Planeando el ‘Thanksgiving’ más esperado tras habernos vacunados | Opinión
Escucho todo tipo de planes para celebrar Thanksgiving y de pronto reflexiono en lo que vivíamos hace un año: no había vacunas, la gente se moría a diestra y siniestra, el terror al contagio nos rondaba, queríamos ver, salir, compartir, disfrutar y el solo miedo nos paralizaba y borraba de inmediato las ganas de hacer algo. No hubo “Black Friday” de ventas ni carreras por lograr precios más que baratos.
Cualquier idea de cómo festejarlo con la familia era bienvenida. Recuerdo lo que hizo la mamá de la productora Silvia Salgado.
La señora que cocina delicioso hizo lo mismo que hubiera hecho en otra ocasión: preparar la riquísima cena y la empacó individualmente familia por familia de todos aquellos que hubieran estado alrededor de su mesa.
Puso lo de las hijas, lo de los demás parientes y —previo anuncio de que llegaría— fue casa por casa repartiendo aquello que en su honor comerían los suyos en un Día de Gracias que nadie imaginó vivir el año pasado.
Todos los que recibieron aquellos manjares preparados por sus manos estaban maravillados y más aún, con la verdadera generosidad de poder compartir los alimentos en medio de la pandemia que el mundo vivía. Pero un año después las cosas han cambiado radicalmente.
Hoy, cuando ya la vida para miles se ha normalizado —yo tengo el mismo miedo— pero hay muchos que van a conciertos sin temor alguno y desafían el uso de las mascarillas, de la distancia y hasta del lavado de manos, así, el Thanksgiving que se avecina podría ser lo más semejante a lo que era una cena de Acción de Gracias antes de la pandemia.
Pero me pregunto: ¿qué se puede hacer con los invitados y seguir siendo políticamente correctos? ¿Pedirle a todos los comensales que lleven su certificado de vacunación para poder estar alrededor de la mesa sin mascarilla y sentirse seguros? ¿Cómo saber que los que pueden tienen ya las tres dosis autorizadas? O, si alguien no se ha vacunado, ¿cómo pedirle que nos dé una prueba de COVID hecha por lo menos dos días antes del Thanksgiving?
Me dice alguien: ¿Por qué no ignorarlos por esta ocasión y no invitarlos para evitarnos problemas? No es algo tan sencillo especialmente en esta época donde se han abierto mucho las opciones para compartir. Son decenas de nuevos protocolos que ahora, en época de post-pandemia hay que actualizar para poder tener más tranquilidad al compartir con familia y amigos.
Ahora, eso es una cosa y la otra, ¿cómo poner en práctica todo eso sin herir sensibilidades?
Es decir, si hay algún pariente que se siente ofendido por la petición de prueba de vacuna, con recordarle que hay cientos de restaurantes que ahora lo piden para dar servicio y nadie se enoja con ellos sino todo lo contrario, eso podría suavizar el ambiente.
También, seguramente que ninguna persona mayor que se ha vacunado se molestaría porque se le pregunte si ya tiene el “booster shot”.
Ahora, que con los que no están vacunados aún y cuando su prueba de COVID sea negativa, habrá que recordarles con cariño, que a menos de que estén tomando o comiendo, se les agradecería usar la mascarilla, por el bien de todos los demás.
Será una cena compleja con nuevas conductas que estarán a prueba alrededor de la mesa en este sagrado día de Thanksgiving, pero que todos deberemos aprobar.
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