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Nuestro señor de los suspiros

Los preparativos continúan para la toma de posesión del presidente electo Donald Trump el 20 de enero, en la escalinata del Capitolio en Washington.
Los preparativos continúan para la toma de posesión del presidente electo Donald Trump el 20 de enero, en la escalinata del Capitolio en Washington. AP

En este período poselectoral el presidente electo Donald Trump se ha convertido en nuestro señor de los suspiros. Después de sostener durante toda su campaña que el calentamiento global es un cuento chino, esta semana Trump se pasó más de una hora conversando con Al Gore, quien ganó el premio Nobel de la Paz por su batalla global contra el cambio climático. Después de esta inesperada reunión hubo un suspiro colectivo de alivio y esperanza por parte de los que pensamos que nuestro planeta está en peligro. Según Gore la reunión fue muy productiva.

Pero como nos dice Javier Sierra, de la organización ambientalista Sierra Club , “las palabras hay que demostrarlas”. Luego de hablar con Gore largo y tendido Trump nombró a Scott Pruitt, fiscal general de Oklahoma, como director de la agencia federal de Protección Ambiental (EPA), algo así como meter el zorro en el gallinero. Pruitt es un acérrimo y combativo defensor de la industria del carbón y está demandando al EPA por sus intentos de regular las emisiones de gas metano. Lo que opina Sierra sobre Pruitt no es muy alentador: “Este tipo es tóxico”, nos dijo, “un negacionista [los que niegan el cambio climático] de la peor clase. Trump ha reunido a la peor banda de negacionistas para su gabinete”.

Lo mismo ocurre con el tema de los Dreamers, millones de jóvenes que vinieron a este país de niños como miembros de familias de indocumentados. Más de 700,000 de ellos se han acogido a la orden ejecutiva del presidente Obama conocida como DACA, que les ofrece protección temporal y la oportunidad de trabajar y estudiar sin persecución. Durante su campaña, el candidato Trump prometió eliminar las órdenes ejecutivas de Obama que protegerían a los inmigrantes, incluyendo DACA, la que ayuda a los Dreamers.

Esta semana el presidente electo reconoció el valor y la importancia de los Dreamers, aunque no se comprometió a no deportarlos. En una entrevista con la revista Time, que lo acaba de nombrar la Persona del Año en su portada, Trump hablo así de los Dreamers: “Los trajeron aquí a una edad muy temprana. Han trabajado aquí, han estudiado aquí. Algunos son buenos estudiantes, algunos tienen magníficos trabajos. Pero están en un limbo en una tierra de nadie”.

Así es, Sr. Trump, los 700,000 que solicitaron DACA y dieron sus nombres y apellidos, sus direcciones y sus números de teléfono viven al borde de un ataque de nervios porque no saben lo que va a pasar.

Esta semana alcaldes de las principales ciudades del país liderados por el de Chicago, Rahm Emanuel, le enviaron una carta al presidente electo pidiendo protección para los Dreamers. “Hay que levantarlos y abrazarlos”.

En su entrevista con Time el presidente electo dijo: “Estamos trabajando en algo que hará a mucha gente contenta y orgullosa”. Ojalá.

Pero, entre suspiro y suspiro, Trump continúa haciendo nombramientos tóxicos como el del senador Jeff Sessions para fiscal general de la nación. Sessions ha criticado la orden ejecutiva de DACA repetidas veces y desde el 2007 ha liderado los esfuerzos contra la reforma migratoria en el Congreso. Como fiscal general podría cambiar el proceso de deportación porque controlaría la Junta de Apelaciones de Inmigración, la entidad administrativa que interpreta y aplica las leyes de inmigración.

La suerte de DACA será la primera gran batalla de la nueva administración. Aunque el Presidente puede eliminar la orden ejecutiva de un plumazo, algunos en el Congreso, como los senadores Lindsey Graham, de Carolina del Sur, y Dick Durbin, de Illinois, están preparando propuestas de ley para extenderles las mismas protecciones a los Dreamers. Los suspiros no bastan.

Por muy abierto y conciliador que intente ser el presidente electo en este período de gracia sus nominados al gabinete no lo son. Como presidente podrían arrastrarlo a acciones muy dañinas para el planeta y para el país.

Esta historia fue publicada originalmente el 8 de diciembre de 2016, 7:32 p. m. with the headline "Nuestro señor de los suspiros."

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