Salud

La lucha no termina: Cuidado integral para después del cáncer

Adam Shattenkirk fue diagnosticado con cáncer de amígdalas inducido por el virus de papiloma humano (VPH). Recibió quimioterapia y radiación. Poco después, comenzó tratamiento en medicina integrativa con el Dr. Ashwin Mehta.
Adam Shattenkirk fue diagnosticado con cáncer de amígdalas inducido por el virus de papiloma humano (VPH). Recibió quimioterapia y radiación. Poco después, comenzó tratamiento en medicina integrativa con el Dr. Ashwin Mehta.

Si algo bueno resulta de luchar contra el cáncer son las muestras de apoyo que reciben los pacientes de sus familias, amigos, médicos y clínicos que ven regularmente. Sin embargo, luego de la última sesión de quimioterapia lo que sigue es el camino desconocido de la sobrevivencia.

Adam Shattenkirk, de 54 años y residente de Hollywood, fue diagnosticado en el 2014 con cáncer de amígdalas inducido por el virus de papiloma humano (VPH). Fue sometido a cirugía en el Hospital de la Universidad de Miami, pero el cáncer regresó seis meses más tarde. Recibió quimioterapia y radiación y terminó la terapia de radiación en septiembre del pasado año. Poco después, comenzó tratamiento en medicina integrativa con el Dr. Ashwin Mehta.

Mehta describe así la medicina integrativa: “El cuerpo es un jardín y el cáncer es una mala hierba no deseada, el trabajo de un radiólogo oncólogo es erradicar la hierba mala, el trabajo del equipo de medicina integrativa es ayudar a fortalecer y nutrir el jardín, y asegurarse de que el terreno es inhóspito para evitar que esa hierba mala regrese”.

Cuando Mehta se mudó el pasado año al Memorial Healthcare System para crear la División de Medicina Integrativa Memorial (Memorial Division of Integrative Medicine), Shattenkirk le siguió.

“Sentarse con este hombre por una hora”, dice Shattenkirk, “y hablar sobre vitaminas, nutrientes, suplementos adecuados, lo que los arándanos hacen por usted, lo que el brécol hace por usted… quedé sorprendido.”

Mehta le recomendó a Shattenkirk varios programas diferentes: una rutina de entrenamiento de resistencia con un fisiólogo del ejercicio en el gimnasio de Memorial, meditación y reunirse con una nutricionista para encontrar la fórmula de base orgánica ya que tenía una sonda de alimentación.

Shattenkirk dice que la medicina integrativa le ha ayudado significativamente a su estado mental.

“Pasar por el cáncer es un poco como un choque de trenes”, dice. “Tiene un costo para el cuerpo y la mente. Tengo una cicatriz de nueve pulgadas desde la oreja izquierda hasta la manzana de Adán. Saber que tienes apoyo a través de múltiples disciplinas provee un estado mental muy positivo”.

Los pilares de la medicina integrativa están construidos en torno a la nutrición, ejercicio, reducción de ansiedad a través de la atención plena o el yoga, y prácticas como la acupuntura para aliviar el dolor, en lugar de analgésicos recetados.

Aunque muchas de estas técnicas para el bienestar han sido practicadas por siglos en la medicina oriental, Mehta dice que lo más importante es “que tienen un costo bajo y que son efectivas, clínicamente, en ayudar a atender los síntomas en el contexto de los tratamientos y sobrevivencia de cáncer.”

A finales de 2013, María Montes, residente de South Miami, se hizo la mamografía anual en Baptist Hospital. Dice que tiene senos densos así que se le ordenó un ultrasonido. Montes, quien se retiró el pasado año luego de trabajar durante 32 años como representante de ventas farmacéutica, dice que “ellos vieron algo allí y me dijeron que regresara a los seis meses”. El ultrasonido de seguimiento mostró la misma masa; los médicos le ordenaron una biopsia.

“Me hice la biopsia y entonces recibí la llamada. Tu vida cambia totalmente en un segundo”, comenta.

Dio positivo a cáncer de seno en estadio dos en el seno izquierdo, pero optó por una mastectomía bilateral, realizada en enero de 2014 por la Dra. Cristina López-Peñalver, del Baptist.

