Felicidad empieza con fe
Ya casi es Navidad. Prometo no hablar de política en un día como hoy porque sería casi sacrílego. Hablemos de algo que todos nos estamos deseando unos a otros en esta temporada, la felicidad. La felicidad empieza con fe y a muchos que tenemos la suerte de ser más o menos creyentes en estos agitados tiempos eso nos lleva al evangelio según San Lucas 2, 1-14. Es allí donde nos enteramos, aunque prometí no hablar de política, que Jesús nació donde nació por un edicto imperial. Según San Lucas, “en aquellos días salió un decreto del emperador Augusto ordenando hacer un censo del mundo entero. Este fue el primer gran censo que se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a inscribirse, cada cual a su ciudad”.
Fue así como José de Galilea llegó a Nazaret, la ciudad de David, para inscribirse con su esposa María que estaba encinta. “Y mientras estaban allí le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada”. Al ver eso de que no había sitio para ellos en la posada pienso que la historia se repite, pero prometí no hablar de política.
En todo caso lo importante es lo que proclamó el ángel desde las alturas: “Os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal, encontrareis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”.
El arte existe porque la vida no basta
Ferreira Gullar
escritor brasileñoY ahí está el detalle fundamental, son los niños en todas partes del mundo los que nos salvan a todos, todos los niños son nuestros niños, repositorios puros e incólumes de toda nuestra fe. Creamos en ellos, hagamos lo posible por librarlos de todo mal. Y hay tantos males. Solo aquí en el condado Miami-Dade más de 19 niños menores de 13 años han muerto baleados en nuestras calles en los últimos 10 años. Después de la muerte insensata este año de Jada Page, de 8 años, una coalición local está tomado pasos concretos para tratar de evitar estas tragedias, así que tengo fe.
A los bebés que tenemos en casa rodeados de amor y cuidado, más que darles muchas cosa,s hay que enseñarles muchas cosas, sobre todo que para ser feliz hay que compartir y eso no es política, es humanidad.
Este año ha sido cruel, no solo por las tragedias que vimos en sitios como Alepo, subrayada por la carita inolvidable del niño en la ambulancia, sino porque se nos han ido tantos amigos, compañeros de trabajo y seres queridos. Y seguimos rezando por aquellos que luchan contra terribles enfermedades. No somos inmortales, por eso nos urge tanto ser felices.
Aunque prometí no hablar de política, este país es tan grande porque desde un principio en la Declaración de Independencia les garantiza a todos sus ciudadanos el derecho inalienable de “la búsqueda de la felicidad”.
Busquémosla, está en todas partes, pero para obtenerla nos hace falta fe en nosotros mismos y en los demás.
La felicidad no es tan elusiva como piensan muchos. Esta aquí cerquita en nuestros hijos, nuestros nietos, nuestros amigos. Está en la música que nos transporta, en las obras de arte que nos abren los ojos, en los poemas que retratan el alma. Porque como dijo un gran escritor brasileño, Ferreira Gullar, que también se nos fue este año, “el arte existe porque la vida no basta”.
La felicidad está en las cosas más sencillas, en la orquídea en el patio que florece de repente en el invierno, en el perro que nos invita a pasear todos los días, en el gato que se acurruca y ronronea llevándonos a la paz. Como dijo el gran poeta inglés William Blake: “The world is so full of a number of things I am sure we should all be happy as kings”.
El mundo está tan lleno de un número de cosas que estoy seguro que todos deberíamos ser felices como reyes. O al menos como lombrices.
Felicidades a todos.
Esta historia fue publicada originalmente el 22 de diciembre de 2016, 6:16 p. m. with the headline "Felicidad empieza con fe."