Dorticós vs. Gassiev, el cuidado necesario para que el ruso no sea un Vysotsky
Elegante y confiado, Yunier Dorticós expresó su reto en la justa medida. Sin la fanfarria del arrogante, pero con la seguridad del creyente, el crucero cubano no pudo ser más claro en su mensaje a Murat Gassiev luego de su triunfo sobre Krzysztof Wlodarczyk: "te voy a noquear''.
Después de despachar por la vía dolorosa al ruso Dmitry Kudryiashov en los cuartos de final, a Dorticós le aguarda ahora el choque contra Gassiev en la llave que abre la puerta del trofeo Muhammad Alí y a una bolsa millonario que jamás hubiera imaginado de no existir esta Súper Serie de Boxeo.
Ambos son invictos y campeones del mundo, con poder sobrecogedor, vienen de ambientes contrastantes y de una relativa oscuridad que finalmente comienza a esfumarse con el telón de fondo de este torneo que ha rescatado de la abulia a divisiones casi olvidadas como las 168 y las 200 libras. Quien gane aquí será recordado siempre.
Los fanáticos de periferia se acercan para contemplar la fuerza brutal de estos gigantes. Esta pelea no debe durar mucho. Gassiev y Dorticós suelen terminar sus asuntos antes del quinto asalto. Los puristas, sin embargo, ven algo más allá: el choque de dos estilos que alguna vez se complementaron en las páginas del pasado.
Gassiev vs. Dorticós evoca aquellos tiempos donde las escuadras nacionales de Cuba y la Unión Soviética solían chocar asiduamente, cuando Teófilo Stevenson -perdió en par de ocasiones- enfrentaba a Igor Vysotsky y la tierra se estremecía con los golpes de estos gigantes.
Dorticós exhibe una larga carrera amateur con muy pocas manchas. Un par de ellas, sin embargo, fueron creadas por derrotas ante Dmitrii Chudinov y Artur Beterbiev, dos rusos que aspiran a coronas en los pesos súper mediano y ligero pesado. Eso sucedió hace mucho tiempo.
A diferencia del cubano, Gassiev solo efectuó un par de decenas de combates antes de convertirse en peleador profesional. Su entrenador Abel Sánchez tuvo que construirlo casi de cero, aunque lo vende como el próximo Gennady Golovkin. Con apenas 25 años y su tremenda pegada, quizá pueda llegar más lejos que el kazajo.
Para algunos, el favorito para ganar el trofeo Alí y los $10 millones de la final es Oleksandr Usyk, el campeón olímpico del 2012, quien despachó con su tremenda fuerza al veterano alemán Marco Huck para avanzar a la semifinal de la Súper Serie frente a Mairis Briedis.
A simple vista, el ucraniano habría de pasar por encima del campeón de Letonia -no mostró mucho ante Mike Pérez- para llegar a la cita magna, pero antes el mundo esperará por el encuentro entre Gassiev y Dorticós como quien aguarda una guerra sin armisticio.
Dorticós, tan cercano en lo emocional y deportivo a Stevenson, no puede confiarse en la cara insípida y las maneras torpes de Gassiev. No vaya a ser que salga un Vysotsky de última hora.
Esta historia fue publicada originalmente el 23 de octubre de 2017, 10:33 a. m. with the headline "Dorticós vs. Gassiev, el cuidado necesario para que el ruso no sea un Vysotsky."