Cuba

Radio y TV Martí enviaron a Cuba la misma tecnología que llevó a Alan Gross a la cárcel

Censuradas constantemente en la isla, las estaciones Radio y TV Martí, financiadas por el gobierno de Estados Unidos, han buscado alternativas para que sus contenidos lleguen a los cubanos, entre ellas la misma tecnología que llevó a la cárcel a Alan Gross.

Gross, un subcontratista de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo (USAID) estuvo preso cinco años en Cuba, por llevar a la isla tecnología para conectarse a internet prohibida por el gobierno cubano. Ahora se sabe que el gobierno estadounidense también estuvo haciendo lo mismo durante años a través de la Oficina de Trasmisiones a Cuba (OCB).

La OCB, que administra las estaciones Radio y TV Martí, desafió al gobierno cubano y envió a la isla tecnología de internet satelital a alta velocidad conocida como BGAN (Broadband Global Area Network), como parte de sus esfuerzos para promover el libre acceso a la internet y buscar nuevas vías de distribución de sus contenidos. El programa comenzó en el año fiscal 2013 y concluyó en el año fiscal 2015, dijo a el Nuevo Herald en un correo Nasserie Carew, vocero del Broadcasting Board of Governors (BBG), la agencia federal a la que pertenece la OCB.

Gross fue encarcelado en el 2009, acusado de “actos contra la independencia o la integridad territorial del Estado,” y liberado en diciembre del 2014, en un canje de prisioneros entre ambos gobiernos. La tecnología que entró a Cuba estaba destinada a conectar a la comunidad judía de la isla al internet.

El programa de la OCB “consistió en la distribución en Cuba de dispositivos pequeños de comunicación via satélite de doble vía”, explicó Carew, vocero del BBG.

“Los usuarios de estos dispositivos podían acceder a Internet a través de satélites comerciales que permitían eludir la censura de Internet por parte del gobierno cubano. Los usuarios también podían compartir este acceso con otras personas cercanas a través de wifi”, señaló Carew. “Las velocidades de acceso eran más rápidas que las velocidades de acceso telefónico comúnmente disponibles en Cuba, pero a aproximadamente 400 kilobits/segundo, significativamente más lento que el acceso de banda ancha moderno disponible en la mayor parte del resto del mundo”.

Según el vocero, el programa se suspendió por el alto costo de los dispositivos BGAN así como de la banda ancha del acceso a internet por satélite.

“Solíamos hacerlo, ya no lo hacemos porque no fue rentable”, dijo André Mendes, quien hasta el miércoles se desempeñaba como director interino de la OCB. El funcionario agregó que la tecnología también había sido utilizada por algunos usuarios para descargar pronografía, que es ilegal en la isla. “No estamos en el negocio de proveer acceso a la pornografía”, añadió.

Mendes, quien también ocupaba los cargos de Director de Tecnología y de Información en la BBG hasta este viernes, viajó junto al entonces director de la OCB, Carlos García, a la base naval de Guantánamo en el verano del 2012 para probar el funcionamiento de los dispositivos BGAN.

Dos fuentes con conocimiento del programa, y que pidieron el anonimato para hablar sobre el tema, refirieron que el motivo fundamental de su suspensión fue político.

El envío de los dispositivos fue interrumpido en el 2015, cuando EEUU comenzó a negociar públicamente la reapertura de la embajada en la isla y la normalización de relaciones. En ese momento, el gobierno cubano había planteado la eliminación de las transmisiones de TV y Radio Martí como una de las condiciones para la normalización de relaciones. Según una de las fuentes, el Departamento de Estado, que supervisa al BBG, expresó “incomodidad” con el programa y la posibilidad de que el gobierno cubano esgrimiera una de esas “cajas de satélite” para paralizar las conversaciones.

“Nada me sorprende acerca de la política de EEUU hacia Cuba. Solo me decepciona”, dijo Alan Gross, quien dijo desconocer que la OCB envió BGANs a Cuba.