“Lo primero es la negación. Y luego no quieres decir la palabra. Es como la peor palabra en el mundo. Tratas de decir ‘cáncer’ y no te sale”, dice. “Siempre he sido el epítome de la salud”.

Su oncóloga, la Dra. Grace Wang, le recomendó cuatro sesiones de quimioterapia para reducir la recurrencia. “La quimioterapia es realmente fuerte. Sencillamente te drena. Me incapacitaba por días después de cada sesión. Eso fue así por un período de tres meses”, dice Montes. “Te conviertes en alguien totalmente diferente, no solo externa sino también internamente”.

“Una de las cosas que mi oncóloga se aseguró fue de que recibiera terapia, que pudiera hablar con alguien, una psicóloga aquí en el Baptist que se especializa en pacientes de cáncer de seno, ella te ayuda en el proceso. Ese apoyo es muy importante”, explica Montes.

Montes también ha estado trabajando con una nutricionista, asistiendo a clases grupales de nutrición del Baptist. “Hablamos mucho sobre fibras, reducir las azúcares y cómo entender el azúcar, porque algunas veces usted ve algo y dice ‘Pero si tiene solo 20 gramos de azúcar’. Pero en realidad usted no entiende, hasta que se sienta con una nutricionista y ella le diga, ‘Eso es mucho. Es el equivalente a cinco cucharaditas de azúcar”’.

Otra cosa que ha aprendido es a sustituir los carbohidratos por proteína. “Si realmente ansía carbohidratos, aprendimos que hay un tipo de fideo sin carbohidratos llamado shirataki (hecho de camote japonés). Es tan bueno que usted jura que está comiendo pasta. Ha sido un éxito en mi casa”.

De acuerdo con breastcancer.org, el cáncer de seno es el segundo tipo de cáncer más común en las mujeres además del cáncer de piel. Una entre ocho mujeres son diagnosticadas anualmente.

“Para el 2020 habrá 18 millones de sobrevivientes de cáncer”, dice la Dra. Beatriz Currier, directora médica de servicios de apoyo para cáncer del Baptist Health. “El Instituto de Cáncer de Miami (MCI, por sus siglas en inglés) está desarrollando un modelo integral de cuidado de sobrevivencia centrado en el paciente, para nuestros sobrevivientes de cáncer de todo tipo”.

Ella dice que hay cuatro metas distintivas en el programa de supervivencia:

▪  Proveer a todos los pacientes con un documento que resume el tratamiento integral de cáncer, el tipo de cáncer con que han sido diagnosticados y todos los tratamientos que han recibido.

▪  Evaluar y tratar cualquier efecto a largo plazo desarrollado durante el tratamiento.

▪  Cerciorarse de que el paciente está cumpliendo con las visitas y evaluaciones de seguimiento para asegurar que no se pase por alto la recurrencia del cáncer.

▪  Educar y ayudar a los sobrevivientes para que hagan cambios saludables en su estilo de vida.

Ella ha incorporado estas recomendaciones del American College of Surgeons Commission on Cancer (Comisión de Cáncer del Colegio Americano de Cirujanos), la American Society for Clinical Oncology (Sociedad Americana de Oncología Clínica) y la Sociedad Americana del Cáncer.

Dice Currier que, una vez que el nuevo Instituto de Cáncer de Miami (MCI, por sus siglas en inglés), instalaciones que han costado $430 millones, abra en enero, el programa de sobrevivencia comenzará para todo tipo de cáncer en hombres, mujeres y niños tratados en el Instituto.

“Creo que el conocimiento da poder a nuestros sobrevivientes y es por eso que la educación, en términos de aconsejar a los pacientes sobre lo que necesitan saber para mantener estilos de vida saludables, es un componente crítico para el cuidado de la sobrevivencia”, dice. “La meta es llevarles a donde eran completamente funcionales antes del diagnóstico. Queremos que tengan de vuelta su calidad de vida; eso es fundamental”.

Esta historia fue publicada originalmente el 20 de mayo de 2016, 1:24 p. m. with the headline "La lucha no termina: Cuidado integral para después del cáncer."

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