En el río revuelto de empujones y pactos, el King Kong cubano puede pescar su revancha
La marea se mueve de manera violenta en la división pesada y en ese río revuelto Luis Ortiz pudiera pescar una revancha. Entre empujones y contratos, lo que parecía lejano para el cubano pudiera regresar entre nuevos acontecimientos.
Cuando el “King Kong’’ derrotó por nocaut en diciembre pasado a Travis Kauffman, sus opciones de medirse en una segunda cita a Deontay Wilder se habían achicado considerablemente, ahuyentadas por el empate entre el campeón y Tyson Fury esa misma noche en Los Angeles.
Era entendible, entonces, que otro encuentro entre el estadounidense y el inglés estaba a la orden del día, tenía todos los sentidos financieros y deportivos. Si la primera entrega había sido bueno, la segunda se proyectaba mejor.
Antes de ese controversial empate, en los corrillos de Premier Boxing Champions y Showtime se había comentado la posibilidad de la revancha entre Ortiz y Wilder, pero en el campamento del cubano parecían resignados a aceptar el hecho de que sería muy difícil tras la sorpresiva demostración de Fury.
Sin embargo, la firma de un pacto multianual y millonario entre Fury y Top Rank pone en tela de juicio que se vaya a producir una colisión entre los dos gigantes. Bob Arum desprecia a Al Haymon y ya ha comenzado a desdeñar esa opción. “Si no se produce, no es el fin del mundo’’, afirma el viejo zorro de la promoción.
Sería muy improbable que Top Rank entre en negociaciones con Premier Boxing Champions –la entidad que representa a Wilder- porque la mala leche es mucha y profunda. Por eso no le será fácil a Terence Crawford encontrar buenos rivales en el futuro, y lo mismo aplica para Fury.
¿Para dónde se va a virar Wilder? Anthony Joshua ya posee fecha para junio contra Jarrell Miller en el Madison Square Garden. Allí se empujaron y maldijeron para vender una pelea de dudosas dimensiones, porque nadie espera sorpresas del resultado final de esta pelea.
Sin Fury ni Wilder en el horizonte, Wilder se cansará de buscar un oponente de valía, de esos que sirven para cimentar legados y aumentar reputaciones. Al final no le quedará otro remedio que aceptar la revancha contra Ortiz, quien ha hecho de ese fin una meta de vida, una misión casi religiosa, y no se cansa de hablar de sentir un “puñal clavado en el corazón’’.
Ortiz estuvo cerca de arrebatarle la corona a Wilder en un séptimo round de recuerdo. Casí podía sentir el cuero de la faja, cuando a duras penas el campeón se recuperó para vencerlo tres asaltos más adelante. La afición no ha olvidado eso. La prensa tampoco.
El King Kong peleó contra Kauffman con un ojo puesto en Wilder y habrá de hacerlo nuevamente este 2 de marzo en Brooklyn frente a Christian Hammer sin perder de vista a un rey que necesita constante validación en el trono, como un César en busca de nuevos espacios que conquistar.
Aquí aplica eso de que la vida da muchas vueltas y solo hay que estar listo para la llegada de la oportunidad. Wilder se revolverá solito en su espacio y no le quedará otro camino que adelantar ficha rumbo al King Kong en otra jungla de asfalto.
Esta historia fue publicada originalmente el 25 de febrero de 2019, 6:25 a. m..