El Departamento de Estado no respondió inmediatamente a una solicitud de comentario sobre este tema.

Alan Gross en una entrevista con el Nuevo Herald en Miami, Florida, el 9 de septiembre del 2016.
Alan Gross en una entrevista con el Nuevo Herald en Miami, Florida, el 9 de septiembre del 2016. José A. Iglesias jiglesias@elnuevoherald.com

Cuba tiene una de las tasas más bajas de conexión a internet de América Latina pese a que la isla está conectada a la red a través de un cable submarino. Pero el gobierno controla el acceso y censura el contenido en las redes, a través de su Ministerio de Informática y Comunicaciones, mientras el Partido Comunista se encarga de la supervisión y la censura de los medios de comunicación estatales. Los cubanos no pueden ver los canales de televisión internacionales, salvo los de países aliados como Rusia, Irán y Venezuela.

Según cifras oficiales recientes, hasta marzo de este año, existían en el país 673 sitios de conexión wifi a internet en lugares públicos y solo 27,316 personas habían contratado un nuevo servicio de pago de internet en el hogar en todo el país, la mayoría a una lenta conexión de 1 megabit/segundo.

Por mandato del Congreso, Radio Martí (1985) y TV Martí (1990) fueron creadas para llevar a los cubanos la información que el gobierno no publicaba o censuraba.

“Cuando el presidente Ronald Reagan firmó la Ley para la Radiodifusión a Cuba el 11 de octubre de 1983, que pasó por un amplio margen en la Cámara y por unanimidad en el Senado, dijo que la OCB ‘responde a una importante iniciativa de política exterior de mi administración: romper el monopolio de Fidel Castro sobre las noticias y la información dentro de Cuba’”, comentó el representante republicano por la Florida Mario Díaz-Balart.

Pero desde sus inicios, sus señales fueron bloqueadas por las autoridades de la isla, sobre todo la televisión, al punto que esta era conocida como “la TV que no se ve”. Aunque su expansión ha sido muy lenta y controlada por el gobierno, el internet fue visto como una oportunidad adicional de llegar a los cubanos.

“No se entiende que con todas las posibilidades tecnológicas actuales el régimen de la familia Castro pueda frenar la penetración de estos canales”, comentó el opositor Antonio Rodiles. “Es vital que se revise y estudie la forma de lograr la mayor efectividad de estas herramientas. Sin embargo, considero que la plataforma que debe priorizarse hacia la Isla es el internet”, añadió.

Nuevos mecanismos de distribución

Bajo Carlos García, quien dirigió la OCB entre el 2010 y el 2015, la agencia comenzó a buscar alternativas para hacer a los cubanos en la isla el contenido televisivo y radial, así como la cobertura del sitio martinoticias.com. García comenzó el modelo de distribución de contenidos a través de DVDs y memorias flash que eran luego enviados a Cuba y desarrolló Piramideo, una red social que permitía a los cubanos comunicarse a través de SMS.

“Anteriormente, la estrategia consistía en crear las copias aquí y luego llevarlas a la isla y, por supuesto, tendrían que pasar por la aduana y había una gran cantidad de leyes...sin mencionar que las personas que las llevaban habían estado expuestas”, explicó Mendes. “Aunque la mayoría de ellos no conocía el contenido, pensaban que solo eran DVDs, la realidad es que estaban expuestos al contenido si alguna vez eran examinados” por las autoridades cubanas.

Malule González, quien reemplazó a García en el 2015, comenzó a buscar alternativas para descargar el contenido de las emisoras en la isla a través del internet y eliminar así “los riesgos para los que ‘portaban’ el material” y “el uso de equipos ‘creados por el gobierno de Estados Unidos’ para bajar dicho contenido” explicó en un correo. “Esto, como es sabido, pone en riesgo de cárcel a aquellas personas que tuvieran en su posesión dichos equipos”, señaló.

