Fabiola Santiago

En la nueva Florida los policías también son agentes de ICE y hay que llevar pasaporte

Los legisladores republicanos en Tallahassee han logrado aprobar una importante ley en contra de las ciudades santuario.

Es una bofetada a los hispanos y a otras minorías en un estado donde uno de cada cinco residentes es inmigrante. Y además es un intento de obstaculizar el crecimiento y el bienestar de los latinos, impulsado por razones partidistas que asignan tendencias demócratas a los hispanos no cubanos.

El Partido Republicano ha logrado crear una atmósfera hostil en el estado para los inmigrantes. Y los defensores de los derechos civiles temen que el ambiente represivo, de manera predeterminada, se extienda a todos los hispanos y minorías, ahora más vulnerables a ser perfilados y acosados a cada instante.

Tanto es así que la American Civil Liberties Union ha emitido una advertencia de viaje para la Florida con toda la razón.

“Advertencia: se informa a todos los viajeros, incluidos ciudadanos de EEUU, que pueden ser sujetos de perfil racial, detención injusta o deportación”.

Latinos, deberán tener su pasaporte a mano en una nueva Florida donde los policías también son agentes de ICE (Policía de Inmigración).

La legislación —que prohíbe las políticas de ciudades santuario y amenaza a agencias y empleados del gobierno local con multas y destitución de su cargo si no las cumplen— fue aprobada por el Senado el viernes. Su paso en la Cámara de Representantes según líneas partidistas, en una sesión dirigida por el presidente cubanoamericano de la Cámara de Representantes, José Oliva, un republicano de Miami Lakes, generó titulares nacionales.

La medida es innecesaria porque las autoridades locales ya cumplen con las solicitudes de detención federal de inmigración cuando los reclusos indocumentados cumplen sus sentencias.

En algunas ciudades de la Florida ya se han documentado casos de maltrato a los inmigrantes por parte de la policía y de llamar a ICE y a la Patrulla Fronteriza para entregarlos, una táctica que no suele ser aceptada por la policía porque impide que los testigos se presenten y que las víctimas reporten crímenes. Existen otras barreras a la deportación que no tienen nada que ver con la disposición local. En el caso de los cubanos, por ejemplo, el gobierno de Cuba tiene un récord de rechazar la aceptación de deportados.

La legislación no aportará nada bueno, pero tiene el potencial de hacer mucho daño, incitando a xenófobos ya exacerbados por el presidente y llevando a los indocumentados a la clandestinidad en la Florida.

Esa vulnerabilidad siempre lleva a abusos.

El horrendo caso de un pastor de Pembroke Pines que violó a una adolescente durante un año y se salió con la suya al amenazarla con informar a las autoridades sobre el estado de inmigración de su familia ilustra perfectamente este punto.

Todo el mundo está en peligro cuando los inmigrantes o los miembros de la familia temen llamar la atención y no reportan los delitos. Dios sabe a cuántas otras jóvenes habrá violado este pervertido.

Si eso no lo convence de que esta es una mala idea, considere la amenaza a nuestros derechos consagrados por la Cuarta Enmienda de la Constitución.

“Los residentes, ciudadanos y no ciudadanos, y los viajeros a la Florida podrían correr el riesgo de ser perfilados racialmente y detenidos sin una causa probable”, dijo la ACLU en un comunicado. “Si se aprueba el Proyecto de Ley del Senado de Florida 168 y el Proyecto de Ley de la Cámara de Representantes 527, se quebrantaría la función de los gobiernos locales de proteger los derechos civiles de sus residentes al obligar a los funcionarios locales a cooperar con ICE”.

En ambas cámaras, los proyectos de ley son el esfuerzo de los aliados del presidente Trump que emiten mensajes contradictorios mientras cortejan a los votantes latinos.

Gobernador Ron DeSantis: No es posible dedicarle toda una sesión legislativa a deslegitimar a las familias inmigrantes con un proyecto de ley que convierte a los oficiales de la policía local en un brazo extendido de los agentes de inmigración, y luego pretender que los venezolanos son bienvenidos en la Florida. Este proyecto de ley también los pone en riesgo de deportación.

Los demócratas en la Legislatura trataron de lograr una exención para los venezolanos, pero no lo lograron porque los republicanos no los apoyaron en esto. ¿Qué les parece?

Las elecciones también deben llevar la advertencia de que la charla politiquera de campaña no coincide con la realidad.

A pesar de la disminución de la población de indocumentados en el estado, desde que estaba en campaña, el popular gobernador, un reconocido aliado de Trump en el Congreso, ha estado pidiendo una legislación que prohíba las ciudades santuario —aunque no exista ninguna en Florida.

Después de ser elegido por un margen estrecho, DeSantis dejó en claro que esta era una prioridad de su administración. ¿Y quién apoyó felizmente a DeSantis sobre el tema y lo convirtió en su prioridad legislativa?

Nada menos que el copresidente de la campaña de la Florida del presidente Donald Trump, el senador Joe Gruters de Sarasota, quien también es presidente del Partido Republicano de la Florida. La razón: la política.

Gruters defiende la medida repitiendo el punto de discusión de Washington de que si no eres un criminal, no tienes nada que temer.

Pero eso no es cierto.

Todos tenemos algo que temer: si no fuera así, no habría tantas agencias policiales locales en contra de convertir a los policías en agentes de ICE.

El verdadero propósito de esta legislación es consagrar la retórica antiinmigrante en el tercer estado más grande del país y enviar un mensaje: este es territorio de Trump.

Los votantes deben recordar este episodio en los muchos ciclos electorales por venir.

Siga a Fabiola Santiago en Twitter: @fabiolasantiago. Correo: fsantiago@miamiherald.com.

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