Daniel Shoer Roth

El millón de Pitbull

Pitbull durante una escena de promoción de las playas de la Florida.
Pitbull durante una escena de promoción de las playas de la Florida. Cortesía

Lo grosero es costoso. Y lo es también la falta de transparencia gubernamental. Pregúntenselo a los contribuyentes, quienes amortizan los platos rotos de los malos manejos en las altas esferas del poder.

En una transacción velada, la Florida pagó al rapero Pitbull un millón de dólares para promover las “playas sexis” del Estado del Sol y así atraer más hordas a nuestras comunidades henchidas de gente falible en los buenos modales. Un millón de dólares que bien pudiera ser invertido en educación o en la infraestructura vial sin cobrar a los conductores peajes cada día más abusivos y abundantes.


Con razón la agencia estatal de turismo Visit Florida se negó rotundamente a revelar los detalles del contrato hasta que el emblemático artista de Miami lo detallara días atrás en las redes sociales tras una demanda de registros públicos presentada por un legislador preocupado por el derroche del erario.

“Es desafortunado que hubiera que llegar a una demanda para levantar el velo de secreto sobre este contrato en particular”, declaró en un comunicado Richard Corcoran, presidente de la Cámara de Representantes.

“Fue algo completamente innecesario e incluyó alegaciones de secreto comercial, amenazas de encausamiento y bienestar corporativo pagado por los contribuyentes”.

Afamado globalmente, Pitbull se forjó un futuro de superación y éxito en La Pequeña Habana. Méritos tiene en lo que respecta a los millones de adeptos venerantes de su figura. Por eso cobra un ojo de la cara. El Estado concedió $250,000 en virtud de “honorario artístico” y $300,000 por promover a la península como destino dos veces por mes en redes sociales, una tarea extremadamente “laboriosa”. Sumen un cuarto de millón por el video musical Sexy Beaches con esculturales mujeres de rasgos latinos, producto muy banal. Encima, otros cien mil por aquí y otros cien mil por allá.


Los jerarcas del brazo promotor de turismo estatal sostienen que la inversión rinde frutos. Por cada dólar gastado en la campaña de mercadeo del intérprete, el impacto económico representa $9. Los viajeros seducidos son jóvenes atraídos a líricas prosaicas que no se dejan manipular por la publicidad tradicional.

¡Bravo! Si la bonanza es tal, ¿por qué ocultan los pormenores a los contribuyentes? El secretismo es un problema álgido en Tallahassee. De ahí que la gente pierda la fe en sus gobernantes. Ejemplos de despilfarro sobran en todos los niveles, pero no siempre la ciudadanía se entera.

Visit Florida, sustentada este año con $78 millones en fondos públicos y aportes privados, argumentó que el contrato –firmado en 2015 y expirado en junio pasado–, se manejó bajo “secreto comercial” solicitado por la empresa del artista. Los esfuerzos de mercadeo, adujo, contienen información exenta de las normas de transparencia en las gestiones públicas. Pero los ciudadanos tienen derecho a saber cómo se gasta su patrimonio. Es irrisorio catalogar como “secreto comercial” el desembolso de un monto de seis cifras para colgar en la red dos mensajitos con la etiqueta #loveFL. A tal punto que este viernes, el gobernador Rick Scott pidió la renuncia del presidente de Visit Florida, Will Seccombe.


Los gastos de las agencias que administran el dinero público para atraer empresas y turistas a Miami y la Florida a menudo son exorbitantes, y los puestos de trabajo creados tras la inversión son pésimamente remunerados. Hay una alta vulnerabilidad porque está de por medio una fortuna, sin la transparencia en los actos de gobierno.

Al divulgar las cláusulas de la negociación, Pitbull declaró: “Ha sido un honor representar a Miami y al Estado del Sol. He llevado a Miami y la Florida al mundo entero MUCHO antes de cualquier contrato, y lo seguiré haciendo después. Yo amo mi estado”.

Un amor no tan profundo para sumar su prestigioso nombre a la campaña ad honorem. Bien por él y agradecidos estamos por representar nuestro querido 305. Mal por las autoridades que, al seducirse por las candilejas de la fama, poco ayudan al pueblo floridano a optimizar su calidad de vida.

Escritor venezolano, periodista, biógrafo y cronista del acontecer de Miami.

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