González aumentó el número de colaboradores en la isla y comenzó a experimentar con las transmisiones de los programas de las estaciones a través de Facebook, una red social que no está censurada en Cuba. También promovió la modernización de la estación de transmisión de radio de Greenville. Al mismo tiempo, eliminó Piramideo, porque se había vuelto costosa y estaba siendo utilizada con fines de mercadeo en la isla o “actividades ilícitas”, añadió. “La entrada al mercado de plataformas como IMO y Zapya resultaban más económicas y útiles para la diseminación de información, que es la misión de la OCB”, comentó.

La prensa oficial cubana había denunciado a Piramideo como parte de una “estrategia subversiva gigantesca contra Cuba”.

En el 2016, la plataforma había logrado reunir 930,000 números de celulares en Cuba.

Bajo la dirección de Mendes, la OCB concretó algunos de los proyectos iniciados anteriormente y realizó cambios significativos en la programación de las emisoras, incluido la sustitución de un programa que llevaba al aire más de 30 años.

Al mismo tiempo, en los últimos meses la OCB ha sido más agresiva en la distribución de los contenidos de las estaciones en la isla, para lo cual está empleando tecnología regular de satélite y de Bluetooth. Aunque el gobierno prohibe entrar al país cualquier tipo de dispositivo de telecomunicaciones sin su autorización, muchos cubanos han entrado camuflajeadas antenas parabólicas y otras tecnologías para conectarse a internet. Las autoridades saben que en la Habana y otras ciudades proliferan bajo cuerda la venta de servicios de televisión por cable y redes de wifi ilegales. Asimismo circula un servicio de distribución de contenidos variados (noticias, películas, videos, juegos, etc) a través de memorias flash y disco duros conocido como El Paquete.

“Hemos encontrado una forma de distribuir e insertar el contenido en la isla inmediatamente después de que se graba”, dijo Mendes. TV Martí está disponible a través de dos satélites por lo que el contenido es grabado ahora en la isla y luego distribuido entre celulares, DVDs o memorias flash.

Mendes agregó que la OCB reclutó “un número sustancial de personas” para encargarse de la distribución de los contenidos.

Las transmisiones de Radio y TV Martí han sido consideradas por el gobierno cubano como actos de “subversión”. Aunque está consciente de los riesgos, opinó que “solo las personas que viven en sociedades del primer mundo, que nunca han tenido que lidiar con una revolución o contrarrevolución y han vivido en democracias durante toda su vida, piensan que el cambio de régimen o la contrarrevolución real pueden suceder sin que nadie corra riesgos”.

Mendes nació en Portugal, donde presenció la llamada Revolución de los Claveles que acabó con el régimen autoritario iniciado por Antonio de Oliveira Salazar.

“Cuando veo gente dispuesta a insertar cosas en la isla para ayudar a decir la verdad sobre el régimen de Castro, siento una gran admiración por ellos y espero que entiendan que los riesgos que corren, son riesgos que están tomando en nombre del pueblo cubano en su camino hacia la restauración de la democracia en lo que hoy es un régimen anacrónico de 60 años”, añadió.

Pero la nueva estrategia ha quedado en el aire con la renuncia de Mendes esta semana. En un comunicado, el BBG dijo que el “foco de la OCB seguirá siendo el mismo”.

El viernes, el senador cubanoamericano Marco Rubio dijo que estaría involucrado en la búsqueda de un nuevo director para la OCB.

“Estamos trabajando en conjunto con el presidente Trump y su administración para encontrar a un líder fuerte que guíe a TV y Radio Martí en su importante misión de romper el bloqueo del régimen de Castro sobre las noticias y la información”.

Siga a Nora Gámez Torres en Twitter: @ngameztorres

Esta historia fue publicada originalmente el 30 de marzo de 2018, 2:28 p. m. with the headline "Radio y TV Martí enviaron a Cuba la misma tecnología que llevó a Alan Gross a la cárcel."

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