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Opinión Sobre Cuba

El muro que no es de concreto

Emigrantes cubanos llegan a la frontera entre Guatemala y México en enero del 2016. El presidente Barack Obama eliminó la normativa de pies secos/pies mojados el 12 de enero pasado.
Emigrantes cubanos llegan a la frontera entre Guatemala y México en enero del 2016. El presidente Barack Obama eliminó la normativa de pies secos/pies mojados el 12 de enero pasado. AP

La sorpresiva decisión del presidente saliente Barack Obama de cancelar la disposición de “pies secos/pies mojados” ha causado un sensible impacto en las aspiraciones de la población cubana que pone sus esperanzas en venir a EEUU, para dejar un régimen opresor que, como se conoce, ha hecho trizas a la nación y patria de José Martí.

Lo más sensible de esa medida es la devastación que ha causado a cientos de cubanos que deambulan por inhóspitas zonas de Nuestra América, con el fin de llegar a este país a través de la frontera mexicana, y ahora han quedado a la deriva con un destino nada halagüeño, porque tienen la real amenaza de que los deporten a la isla, a la cual retornarían con una mano delante y otra detrás, luego de haber vendido sus escasas pertenencias para reunir el importe de tan peligroso como oneroso viaje.

Si la decisión de última hora del presidente saliente ha horadado las ilusiones de nuestros compatriotas, no menos angustiados han quedado los galenos que se encuentran en varios países de este y otros continentes, quienes se habían acogido al programa de visas establecido por el expresidente George W. Bush en 2007, surgido como una forma de contrarrestar el abuso del régimen castrista con su exportación de mano de obra calificada y por la cual percibe pingües ganancias, mientras los hacedores de ella reciben un mísero salario, como es de notorio conocimiento. Un contingente de más de 900 galenos se encuentran en Colombia, expectantes de poder salir si es que tienen su solicitud formulada ante la embajada norteamericana.

Empero, si bien es cierto que no se escuchan voces para revertir la disposición de “pies secos/pies mojados”, miembros del Congreso de EEUU han emitido sus quejas para que se restablezca el programa concerniente a los galenos aludidos, y si no lo hace el actual presidente, existen fundadas razones para que la administración entrante revierta tan nefasto mandato obamista y puedan dichos médicos y todo el personal de salud que se hallan en esas condiciones ingresar en EEUU, porque no existen razones de orden ético que impidan que tal personal pueda materializar sus sueños. No es factible que una disposición como la cancelada surja sorpresivamente, sino que todo indica que desde hace tiempo se venia cocinando en los calderos del régimen de la Habana con esta administración, como ocurrió con el inefable restablecimiento de las relaciones diplomáticas, lo que ha significado una llave para que llegue a la dictadura un oxigeno extemporáneo en momentos en que atraviesa una sonora crisis en todos los órdenes.

Si bien el presidente saliente deja un muro jurídico para los cubanos de la isla y los que se encuentran en otros países con fines de llegar aquí, no podemos pasar por alto que existen causas que dieron pie a esta décima trágica, pues nuestros compatriotas al establecerse aquí por ministerio de la aludida disposición de “pies secos/pies mojados”, al cumplir el famoso año y un día y posesionarse de la green card, ya tienen el pasaje de regreso a la isla, lo que por años había suscitado la suspicacia de nuestros congresistas y cubanos radicados aquí.

Todo parece indicar que la emigración cubana tendrá que estar y pasar por el status quo antebellum, esto es, regresar a la situación migratoria de los cubanos que vinieron en oleadas en la década de los años sesenta y siguientes, lo que motivó la promulgación de la Ley de Ajuste Cubano el 2 de noviembre de 1966 por el presidente Lyndon B. Johnson, cuya legislación tuvo como base proteger a cuanto cubano tenía que salir de la isla por razones políticas, enmarcadas en la persecución policial por su ideología o actividades opuestas a la dictadura castrista, con lo cual desapareció el limbo jurídico que hasta entonces tenía el cubano. A lo largo de estos años he escuchado en entrevistas de cubanos procedentes de la isla, que se han resistido a exponer las causas que motivaron su salida, alegando que no son políticos, incluso, aspecto que se aprecia hasta en la rama artística que visitan Miami y otras plazas de EEUU.

Desempolvar a estas alturas la institución del asilo político para quienes ingresan en EEUU es un valladar que encontrarán nuestros compatriotas, a los efectos de acreditar, fehacientemente, que son perseguidos políticos y que tienen miedo fundado de que sean retornados a la isla y volver a caer en las fauces de la dictadura.

Se escuchan voces que abogan por la modificación de la Ley de Ajuste Cubano y dejarla para que su aplicación se lleve a cabo con arreglo a las causas que le dieron vigencia. La vía que aún no confronta preocupación, es para los cubanoamericanos o residentes legales, que pueden reclamar a sus familiares en la forma y previo el cumplimiento de las normas que regulan esta reunificación.

Abogado cubano. Reside en Miami.

Esta historia fue publicada originalmente el 17 de enero de 2017, 1:10 p. m. with the headline "El muro que no es de concreto."

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