DeSantis no puede controlar su instinto antiinmigrante y carga en contra de minorías | Opinión
Pobre gobernador Ron DeSantis.
Trabaja muy duro para mantener a los negros y latinos fuera del sistema electoral en la Florida con leyes de supresión de votaciones y protestas, vetando las ciudades santuario y, ahora, ordenando a las fuerzas del orden público que esbocen el perfil de los inmigrantes en la carretera.
Pero tarde o temprano, el gobernador se golpeará con una fuerte dosis de realidad.
Es demasiado tarde para luchar contra la demografía. La población en Florida sumó más hispanos que todos los demás estados excepto uno, Texas, concluyó el Informe 2021 del PIB latino de Estados Unidos que acaba de publicar la organización sin fines de lucro Latino Donor Collaborative.
Solo entre 2015 y 2019, se agregaron más de 700,000 latinos a la población de nuestro estado. Y según el Censo de 2020, que también reveló un Estados Unidos cada vez más multicultural y racial, los latinos constituyen el 26.2% de la población de la Florida.
Suman 5.3 millones los hispanos de Florida, una mala noticia para DeSantis, que es incapaz de reprimir sus instintos de supremacía blanca y trata desesperadamente de crear una atmósfera hostil, tanto para los inmigrantes ya establecidos como para los nuevos en la Florida.
Haitianos y latinos en la mira
Durante los años de Donald Trump, DeSantis apuntó a la entrada masiva de centroamericanos, y ahora hace lo mismo con los haitianos durante el gobierno de Joe Biden. Cree que está castigando a esta otra Florida “extranjera”, pero nos desacredita y nos hace daño a todos los inmigrantes.
Su mandato reciente a las fuerzas del orden público de detener a los conductores que sospechan que están transportando inmigrantes al estado será complicado de implementar sin violar los derechos constitucionales de los estadounidenses.
Su directiva equivale a realizar un perfil étnico y racial flagrante, inspirado por la noticia de que, si bien la administración Biden expulsó a 4,000 haitianos solicitantes de asilo en nueve días, la mayoría de ellos hombres, los funcionarios de inmigración enviaron las familias a sus seres queridos en lugares como el sur de la Florida.
Mientras sus casos de asilo estén pendientes, serán parte de otro sector creciente de la población de la Florida: los negros de ascendencia caribeña. La Florida es el destino número uno para los haitianos, donde representan el 2.4% de la población.
¿Cómo podrán los policías de DeSantis saber si esa camioneta en la autopista de peaje de la Florida, llena de personas de cierto tono de piel, es una de nuestras encantadoras familias que viaja a Disney World o una presunta red de contrabando?
No pueden saberlo. Y se cometerán injusticias.
‘Sospecha razonable’
Fuera del capullo protector del condado Miami-Dade, donde el racismo también está vivo, pero es menos evidente, las familias hispanas y negras ya sienten con demasiada frecuencia la discriminación sin tener que preocuparse ahora de que la policía esté “incentivada” como dijo el gobernador, para detenerlos en la carretera por una simple sospecha “razonable” de irregularidad.
¿Qué constituye tal sospecha para personas como DeSantis?
La mera existencia.
Dada su historia con el lenguaje y las alusiones raciales veladas, un automóvil en una carretera de la Florida, lleno de haitianos que lo comparten y no hacen más que lo mismo que personas comunes, servirá.
En la conferencia de prensa donde anunció esta última infamia, DeSantis calificó su prejuicio de “protección a la gente de la Florida” porque eso es todo lo que ve: inmigrantes como criminales, no como contribuyentes a la sociedad, como lo demuestran todos los indicadores económicos.
Pero conocemos el motivo: el gobernador promociona seriamente el miedo a los extranjeros para alcanzar la reelección en 2022 manteniendo a su base electoral en un estado de agitación. El tema de la raza siempre sirve para eso.
Resoluciones sobre inmigración, raza
Afortunadamente, a DeSantis le llega algo de rechazo.
En septiembre en Miami, la juez de distrito de Estados Unidos, Beth Bloom, anuló partes clave de su veto a la ciudad santuario. Bloom dictaminó que parte de él “fue promulgado con base en datos sesgados y poco confiables, generados por grupos de odio antiinmigrantes” y tiene un “impacto escalofriante y desigualitario” en las comunidades de inmigración.
Sí, una juez reconoció lo que muchos de nosotros dijimos cuando DeSantis y los republicanos de la Florida nos impusieron esto a las malas: él y la Legislatura de la Florida actuaron con prejuicios fundamentados en el odio.
En efecto, septiembre ha sido un mes bastante malo para DeSantis en los tribunales.
El juez de distrito estadounidense Mark Walker también falló en contra de su intento de sofocar las protestas en la Florida, bloqueando la llamada “ley antidisturbios” que DeSantis impulsó en respuesta a las protestas en todo el país tras el asesinato de George Floyd.
El juez dictaminó que la definición de “disturbios” en la legislación era demasiado vaga y probablemente violaba la Constitución de Estados Unidos.
No obstante, DeSantis todavía se siente lo suficientemente envalentonado como para seguir emitiendo órdenes ejecutivas para frenar el crecimiento de la población latina y negra.
Es tan transparente, incluso perversamente cómico a veces.
Durante los años de Trump, ordenó que las agencias policíacas locales cooperaran plenamente con las autoridades de inmigración. Su nuevo edicto prohíbe a estas mismas agencias estatales ayudar al gobierno federal a transportar inmigrantes desde la frontera sur a la Florida.
DeSantis también ha demandado a Biden en un tribunal federal en Pensacola, terreno amistoso a su postura antiinmigrante, alegando que muchos de los inmigrantes que la administración Biden ha “liberado ilegalmente” vendrán a la Florida y le costarán dinero al estado.
Su malevolencia, en la práctica, probablemente no impedirá que nadie llegue a su destino en la Florida.
Muchas almas humanitarias proporcionarán transporte y apoyo a los haitianos; incluso comprarán sombreros de Disney para los niños, a pesar de que los agentes policiales de DeSantis, estén listos para realizar perfiles raciales.
Y además, hay esto: los latinos y los negros son una fuerza creciente en la Florida, y votan.