Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Gina Montaner

GINA MONTANER: Los intereses de España

El primer ministro español Mariano Rajoy y el líder de Podemos Pablo Iglesias (der.), en el Parlamento español, en Madrid, el 13 de enero.
El primer ministro español Mariano Rajoy y el líder de Podemos Pablo Iglesias (der.), en el Parlamento español, en Madrid, el 13 de enero. AP

Durante mi estancia en España me tocó presenciar la primera ronda de consultas que los partidos políticos sostuvieron con el Rey para formar gobierno después de las elecciones del pasado 20 de diciembre.

A lo largo de la semana, amistades y conocidos me manifestaron su preocupación por la inestabilidad reinante en un marco en el que los dos grandes partidos, el Partido Popular y el PSOE, no obtuvieron los votos necesarios para gobernar. Tras décadas de una solidez y un proyecto nacional que contribuyeron a impulsar una ejemplar transición del franquismo a la democracia, el bipartidismo hoy paga las consecuencias por sus escándalos de corrupción y el desencanto de una sociedad que todavía se está recuperando de la recesión y de una aguda precariedad laboral. A este tambaleante panorama se ha sumado el pulso secesionista catalán, aportando más dudas que certezas a la visión de una nación con aspiraciones comunes.

Como cabía esperar, la fatiga generalizada ha llevado a muchos votantes a buscar alternativas en partidos que plantean una regeneración del sistema actual, como es el caso de Ciudadanos, con un programa de corte centroliberal que lidera Albert Rivera. O partidos como Podemos, que proponen una ruptura con el “pasado” desde planteamientos de la extrema izquierda, discípulo de la revolución cubana y estrechamente vinculado al modelo bolivariano que implantó Hugo Chávez en Venezuela.

En una rueda de prensa después de reunirse con el Rey, Pablo Iglesias, el líder de Podemos, dio por hecho que él sería el vicepresidente de un gobierno presidido por el socialista Pedro Sánchez. Además presentó a su equipo como eventuales ministros, repartiendo carteras ante la sorpresa de los medios y el malestar del propio PSOE, que, una vez más, evidenció los modos altaneros de Iglesias, muy ducho en las maniobras que exhibía Chávez en los actos públicos.

Si algo llamó la atención en su comparecencia fue el momento en el que Iglesias, tras una pregunta que le resultó incómoda de la periodista Ana Romero, del medio El Español, le respondió, “qué bonito abrigo de pieles”, convirtiendo el intercambio en una lucha de clases, o lo que Fernando Lázaro, del diario El Mundo, interpreta como “tu pregunta no me gusta, tú no eres de los míos, tu abrigo apunta a casta”. Y es que Podemos apuesta por una escenificación más propia de Los Miserables, con una revolución en mente para acabar con la “casta”.

Cuando Iglesias, con toda la mala intención y un deje sexista que los medios presentes le permitieron sin la menor protesta, desvío la atención hacia una prenda que podría apuntar a las “debilidades” burguesas de la periodista, me recordó a los exabruptos de Fidel Castro contra los pocos reporteros que lo han retado; los comentarios burlones del desaparecido Chávez para ridiculizar a una acosada prensa independiente; las bravuconadas de Putin frente a la rebeldía de las Pussy Riot. Sin ir más lejos, las apostillas machistas de un Donald Trump que llama “bimbo” a una periodista de Fox que le resulta molesta.

¿Qué tienen en común estos personajes que denuestan a sus adversarios y pretenden callar a la prensa con desplantes y performances muy bien estudiados? Son populistas de derechas o de izquierdas, cuyos discursos se acomodan según las circunstancias y su señal de identidad es el autoritarismo.

En medio de la incertidumbre que hoy viven los españoles, y a la espera de que los principales actores políticos, el PP como el partido más votado seguido del PSOE, consigan hacer pactos que permitan la gobernabilidad del país, se ha pronunciado el ex presidente Felipe González. En una entrevista que le ha concedido a El País, el dirigente socialista, y uno de los principales artífices de la transición, sugiere por el bien de España que se dejen a un lado los partidismos y que ni el PP ni el PSOE impidan “que el otro gobierne”.

En cuanto a las intenciones de Podemos, González, hoy en día retirado de la primera línea de la política, no tiene pelos en la lengua: “quieren liquidar, no reformar, el marco democrático de convivencia”. Y exhorta a los dos grandes partidos a salir del “inmovilismo” y defenderse del “liquidacionismo” de Podemos.

Habrá quien piense que Felipe González ya es más del pasado que del presente, pero su experiencia del episodio más delicado y trascendental que vivieron los españoles a la hora de dar el salto a la democracia no debe caer en saco roto. Él y quienes en su día tejieron la transición a fuerza de diálogo y negociación lo hicieron pensando en los intereses de España. Hoy conviene recuperar ese espíritu.

©FIRMAS PRESS

Twitter: @ginamontaner

Esta historia fue publicada originalmente el 30 de enero de 2016, 3:27 p. m. with the headline "GINA MONTANER: Los intereses de España."

Artículos relacionados el Nuevo Herald
Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA