con los Clinton que estaban trabajando en Kazakhstan tenían problemas. Mientras Kazakhstan no resuelva estos problemas, no habrá reunión”. Dzhakishev entonces dijo que había sido contactado por Tim Phillips, un asesor de Bill, que le dijo que no habría contacto alguno con Hillary hasta que los oficiales en Kazakhstan aprobaran la petición de Giustra para el tratado sobre el uranio.


Clinton y Giustra salieron de Kazakhstan con el contrato que buscaban. En menos de 48 horas, la compañía de Giustra, UrAsia, firmó dos documentos delineando la transferencia de las propiedades mineras de uranio, 30 por ciento de Kharassan y 70 por ciento de Batpak-Dala. La transacción sorprendió a los observadores. “Escoger a UrAsia y hacerla un productor de uranio cuando la compañía no existía antes” fue la opinión colectiva de los observadores de la industria.

En los meses siguientes, Giustra donó $ 31.3 millones a The Clinton Foundation e hizo un compromiso por $ 100 millones a ser donados sobre varios años subsiguientes.

AGonzalez03@live.com

  Comentarios