La ‘nueva normalidad’ al viajar: hay que tender la cama en el hotel | Opinión
Comenzamos a viajar finalmente y, con la enorme alegría de darnos cuenta que solo así, viajando a ver a nuestra gente, la lejanía que la pandemia provocó puede acabarse.
La euforia tiene razones de peso: nada, ninguna teleconferencia puede sustituir la calidez de la cámara en casa de un entrevistado ni mucho menos la cercanía de podernos ver cara a cara, escuchando sus historias para, después poderlas contar.
Hay una “nueva normalidad” para todo:
Para la plática que ahora ocurre generalmente en el patio de una casa, en la calle, aunque no importa que no nos podamos abrazar, todos entendemos el riesgo y la responsabilidad para con los demás.
Pero esta “nueva normalidad” abarca muchísimas cosas más.
Viajar nuevamente es aprender a no quitarse la máscara mientras dure el vuelo por avión.
¿Es duro? ¡Claro que sí! Pero hay que aprender a viajar.
De pronto me doy cuenta que hay algo más con lo que no contaba: la “nueva normalidad” al llegar a un hotel.
La explicación es clara y sorprende al escucharla, pero mucho más al vivirla: No hay servicio de limpieza en las habitaciones.
“Es cuestión de seguridad para nuestros huéspedes”, aclara el hotel que sigue cuidadosamente las reglas.
De manera que ahora mismo (y vea por favor las fotos) tal y como cuando una está en casa, apenas abrir los ojos y saltar de la cama, hay que ponerse a tenderla, arreglarla. Si, se de quienes ni siquiera tienden su cama todos los días, pero, ese no es mi caso.
Es cuestión de programarse.
Nada del tiradero, de la ropa regada por todas partes. Ahora las cosas nos hacen ser magos de la organización.
Viaja una con maletas donde van bolsas para toda la ropa, para pantalones, para blusas, para sweaters, para ropa interior y bolsa también para la ropa sucia.
Lo demás es saber colocarlos en la habitación de hotel.
Lo mismo sucede con el baño. Las toallas ahora se cambian de acuerdo al huésped.
En verdad, que tal y como pasa en casa, cada dos o tres días las cambio. De manera que si la estancia es de una semana, como un reciente viaje, pues a media semana me enviaron nuevas toallas.
¿Qué quiere todos los días toallas limpias? ¡No hay problema!
Entonces en una bolsa se dejan las sucias afuera de la habitación y alguien las recoge.
Y, ¿qué tal con la basura que ponemos en los botes? La del baño, la de la recamara, etc.
Nada, que todas las mañanas antes de salir uno mismo la saca y la pone en los basureros que están en cada pasillo. Es cuestión de no tener flojera y saber que una habitación de hotel, es exactamente igual a su habitación en la casa, pero que aquí la situación mientras haya pandemia es solo una:
Minimizar el riesgo. Y hemos aprendido a entenderlo.
Y así fue que decidí poner manos a la obra.
Tempranito a tender cama, a recoger basura, a darle una limpiadita al baño y secar con la toalla usada, de manera que, la sucia la dejaba afuera del cuarto y la que iba a reusar la dejaba colgada en la pared.
Una maravilla de organización y la basura, en su lugar.
No hay nada mejor que cumplir con uno mismo.
De manera que, ¿estas son las reglas? ¡Pues a cumplirlas!
Aunque no me puedo deshacer de un pensamiento que me preocupa: Todo esto, sin lugar a dudas reducirá los empleos en los hoteles, que esto que hacemos los huéspedes por nosotros mismos dejará a muchos sin trabajar. Solo que hago votos para que esto sea pasajero y que algún día, todo vuelva a ser como antes. Por lo pronto: ¡A tender camas se ha dicho en esta “nueva normalidad”!
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