María Antonieta Collins

Las relaciones modernas cada vez son más confusas | Opinión

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Lo que nos pasa a todos es lo que me hace escribir más y más columnas como la de hoy.

Ahora le toca el turno a una pregunta desesperada que me hizo una amiga:

“¿Hay que reeducarnos en la vida? ¿Por qué no sabemos ahora cómo comportarnos con los galanes de este tiempo? ¿Qué está pasando?”.

Mi amiga no me permitió usar su nombre, pero sí su caso, que es uno que sucede más y más a menudo.

La encontré llorando desesperada. Preocupada le pregunté qué pasaba.

“¿Qué más mala noticia que saber que todo lo que me enseñaron en mi casa desde niña ya no sirve para nada y que no sé qué hacer?”.

Le pido que me explique.

“Imagínate que conocí a un hombre de más de 50 años igual que yo. Comencé a salir con él, y yo cada día más feliz porque era el príncipe azul que he estado esperando. Resulta que semanas después de vernos todos los días, de ir a su casa y que él viniera a la mía, de pronto comenzó a presentarme en su círculo íntimo. Primero fueron sus amigos más cercanos quienes me dieron su aprobación, después fueron las novias de estos y las esposa en todos los barbecues del verano.

“Poco después vino lo que para mí era la prueba de fuego de nuestra relación: un buen día me dijo que quería llevarme a presentar con su hermano y cuñada y días más tarde la presentación fue con sus padres en casa de estos… Yo no podía sentirme más afortunada”.

Ella estaba viviendo la felicidad que daba una situación que hablaba más que mil palabras: presentarla no solo con su entorno más cercano, sino con su familia era la prueba de que todo marchaba sobre ruedas en una relación que ya no se cuestionaba que lo fuera, sino todo lo contrario.

“Ay mi amiga, me decían, ahora sí que esto es una relación seria, y yo, por supuesto que no tenía que dudarlo en lo mínimo porque estaba claro: íbamos con la familia para todas partes…”.

Pero resulta que un buen día todo se enfrió y sin más él dio por terminada la relación.

“Yo no entendía nada. Cuando finalmente pude hablar con él se lo tuve que preguntar: ¿no estábamos en una relación que cada día iba mejor? ¿No tenía la seriedad necesaria cuando me presentaste con tus amigos, después con tus padres y hermano?”.

La respuesta de él la dejó peor.

“Con una calma inmensa me dijo: sí, es cierto que te llevé a presentar con ellos, pero, en estos tiempos, eso no significa nada, únicamente que estoy saliendo con alguien con quien me llevo en ese momento muy bien, pero nada más”.

Ella le preguntó si hacer eso no significaba nada más para él.

“En lo absoluto”, le dijo. “Estábamos bien en ese momento, pero no significa nada más, quizá en el tiempo de mis padres o mis abuelos así era, y significaba otras cosas, pero en estos tiempos… no”.

Le pregunto a Diana Montano, bloggera e influencer sobre este caso y lo que piensa y me deja peor por su comprensión a la etiqueta de los nuevos tiempos.

“Estoy de acuerdo en lo que dice el hombre de la historia. Antes, que te llevaran a conocer a la familia era algo grande, si te llevaban a conocer amigos, hermanos y padres era el paso anterior a pedirte por lo menos que fueras su novia, el paso anterior a algo grande. Si te buscaba a diario era porque quería algo serio contigo… Si te presentaban a la madre, era la antesala de declararte su amor y pedirte que se hicieran novios, hoy, y que quede muy claro, eso es simplemente nada. Es mas, ya no sabes si es flor, fruto o vegetal”.

Le pregunto qué es lo que hay que hacer para no sufrir y entender lo que sucede.

“Hay que replantearse los comportamientos porque sin saberlo pudiéramos estar haciendo lo peor”.

No entiendo nada. Habrá que aprender. ¿Y usted qué piensa?

Siga a María Antonieta Collins en Twitter e Instagram: @CollinsOficial. Correo: mariaantonietacollins@yahoo.com.

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