María Antonieta Collins

Por hacer cumplir la regla del uso de mascarilla, recibió un escupitajo | Opinión

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Sucedió increíblemente tal y como me lo contaron los testigos.

Estaba en la Carreta de la 40, el restaurante que es sitio de reunión obligada en el Southwest de Miami cuando Maritza Llanio, usualmente manager en el turno de la noche, alguien de maneras educadas, casi le rogaba a un cliente que quería entrar, que se pusiera la máscara ante la negativa de aquel hombre que, a pesar de ser grosero ante la petición de la manager, finalmente tuvo que aceptar las reglas del lugar y ponérsela para poder sentarse en una mesa, tal y como todos los demás habíamos hecho.

“Eso no es nada. Absolutamente nada en comparación a lo del otro día”, me dice uno de los clientes asiduos del restaurante. “El otro día a la misma Maritza hasta le escupieron cuando le pidió a un hombre que se pusiera la máscara”.

Quedé boquiabierta y me dediqué a investigar.

Me dicen que estaban dos managers, Maritza Llanio y Sandra Meneses, y que Maritza estaba lidiando con una pareja de menos de 40 años, mejor dicho, solo con el hombre quien estaba furioso porque le pidieron que se pusiera la máscara para entrar a lo que este se rehusaba groseramente.

Le pregunto a Maritza de lo que me contaron.

“De pronto el hombre entra a fuerza y dice que nadie le va a prohibir que entre sin la mascarilla y que yo era una #%^&… de tal y una serie de insultos ofensivos y que no se la pondría y más. Y dice: ‘ahora tú, @!#$%... hija de la tal por cual… vas a ser la que me va a servir’ ”.

Le pedí respetuosamente que él y su pareja, una mujer que se veía estaba avergonzada por la conducta del hombre, salieran del lugar. Aquel cliente, no mayor de 40 años de edad seguía con su hilera de insultos, ¡y de pronto me escupe! Así mismo, me escupió”.

“Fue en realidad un momento muy feo”, dice Graciela García, veterana del restaurante. “Nadie entendía porqué el hombre aquel estaba así, únicamente por pedirle que cumpliera con las reglas. Esto es como una casa, finalmente tú pones tus reglas y tus invitados las cumplen, y el que no quiera, pues no va y ya”.

Me da un shock pensar en aquella agresiva persona. ¿Qué tenía en la cabeza aquel cliente para escupirle a quien únicamente le estaba pidiendo que se pusiera la máscara que todos los demás estaban usando en el sitio?

¿Qué clase de troglodita era? ¿Cómo sería en su casa? ¿Así trata a su mujer e hijos? ¿A su familia? ¡Para morirse de la vergüenza si se tratara de alguien con el que hay que convivir a diario!

Por supuesto que vino el guardia de seguridad y aquella pareja tuvo que dejar el restaurante ante la mirada impactada del resto de los comensales que vieron aquel acto de prepotencia y grosería inaudita.

“Mientras salían”, dice Maritza, “alcancé a escuchar como la mujer le decía: ‘Tienen razón todas las personas allá adentro. Es una vergüenza lo que has hecho. Te mereces todo lo que te dijeron’ ”.

Yo estaba con la boca abierta escuchando a quienes les pregunté por el feísimo incidente de la manager solo por pedirle a un cliente que cumpliera una regla, pero faltaba algo.

“Apenas me estaba reponiendo del mal momento luego de que aquella pareja saliera del restaurante”, me cuenta Maritza, “cuando me dijeron que me llamaban por teléfono. Cuál habría sido mi sorpresa, ¡que era el hombre que no solo me había insultado, sino que me había escupido!”.

“Le pido una disculpa, en verdad que nunca jamás me imaginé que me comportaría de esa forma. Yo no soy así, no soy una persona violenta y simplemente no sé qué pudo haberme pasado para hacer lo que hice”.

Maritza, una persona siempre en calma y acostumbrada a todo tipo de situaciones con los clientes le dijo al hombre que aceptaba su disculpa. Yo le pregunté por qué lo hizo.

“Es muy difícil pedir perdón, tanto como haber hecho malo y no recapacitar y eso valió todo”.

Tiene razón, pero también la reflexión de que un momento de ira, en muchas ocasiones llega a costar la vida. O ¿no?

Siga a María Antonieta Collins en Twitter e Instagram: @CollinsOficial. Correo: mariaantonietacollins@yahoo.com.

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