El alcalde Carlos Giménez es un gran hipócrita, perfecto para el Washington de Trump
El alcalde de Miami-Dade, Carlos Giménez, es un gran hipócrita.
El republicano de 66 años ha pasado toda su vida profesional aprovechándose del sector público, obteniendo cuantiosos sueldos de las nóminas de la ciudad de Miami y el condado Miami-Dade, y viajando por el mundo con dinero público.
Bombero. Jefe de bomberos. Administrador de la ciudad. Comisionado del condado. Alcalde del condado.
Ahora, su candidatura al Congreso por el Distrito 26 de la Cámara de Representantes de Estados Unidos contra la actual demócrata Debbie Mucarsel-Powell es una cacería más de beneficio público.
Sin embargo, Giménez le dice al Miami Herald en una entrevista sobre los problemas de la contienda: “No creo que el sector público sea el lugar para buscar empleo”.
Hizo esta afirmación asombrosamente cínica en el contexto de los recortes de impuestos que dice que buscará en Washington para el sector privado, ya bien subsidiado en este país desde antes del COVID, durante el COVID y, muy posiblemente después del COVID, también.
“Necesitamos una política fiscal sensata que incentive la inversión del sector privado”, dijo Giménez.
En otras palabras, Giménez quiere estar en condiciones de hacer más de lo que ya ha hecho en Miami-Dade: trabajar en nombre de los intereses de sus amigos de negocios, donantes de campaña y familiares con conexiones políticas, canalizando los dólares de los impuestos al sector privado.
Uno pensaría que los votantes ya estarían al tanto de este engaño, pero esta es la contienda política más reñida en Miami por un escaño en la Cámara de los Estados Unidos.
ELIMINAR OBAMACARE
Los beneficios sociales para las corporaciones están bien para Giménez, pero no el Obamacare para los 665,000 inscritos solo en Miami-Dade en el programa de atención médica subsidiado por el gobierno federal.
Giménez dijo que votaría para derogar el programa que salva vidas, a pesar de que son los hispanos — en Hialeah, por ejemplo — quienes se benefician en gran medida de este seguro médico.
El cubanoamericano nacido en La Habana y educado en una escuela privada dice que votaría para financiar el muro fronterizo de Trump; y a ti, el contribuyente, te tocaría pagar por esto.
También dice que visitó las pavorosas instalaciones del área de Homestead en donde la administración Trump retuvo a miles de niños centroamericanos sin acompañantes, en condiciones similares a las de una cárcel, y no vio nada malo en ello.
Hizo caso omiso del capítulo donde los niños del centro revelaron haber sido abusados sexualmente, y el gobierno federal trató de esconder las quejas bajo la alfombra.
“No sucedía nada allí que me hiciera sentir avergonzado de ser estadounidense”, dijo Giménez, dando excusas tontas para explicar por qué Trump separó cruelmente a los niños de sus padres.
Porque la ética de Giménez no solo apesta, sino que su vida privilegiada lo ciega —y se está preparando para obtener más beneficios.
¿Cuántas pensiones podría cobrar Giménez en una sola vida?
Todo lo que necesita Giménez es ser elegido al Congreso durante un período para retirarse de ese cargo también con pensión y beneficios. Ah, sí, y podrá seguir disfrutando en este cargo del tipo de seguro médico de lujo que Giménez siempre ha tenido trabajando en el sector público en el sur de Florida.
Y también puede disfrutar de más viajes al extranjero, alegando que está haciendo un servicio público. Quizás también pueda venderle al Congreso el Paris Air Show como visita obligada.
ENCAJA EN EL WASHINGTON DE TRUMP
Probablemente todo esto hace que Giménez encaje perfectamente en un Washington gobernado por el mejor amigo del nepotismo, Donald Trump, que lo ha respaldado.
Trump tiene a Ivanka, a Eric, a Donald Jr. y a su yerno Jared Kushner.
Giménez tiene al dúo de sus hijos cabilderos, C.J. y Julio Giménez, quienes constantemente tratan de ganar dinero representando a clientes en negocios del condado frente a su padre.
Sin embargo, no son tan expertos como Giménez, que podría dictar talleres sobre el arte de pasar de un cargo gubernamental a otro, o sobre el arte de lograr que su familia se beneficie.
También podría impartir lecciones indirectas sobre cómo facilitar el flujo del erario público hacia las cuentas bancarias de sus descendientes, y cómo lograr que no lo sorprendan haciendo algo ilegal. (Lección No. 1: Asegúrese de que la Comisión de Ética a cargo de investigarlo sea lo más débil posible).
Ya sabes, podría compartir los trucos del oficio y el dinero para atender a sus electores.
Pero ya lo escuchaste, no te desgastes.
Esas ambiciones están reservadas para el clan.
Está bien que él y su familia se ganen la vida con el cofre público, pero no está bien que tú hagas lo mismo, contribuyente de a pie.
Twitter: @fabiolasantiago. Correo: fsantiago@miamiherald.com.