A ‘Desastre’ DeSantis no le importa si los floridanos se enferman de COVID | Opinión
Los floridanos nunca deberían olvidar esto.
A última hora de la tarde del viernes 25 de septiembre, justo a tiempo para la hora feliz, el gobernador de la Florida, Ron DeSantis, probó los vientos políticos y ordenó que los bares, restaurantes y clubes nocturnos abrieran a plena capacidad.
Su decisión tuvo el resultado predecible de amontonar multitudes dentro y fuera de establecimientos, y al observar imágenes de video o conducir por Fort Lauderdale y Miami Beach, se podían ver muchedumbres congregadas y sin máscaras.
La alegría puede ser mortal, pero ¡qué diablos!
El gobernador dice que está bien. ¡Hemos sido liberados del gobierno local.
Jóvenes y viejos celebraron, abarrotados en lugares como el icónico Elbo Room de Fort Lauderdale, donde la multitud se rebosaba sobre la acera.
El COVID se propaga, pero hagamos la fiesta
El sur de la Florida no fue único en el libertinaje de todos contra todos, inspirado por las palabras del gobernador.
En Tallahassee, donde más de 1,500 estudiantes de la Universidad Estatal de Florida (FSU) dieron positivo por COVID-19, los jóvenes se apropiaron de las palabras de DeSantis y condujeron unos 700 automóviles hasta Tenn Street Apartments, donde un millar festejó por las calles bloqueadas.
La policía de Tallahassee recibió docenas de llamadas durante todo el fin de semana sobre grandes fiestas.
Sin duda, también fueron estimulados por otra medida —mal informada y demagógica— de DeSantis, quien denunció la represión universitaria de las fiestas y dijo que buscaría una declaración de derechos para proteger a los estudiantes de ser expulsados por festejar.
El presidente de la universidad había advertido a los estudiantes que el COVID está aumentando entre ellos, pero DeSantis socavó su autoridad, de la misma manera que buscó usurpar la autoridad de los funcionarios electos locales en todo el estado.
Suspendidas multas con respecto a máscaras
La luz verde para permitir la congregación de multitudes en lugares donde el distanciamiento social es imposible de mantener, en un momento en que la propagación del COVID sigue siendo una amenaza, podría no haber sido tan intolerable si DeSantis hubiera ido un paso más allá e insistido en que las medidas de seguridad se mantuvieran vigentes.
Pero, en lugar de exhortar a los floridanos a que siguieran usando máscaras, como aconsejan los expertos en atención médica, DeSantis anunció que el estado prohibiría que las ciudades y condados multaran a las personas por no usarlas.
El mal manejo del COVID al estilo Trump
Su mandato imprudente de reabrir la economía de la Florida equivale a jugar al cálculo político con una enfermedad mortal, al estilo Trump.
Su orden ejecutiva de pasar a la Fase 3 de la apertura tomó a los líderes locales con la guardia baja y desconcertó a los dueños de negocios, pero solo el alcalde de Miami Beach, Dan Gelber, tuvo el coraje político de desafiar al gobernador.
“Su punto de vista sobre el uso de mascarillas claramente se aparta de lo aceptado y, francamente, pone en peligro a miles o más de nuestros residentes”, dijo Gelber en una carta a DeSantis que busca clarificación y lo insta a reconsiderar la relajación de los mandatos sobre las mascarillas.
“Un abrumador número de profesionales de la salud, científicos y médicos cree que el uso de mascarillas es fundamental para reducir la propagación del virus”, escribió Gelber. “Tengo entendido que usted ha elegido seguir a una pequeña minoría que tiene una opinión contraria sobre este tema... si usted se equivoca, va a causar innecesariamente la infección y la muerte de muchas, muchas personas. Llevar una máscara no impide la apertura de nuestra sociedad o nuestra economía. Es lo único que podemos hacer que nos permite hacer todo lo demás”.
Bravo, alcalde Gelber.
Tenemos que abuchear al “desastre” DeSantis, que ni siquiera le ha dado al alcalde de una ciudad que es vital para la economía del turismo de la Florida, la cortesía de una respuesta.
“Esta es una decisión política que claramente no está inspirada por un instinto de protección de nuestros residentes o de nuestra economía”, dijo Gelber en un comunicado.
“Evitar que hagamos cumplir las reglas que requieren el uso de mascarillas no tiene sentido y solo enfermará a más gente y perjudicará nuestra reapertura segura”, dijo. “El gobernador DeSantis obviamente intenta seguir el ejemplo del presidente Trump, que probablemente no sea la mejor idea cuando se trata de lidiar con esta pandemia”.
Sin duda, los floridanos necesitan volver al trabajo y es humano anhelar la interacción y el entretenimiento.
Pero necesitamos abrir nuestra economía de manera segura y responsable, siguiendo los consejos de los expertos en salud que no están subordinados a los políticos, o esta apertura puede ser contraproducente fácilmente, causando más muertes y enfermedades, y otro golpe a la economía de la Florida.
Veamos lo que está sucediendo en Europa y en unos 70 países de todo el mundo que pensaban que tenían el virus bajo control, pero que ahora están experimentando un resurgimiento de nuevos casos.
No podemos bajar la guardia.
Usar máscaras será nuestra forma de vida durante mucho tiempo.
No escuchen a DeSantis.
El gobernador de Florida es una amenaza para la seguridad pública.
Twitter: @fabiolasantiago. Correo: fsantiago@miamiherald.com.
Esta historia fue publicada originalmente el 5 de octubre de 2020, 3:10 p. m..