Trasplante de pulmón, una segunda oportunidad
A los 16 años, Janelle Bombalier está agradecida por las cosas simples que sus pares dan por sentado. Tomar clases, ir al centro comercial, hasta poder caminar y correr. “No recuerdo haberme sentido así”, dice Janelle. “No recuerdo un momento en que no estuviera enferma”.
La estudiante de tercer año de escuela secundaria de Kendall no está exagerando. A los ocho años de edad fue diagnosticada con cáncer de tiroides papilar, el cáncer más común de ese tipo, pero fue una forma agresiva que se extendió a los pulmones.
“Ella llegó al máximo de la terapia”, dice su mamá, Yenissel Bombalier. “Su función pulmonar se deterioró tanto que apenas podía caminar, tenía que llevar el oxígeno a donde quiera que fuese. Estaba perdiendo peso. Su calidad de vida era muy, muy pobre”.
En enero, la familia al fin tomó un descanso. Janelle fue la primera paciente pediátrica conocida en Estados Unidos y una de las pocas en el mundo, en tener un trasplante de pulmón luego de que el cáncer de tiroides se expandiera a los pulmones.
“Me siento muy bien”, dice Janelle. Tiene que cuidarse de infecciones, pero está planificando ir a la universidad. “Puedo hacer casi todo, y sin el tanque de oxígeno”.
Los médicos consideran el caso de Janelle un gran avance para ciertos pacientes pediátricos. “No es usual tener cáncer de tiroides a esa edad”, dice la Dra. Janine Sánchez, experta en tiroides de Sylvester Comprehensive Cancer Center (Centro Integral de Cáncer Sylvester), parte de UHealth-University of Miami Health System.
“Desde el principio era muy extenso”, dice Sánchez, endocrinóloga pediátrica de Janelle desde su diagnóstico. “Lo que no era usual era que se había extendido a los pulmones”.
A Janelle se le removió la tiroides y comenzó a recibir tratamiento de iodo radioactivo que curó el cáncer en los pulmones, “pero la repetición de las terapias destruyó el tejido del pulmón” e hizo estragos en su salud, dice el Dr. Andrew Colin, especialista pediátrico en pulmón de UHealth.
“La cantidad de daño subsiguiente puso su vida a riesgo”, comenta. “Se convirtió en una persona con discapacidad pulmonar”.
La mejor opción parecía ser un trasplante, pero a la primera persona que los médicos tenían que convencer era a Janelle.
“La primera vez que escuché la idea me asusté mucho”, dice la adolescente. “Sonaba como algo complicado y realmente peligroso, y estaba asustada. No quería hacerlo”.
Janelle dice que estaba más asustada por las secuelas del trasplante. “Había riesgo de rechazo y yo sería una de las primeras personas en recibir ese trasplante”.
Ella y su familia, que maneja un negocio de vivero y paisajismo en Homestead, decidieron tomar el riesgo.
Una de las mayores preocupaciones era el tratamiento postrasplante, que requería medicamentos fuertes que suprimen el sistema inmunológico. Los cirujanos de trasplante temían que esos inmunosupresores la hicieran más vulnerable a infecciones y si todavía tuviera cáncer, la enfermedad tomara control.
“Perseguir la opción de un trasplante fue una decisión ‘casi revolucionaria”’, dice Colin. “El cirujano tenía que ser valiente porque si nos equivocábamos, era condenarla a muerte”, dice. “Nadie quería hacerlo”.
El panorama cambió para la adolescente cuando el Dr. Matthias Loebe, cirujano de trasplante, llego a la Universidad de Miami en 2015. Había pasado 15 años dirigiendo el programa de trasplante torácico de Houston’s Methodist DeBakey Heart and Vascular Center, considerado uno de los mejores del país.
“Vi una gran necesidad aquí en el sur de Florida para trasplantes de pulmón y corazón”, dice Loebe. Así que cuando escuchó sobre Janelle, estudió casos comparables. “Encontré unos tres en el mundo, uno en Australia, uno en Francia y uno en Alemania”, comenta Loebe. “En los tres casos todo iba bien luego de varios años del trasplante”.
Accedió a llevar a cabo el procedimiento.
“Obviamente era una situación difícil”, dice Loebe. Pero luego de realizar unos 1,000 trasplantes, “Me sentía más que cómodo haciéndolo”.
Como regla general, los pacientes tienen que estar libre de cáncer por cinco años antes de ser considerados para un trasplante, explica Loebe. Pero la investigación sobre cáncer de tiroides y trasplantes era más alentadora. El cáncer de tiroides de Janelle estaba localizado en la tiroides, que fue removida, y ya no había ninguna señal de cáncer en los pulmones.
Una vez que Loebe accedió al procedimiento, la familia tuvo que esperar seis meses hasta que estuvo disponible un pulmón. Janelle recibió un pulmón de adulto, pero Loebe pudo ajustarlo para ella. Realizó la cirugía, que la madre dice tomó cerca de ocho horas, en el Hospital Jackson Memorial.
El trasplante es “muy alentador” para niños como Janelle, a quienes se le han dañado los pulmones a causa de la metástasis de tiroides, dice Sánchez. Como se comprobó cuando se removieron los pulmones de Janelle durante el trasplante, no había presencia de cáncer.
“Es extremadamente gratificante ver lo bien que está”, agrega Loebe. “Por eso es que hacemos lo que hacemos. Vale la pena empujar el sobre para encontrar una solución para estos pacientes tan enfermos”.
La familia Bombalier también está agradecida.
“Fue una decisión difícil, pero no sé si ella estuviera aquí si no fuera por el trasplante”, dice Yenissel Bombalier. “Ahora tiene una segunda oportunidad de vivir”.
Esta historia fue publicada originalmente el 20 de mayo de 2016, 10:24 a. m. with the headline "Trasplante de pulmón, una segunda oportunidad."