Editorial

La misión de la prensa ante los ataques del presidente Trump

El presidente Donald Trump ha llamado a la prensa “medios de noticias falsas”.
El presidente Donald Trump ha llamado a la prensa “medios de noticias falsas”. The Washington Post

Cómo debe responder la prensa a la afirmación del presidente Donald Trump de que “los medios de noticias falsas” son “el enemigo del pueblo norteamericano”?

Haciendo su trabajo, y haciéndolo bien.


Los comentarios de Trump han animado el debate sobre la importancia de la prensa en nuestra democracia. También han echado más leña al fuego de la discusión sobre lo que debe hacerse con la Cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, un evento anual concebido como una celebración de una prensa libre e independiente, pero con frecuencia criticado por crear la apariencia de una relación demasiado cómoda entre celebridades y la Casa Blanca.


Eliminar la cena de los corresponsales daría crédito a las acusaciones de que la prensa tiene una inclinación liberal. Al mismo tiempo, dejar que el evento se siga celebrando restaría importancia a las amenazantes palabras de Trump. De todos modos, decidir lo que se va a hacer con una cena, por llamativa que sea, o cómo procesar unas palabras del Presidente, deben ser preocupaciones secundarias.


Hay una razón por la que una prensa independiente está protegida expresamente por la Primera Enmienda. No es porque la prensa sea o alguna vez haya sido popular. La prensa entra en lugares sombríos y expone feas realidades que muchos no quieren encarar y algunos no quieren creer que existen.

Pide responsabilidades a los que tienen más poder, y es un bastión contra los peores intereses y los excesos de los poderosos.


El periodismo no es un concurso de popularidad. Trump sabe que sus ataques a la prensa tienen muchas probabilidades de distraer la atención de los numerosos problemas que su gobierno afronta.

Los medios no son perfectos. Ninguna institución lo es.

La confianza en los medios cayó al nivel más bajo el año pasado, según la encuestadora Gallup. Solamente el 32 por ciento de los norteamericanos tienen “mucha” o “bastante” confianza en la institución periodística. En parte ese es el resultado de un ambiente exageradamente partidista, en el cual muchos norteamericanos solo confían en las fuentes que les dicen lo que quieren creer. En parte es porque la prensa se ha equivocado en muchas ocasiones y ha ignorado o ha dado poca importancia a historias que merecían más atención.


Por todo eso hay que enfocarse menos en los ataques de Trump a la prensa y más en tratar de responder preguntas sobre la capacidad de Rusia de interferir en nuestra democracia; sobre lo que pasaría a personas necesitadas que dependen de una ley sobre el cuidado de la salud, si esa ley es anulada; sobre la justicia penal, la educación y la reforma de la inmigración. Examinar los efectos de las normas y de personalidades es una forma mejor de usar el tiempo y los valiosos recursos de los medios que responder cada ataque del Presidente.

El momento exige un análisis y una cobertura noticiosa seria y sobria.

Esa es la misión. Ese es el objetivo cuyo incumplimiento sería un abandono del deber.

Este editorial apareció originalmente en The Charlotte Observer.

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