María Antonieta Collins

Comenzando nuevamente el camino a Santiago de Compostela… | Opinión

Cortesía: María Antonieta Collins

Hace un año esto, el maravilloso camino parecía un sueño mientras la pandemia nos atacaba: Entonces acababa de cancelar mis vacaciones para hacer el milenario Camino del Apóstol Santiago en Galicia, España.

Poco antes, en marzo del tristemente célebre 2020, en aquellos primeros días de incertidumbre y mientras junto a mi compañero, el periodista Jorge Ramos hacíamos un programa de televisión al abrir cada tarde llamado “Diario del Coronavirus”, un día, entre comercial y comercial ingenua le pregunté: ¿crees que debiera cancelar el viaje al Camino de Santiago programado para mayo? Y el, viéndome con unos ojos que pensaban más allá simplemente me respondió:

“Si fuera tú, solo esperaría a que oficialmente se cierre todo porque esta pandemia mantendrá cualquier camino sellado para que nadie entre, y va a durar un año, así que yo no me haría ninguna ilusión en poder hacer un viaje de ese tipo, y ni de ninguno en este año”.

Confieso haberlo visto no solo ingenua, sino también pensando en que quizá el mundo estaba exagerando aquello, pero me equivoqué.

Muy poco después todo, absolutamente todo se fue cancelando y la agencia de viajes y la aerolínea me devolvieron lo pagado y el Camino de Santiago desde la costa portuguesa hasta Compostela no fue la excepción. No habría camino.

En los peores momentos de tristeza y ansiedad por no contagiarnos siempre pensaba en este camino medieval lleno de vegetación y gente desconocida que al pasar con solo dos palabras se hermanaban con uno al desearnos “Buen Camino”. Me imaginaba en estos parajes largos, muy largos pensaba y volvía a pensar: “En cuanto esto pase pronto podremos estar por ahí”, pero la realidad nos azotaba feroz. España se había cerrado también al mundo. No había sitio abierto y así comenzamos el año 2021 con tanta esperanza.

Estados Unidos, el país más maravilloso del planeta, donde hace un año llorábamos a nuestros muertos, con el nuevo año dio la esperanza: tendríamos la vacuna y así se comenzó a vivir y nos comenzamos a vacunar más y más y pronto el Camino de Santiago, algo para lo que tanto la productora Yvanna Jijena como yo nos preparábamos comenzando a entrenar a las 5 de la madrugada, fue algo más factible. “Hay que esperar que España abra y veras que así será”, repetiamos.

Hoy te escribo esta columna desde el inicio del Camino, lista ya para iniciar los últimos 132 kilómetros de una jornada donde todos pensamos que la vida es como esta carretera que recorren miles oficialmente a pie, o a caballo o en bicicleta, con un pasaporte de peregrino en la mano y donde hay que sellarlo por lo menos dos veces al día para que se compruebe el recorrido hecho de la forma en que se pide y que al final entre otras metas pueda lucirse y obtener la famosa Compostela, el certificado que verifica que se ha sido un peregrino en este camino de muchos, y que te da la lección de vida.

Hoy inicio por segunda vez esta jornada que comparo con la vida. Una empieza llena de misterio, de preguntas. ¿Podré hacerlo? ¿Cómo no fallar? La ansiedad colma todo el cuerpo, pero la realidad es que es una semana donde nos ponemos a prueba en la meditación, en la reflexión, en poder volver a “reiniciar” el botón de la vida.

¿Qué hacemos bien y que no queremos hacer mal? ¿Cómo perdonar y volver a empezar? ¿Cómo renovarnos? Y lo más importante: ¿con qué, y cómo volvemos a enfrentarnos a la incertidumbre de parajes, bosques, arroyos y camino y más camino… Ahh, ese es parte del misterio que nos cambia, el que nos enseña que, caminando así, vivimos con un innecesario exceso.

Me decía Efrén, un peregrino cubano y aventurero de los caminos del mundo: “Aquí aprendes a que siendo pobre conoces y viajas más que cuando eras rico”, y estoy de acuerdo con él.

La próxima columna será para decirte que hicimos y cómo recomenzaré mi vida después del Camino de Santiago, por lo pronto y por ahora, te deseo lo mismo que nos desean aquí: ¡Buen Camino! Donde quiera que me leas.

Siga a María Antonieta Collins en Twitter e Instagram: @CollinsOficial. Correo: mariaantonietacollins@yahoo.com.

Esta historia fue publicada originalmente el 5 de julio de 2021, 1:25 p. m..

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