¿Viene de la Florida? Gracias al coronavirus ya no somos bienvenidos
Me quedo con la boca abierta con lo que me cuenta un amigo que decidió no cancelar sus vacaciones porque hacía un año que tenía la reservación para pasar una semana en un departamento con su familia en una ciudad playera en un estado de la costa este.
Resulta que me lo encuentro inusualmente cabizbajo y sorprendida le pregunto si no debiera estar fuera de la ciudad, y triste me ha contado esta historia.
“Me ha sucedido lo que nunca me imaginé. Luego de los meses de pesadilla que todos hemos vivido: confinados, con las ciudades cerradas, las pandemias, oyendo el número diario de muertos, el de contagiados, los peligros de estar en una sala de emergencias entubados para respirar con todas sus consecuencias si se tiene la mala suerte de un contagio severo, en fin, con todo eso que nos ha convertido en un infierno los días, además con los hijos encerrados en casa tomando las clases, así que finalmente decidí que no iba a cancelar la semana de vacaciones que ya estaba preparada… y con la familia en el auto, nos adelantamos un día a la fecha para entrar al departamento y tomamos camino fuera de la Florida”.
Dice que lo primero que le sorprendió fue que, fuera de las fronteras del estado, donde quiera que debía mostrar su identificación al pagar, lo veían inquisitoriamente.
“Yo no entendía qué sucedía. Nos recibían normal y con cortesía en los restaurantes, pero nada más ver el ID de la Florida –algo que en muchos sitios en la carretera están pidiendo- de inmediato cambiaban de actitud… Lo peor nos sucedió en un par de lugares donde llegaron incluso a negarnos el servicio luego de preguntarnos si vivíamos en Miami y después de que les respondíamos que sí, que éramos miamenses”.
En otras partes dice que él y su familia se sintieron como extraterrestres.
“Fueron varias veces que nos sentimos discriminados y sin poder hacer nada, pero todavía nos faltaba algo más por ver… Solo teníamos en mente el apartamento en la playa. Ahí sí que nos olvidaríamos de todo lo que estábamos viendo”.
De pronto, mientras manejaban mi amigo dice haber recibido la notificación de un mensaje que le había llegado a su teléfono celular.
“Mi esposa se dio cuenta de que el correo electrónico era de la persona que nos estaba rentando el departamento y le pedí que lo leyera. De pronto a mi mujer le cambiaron los colores de la cara… el dueño canceló el alquiler… ¡debido a nuevas regulaciones no nos podría rentar el departamento al día siguiente!”.
De inmediato llamó al hombre que sin más le dijo que no estaban rentando sus propiedades a residentes de Miami por el gran contagio de coronavirus en la ciudad.
“Me dijo que con mucha pena podía hacer lo que yo quisiera, incluso demandarlo, pero que en plena pandemia, no tomaría el riesgo de un contagio porque a todas luces en Miami, como se ve en las noticias, no se guardan las reglas para evitar el contagio”.
Sin consuelo, manejaron hasta encontrar un hotel donde pasar la noche para volver nuevamente a Miami, sintiéndose más mal que cuando salieron. Le digo que no hay mucho que hacer, únicamente obedecer la distancia social, usar las máscaras, no juntarse en eventos y rogar a Dios porque la curva de la infección baje en Florida para que vuelva nuestro prestigio como residentes orgullosos de nuestra ciudad y el estado del sol. ¡Y que todos nos vuelvan a envidiar por vivir aquí en nuestro paraíso!
Twitter e Instagram: @CollinsOficial. Correo: mariaantonietacollins@yahoo.com.