Boxeo

Entrenador cubano entrará al Salón de la Fama del Boxeo en la Florida, pero se adapta a los tiempos

Elegido Entrenador del Año en alguna ocasión, forjador de campeones, Orlando Cuéllar será exaltado al Salón de la Fama del Boxeo en la Florida, pero él ve este homenaje como un punto de partida más que un resumen de lo vivido. Para él, todo comienza ahora.

Uno de los más prestigiosos entrenadores de boxeo de los últimos tiempos, el cubano ha sabido moverse del pugilismo tradicional, a las artes marciales mixtas y de ahí a Bare Knuckle Fighting Championship, donde compiten varios de sus pupilos.

Nacido en La Habana, Cuéllar ha sabido tocar la cuerda de guerreros que ya vieron pasar sus mejores tiempos, y para muestra ahí está el caso de Glen Johnson, a quien convirtió en rey pasado los 40 años. Pero ahora, que entra al Templo del boxeo en la Florida, va por mucho más.

¿Qué significa este galardón para ti?

“Uno no se levanta un día y dice que va a trabajar por un premio, sino que sale a hacer su trabajo lo mejor que puede. Este premio representa mucho para mí, porque lo otorga un comité de gente muy seria. Ya en el 2020 me habían dado un galardón especial, pero me van a exaltar al Salón, donde colgarán mi placa y me darán un anillo’’.

¿Cuánto llevas en el boxeo?

“Este 2020 cumplo 41 años. Empecé como boxeador. Peleaba en las calles y mi padre jugaba dominó con Fernando Valido, que era el manager de Kid Gavilán en Cuba. Tenía varios peleadores en el 5th street Gym de South Beach y comencé a entrenar allí con boxeadores de leyenda’’.

¿Por qué no continuaste?

“Por el asma y la bronquitis. En 1980 se me hizo imposible seguir de boxeador y comenzó mi carrera de entrenador. Aprendí de muchos grandes maestros. De cada uno fui tomando lo mejor y poco a poco fui creando mi estilo de comunicar lo que quería en la esquina’’.

¿Qué te da más satisfacción en este trabajo?

“Una victoria, a cualquier nivel y con el boxeador que sea. Ganar una pelea es la validación del sacrificio y del sudor en los entrenamientos. En el 2004 me eligieron el Entrenador del Año por Boxingscene, fui tres veces candidato a mejor entrenador por la Boxing Writers Association of America’’.

¿Cómo contemplas el resto de tu carrera?

“Lo tomo un día a la vez, una pelea a la vez. Sigo poniendo atención, interés y sigo trabajando con mucha pasión. Esta nueva temporada espero tener nuevos retos, continuar con mis boxeadores de siempre y sumar otros nuevos. Lo importante es seguir adelante y no detenerse’’.

¿Qué boxeador recuerdas con más cariño?

“Glen Johnson. Estuvimos juntos 10 años y cuando comenzó a entrenar conmigo tenía unas 11 derrotas. Juntos ganamos tres títulos del mundo, tuvimos mucho éxito, recorrimos el mundo entero, le ganamos a los mejores del planeta durante una década’’.

Ahora te has extendido a las MMA, al Bare Knuckle...

“Sí, un caso es el de Ulysses Díaz que comenzó conmigo en el boxeo y ahora es una de las mejores figuras de Bare Knuckle. Con Uly llevo ya dos años y es un proyecto que me entusiasma mucho. Además, somos vecinos. Así que no puede escaparse de mí’’.

Esta historia fue publicada originalmente el 16 de febrero de 2021, 8:46 a. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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