María Antonieta Collins

Cómo llevar ‘la fiesta’ en paz

Es la misma queja que nos hace sentir a todas unidas por el mismo problema: ¿cómo llevar la fiesta en paz, especialmente en Navidad, Nochebuena y Fin de Año?

¿Cómo hacerlo cuando se tiene que ir como invitada a una cena donde no todos se hablan y están esperando la oportunidad de lanzarse cualquier pulla que encienda una guerra en plena época de amor y paz?

Hay que poner mucha música para que el ruido deje atrás toda la mala energía y darle a todos el mismo trato, dice Ana María, mientras estoy con ella en el salón de belleza.

El gran dilema del espinoso tema es siempre con varias variantes.

¿Quién va a la casa? ¿Quién no va? ¿A quién invitar?

Si se invita a unos que no se llevan bien, se enojan los otros. Es una situación difícil que lo pone a uno no solo en dilemas sino al borde de tomar decisiones drásticas.

Me sucedió hace unas cuantas navidades. Aquello era peor que una guerra.

“Si va fulana no voy yo porque en verdad que lo que me hizo es imperdonable. No voy a estar en el mismo sitio donde esa persona se encuentre… ¡jamás!”.

El desgaste fue tal que decidí lo mejor en aquellas circunstancias: ¡cancelar mi cena e irme a otro lado!

Es que de cualquier forma “lo agarra a uno el toro”.

Y si no los invita uno, entonces es peor la cosa porque se indignan.

La realidad es que nadie entiende que lo que uno desea es estar relajada y feliz disfrutando de las fechas y que si se gasta un buen dinero en ofrecer un festejo es para pasarla bien, no para los pleitos.

Lo peor viene con las respuestas que dan muchos al recibir la invitación para ir a la cena, me dice mi amiga Doris García.

“Cuando llamas para confirmar su asistencia y te dicen: Ay, gracias por invitarme pero es que ahora me pones en una encrucijada… Me invitaron donde mi hermana, ahí me aburro de lo lindo porque va gente con la que no tengo nada que ver. A mi me gusta ir a tu casa, pero ¡imagínate!… Es mi hermana, ¿qué voy a hacer?”.

Doris entonces les responde políticamente correcta:

“No fulanita, siéntete libre para escoger donde tu tengas que ir. No estas obligada a ir a mi casa, cumple tus compromisos que en mi casa siempre serás bienvenida…”.

El otro gran problema es, ¿cómo calmar los ánimos belicosos entre los invitados, especialmente en estos turbulentos tiempos de política?

El consenso habla de la misma solución que debe decirse a los invitados al momento de darles la bienvenida a la casa: “Prohibido hablar de política esta noche”.

Especialmente hay que hacer eso cuando se conoce la filiación del invitado y que no es la misma de la mayoría.

Hay que hacerla de estratega de guerra y sentar juntos solo a los que son afines, y los que no lo son, del otro lado de la mesa y advertirles a todos la frase de la noche: “Aquí, esta noche de paz que no se hable de política... De eso cero. Hoy es el día para celebrar el cumpleaños de Jesús y todos felices”.

Entonces tenga a mano las frases de mis amigas para llevar “la fiesta en paz”.

Ana: “la primera y única condición es decirles a los invitados, ‘hoy vamos a ser felices todos, al menos por un rato’…”.

Doris: “recuerden que este día la anfitriona quiere pasarla feliz con el tema más importante: el cumpleaños del nacimiento de Jesús…”.

Así.

Twitter: @CollinsOficial. Correo: mariaantonietacollins@yahoo.com.

Esta historia fue publicada originalmente el 19 de diciembre de 2019, 4:19 p. m..

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