Gina Montaner

Los sabuesos de la literatura

El periodista italiano Claudio Gatti durante una conferencia de prensa en Roma en la que defendió la investigación que puso al descubierto la verdadera identidad de la escritora Elena Ferrante.
El periodista italiano Claudio Gatti durante una conferencia de prensa en Roma en la que defendió la investigación que puso al descubierto la verdadera identidad de la escritora Elena Ferrante. AP

Durante mucho tiempo en el ámbito literario la pregunta del millón giraba en torno a quién era en realidad Elena Ferrante. Se sabía que era el nom de plume de la autora de la exitosa saga de cuatro novelas sobre la historia de dos mujeres en Nápoles, pero todo el mundo quería conocer la verdadera identidad de quien con tanta maestría había construido la tetralogía Dos Amigas.

Bien, el misterio parece haberse resuelto tras la polémica investigación realizada por Claudio Gatti, un periodista italiano que ha hecho las veces de un Sherlock Holmes literario. Como si se tratara de un rompecabezas cuyas piezas hay que unir para desmontar el crimen perfecto, por sus pesquisas Gatti finalmente dedujo que Elena Ferrante es en verdad Anita Raja, una traductora vinculada desde hace años al sello editorial que ha publicado los cuatro libros ( La amiga estupenda, Un mal nombre, Las deudas del cuerpo y La niña perdida). Y en sus indagaciones también detectó que en el estilo y las tramas del esposo de Raja, un conocido novelista llamado Domenico Starnone, había similitudes con la tetralogía napolitana.


Los dueños de la editorial se han limitado a no hacer comentarios y al parecer la propia Raja abrió durante unas horas una cuenta de Twitter en la que se quejó del acoso periodístico que la sacó de su voluntario anonimato y admitió ser la creadora de los inolvidables personajes de Lenú y Elena: dos amigas condenadas a la unión y también al desencuentro.

Seguramente se ha desenmarañado la intriga que rodeaba a la saga, pero esta anécdota no añade mucho más al hecho indiscutible de que se trata de una monumental obra, tanto si es producto de Ferrante, Raja o de la colaboración de ésta última con su esposo. No obstante, en muchas ocasiones la literatura se vive como un verdadero juego policíaco en el que el febril lector se enreda en la propia fantasía del escritor y de sus personajes, convirtiéndose, a su vez, en una pieza más del desarrollo, el nudo y el desenlace.

Todos los que hemos leído con entusiasmo y entrega estos cuatro volúmenes en algún momento imaginamos cómo sería Elena Ferrante. Le pusimos cara a su rostro invisible y la soñamos por las sinuosas calles de Nápoles. ¿Acaso ella era más la Lenú cerebral que no es de este mundo o la Elena vulnerable que va a la zaga de su amiga?


Ya se han revelado fotos de Anita Raja. Se trata de una señora de unos sesenta años cuyo semblante es el reflejo del discreto encanto de la burguesía. Digamos que sus facciones no pegan con el nombre sonoro y tan literario de Elena Ferrante, digno de aparecer en las sugestivas portadas de la tetralogía. Anita Raja concuerda más con el perfil de una oscura traductora. Seguramente por eso, a la hora de aventurarse con la escritura, buscó y rebuscó hasta dar con una falsa identidad que tendría tanta impronta como sus propias protagonistas. Así nació Elena Ferrante.

Ahora se ha desatado un debate acerca del derecho que tienen o no los periodistas de burlar el deseo de privacidad de autores que, como Raja, prefieren permanecer en el anonimato. No es la primera vez que ocurre ni será la última. El propio J. D. Salinger hizo lo imposible por desaparecer del ojo público tras la publicación de El guardián en el centeno y siempre vio en los medios al enemigo acérrimo del que había que ocultarse. Eso no impidió que a lo largo de su vida de recluso los periodistas consiguieran alguna instantánea y hasta se escribieron valiosos perfiles sobre el esquivo novelista.


Pensemos en el desaparecido Roberto Bolaño, otro escritor que cultivó un cierto halo de enigma. En Los detectives salvajes, su obra cumbre, los dos protagonistas, Arturo Belano y Ulises Lima, se embarcan en la aventura de dar con Cesárea Tinarejo, una misteriosa escritora desaparecida en México. Una accidentada búsqueda que abarca dos décadas.

Tanto la tarea de escribir como la de leer tienen muchos elementos detectivescos. El gran escritor comete el crimen de engancharnos, dejarnos en vilo y hasta matarnos de puro deleite. Elena Ferrante no podía salir indemne. Nunca un seudónimo fue tan real. [©FIRMAS PRESS]

*Twitter: @ginamontaner

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