DANIEL SHOER ROTH: Miami, más que una cara bonita
“¿Cuál es la diferencia entre Miami y Nueva York?”, preguntó el instructor de baile en el gimnasio, en una breve pausa entre ritmos pegajosos y la gracia de sus movimientos. “En Nueva York, la gente se propone algo, se enfoca en ello y lo logra. En Miami, igual, la gente se propone algo, se enfoca en ello y lo logra. Pero lo hace de la manera más sexy, porque aquí vive la gente más bella y sexy del mundo”.
Sus palabras, aliento para inyectar fuerza al ejercicio, no son ajenas a nuestros oídos. ¡Qué cacofonía! Una y otra vez, cuando alguien desea enaltecer a Miami, cree que su mayor presea es la apariencia corporal de sus habitantes y, por lo tanto, lo que más nos distingue. Se aferran tenazmente a vacuos estereotipos, a unas cuantas características simples y llamativas. La explicación: la belleza física aquí se valora por encima de todos los valores –y por eso los gobiernos locales consagran tanto esfuerzo y recursos a lo externo, descuidando la belleza interior, sin comparación más excelente que la primera.
No siendo los miamenses un mero agregado de sustancias, sino la infalible armonía de espíritu y materia, he aquí otros patrimonios a destacar a la hora de alardear:
Coexistencia multicultural
La confluencia de razas, etnias, religiones, orígenes nacionales, culturas y tradiciones, da a la ciudad una riqueza sin igual, facilitándonos la oportunidad de intercambio. La mayoría hemos llegado buscando nuevos horizontes, no obstante el tiempo que ha pasado desde que nos asentamos. Es muy interesante cómo este caleidoscopio de culturas y nacionalidades se entreteje en un solo pueblo, aunque no faltan las rencillas. Día a día, nos esforzamos por fomentar un espacio común de tolerancia.
Juventud urbana
La historia de Miami es corta en comparación a otras importantes ciudades del país. No hay linajes ni estructuras inamovibles. De ahí que el potencial innovador por hacer una diferencia es ilimitado en el desarrollo de comunidades, instituciones, empresas y proyectos personales. Solo hace falta ingenio, pasión, sutileza y capacidad de emprendimiento propio para generar un cambio socioeconómico. Aquí las ideas no quedan encerradas en el laboratorio. La imaginación se concreta porque hay lugar para ella. Falta mucho por crear.
Sabor latino y eficiencia sajona
Tenemos lo mejor de dos mundos: la alegría festiva y auténtica, la llaneza y cordialidad en el trato, y la generosidad hospitalaria que importamos de nuestras sociedades latinoamericanas. Una cultura vibrante colmada de tradiciones folklóricas y relaciones sólidas une a las familias y a los amigos. Pero también nos imbuimos en una sociedad más avanzada en la institucionalidad, el desarrollo económico y la calidad de vida. Sí, los conductores de Miami se esmeran por restarnos de Estados Unidos. Para ingresar en Broward, dice un chiste, se necesita pasaporte.
Geografía predilecta
Encrucijada de las Américas, el clima cálido el año entero y las prístinas aguas de la Bahía de Biscayne son el telón de fondo de esta metrópolis cosmopolita. Las noticias meteorológicas de estos días –incendios, tornados, inundaciones, nevadas– contrastan con el cariño especial que nos surte la madre naturaleza. En la topografía, abarca una red de islas, roca de coral y manglares conectados por puentes elevados y carreteras panorámicas. Aledaños a la ciudad, descuellan los parques nacionales Everglades y Biscayne, pulmones para nuestra región donde la polución es escasa. El aire fresco no tiene precio.
Oasis de espiritualidad
Como refugio frente a los excesos del materialismo, un ecosistema de centros de culto de múltiples confesiones religiosas y movimientos espirituales acoge a las almas sedientas de un propósito mayor, faro de esperanza en la restauración interior. Por doquier pululan grupos de apoyo para quienes intentan superar las adicciones y para sus familias; de este modo, transforman aquello degradante en algo dignificante. Los templos, las iglesias, las sinagogas, las congregaciones, todos trabajan para vencer el odio con el amor. Los miembros hallan así familias espirituales y solidarias; unidas cultivan valores y principios.
Cuando abriguemos sentimientos negativos sobre la ciudad, recordemos estas bendiciones. ¡Con la magia de la voluntad y la facultad de ser honestos, juntos podemos iluminar el sendero de todos los que por él caminan! Hoy confieso que la exuberante demostración de aprecio y cariño de ustedes, mis queridos lectores, es el aliciente de mi inspiración creativa. ¡Feliz Año Nuevo!
Esta historia fue publicada originalmente el 2 de enero de 2016, 0:00 p. m. with the headline "DANIEL SHOER ROTH: Miami, más que una cara bonita."