NBA

LeBron no se da cuenta de que está atrapado y corre peligro en Los Angeles

Aunque su vida no corre peligro, viendo los playoffs por televisión, LeBron James está viviendo la caída de un ídolo y lo peor es que lo vuelve a tener difícil la temporada que viene en Los Angeles.

James necesita un equipo competitivo para ganar, pero con su mala fama y la dirección de la franquicia hecha pedazos se torna muy difícil conseguirlo.

En principio parece poco probable que los agentes libres Kevin Durant, Kyrie Irving y Kawhi Leonard quieran ir a los Lakers este verano. Para colmo, el probable aterrizaje en New Orleans del número uno del Draft 2019, Zion Williams, complica la posible salida de Anthony Davis, quien pudiera ser intercambiable al terminar contrato en el 2020.


Tan abrumado están los Lakers, que se habla de activar un plan B, con el escolta de Washington Bradley Beal a la cabeza, y eso resulta muy poco para tan largo viaje.

La pasada campaña LeBron estuvo a gran altura, promedió 27.4 puntos, 8.5 rebotes y 8.3 asistencias por juego, pero su temporada se vio empañada por una grave lesión en la ingle que le obligó a perderse 27 juegos, lo cual influyó drásticamente para que los Lakers no alcanzaran los playoffs.

Bueno, eso, y el descontento del núcleo joven de los Lakers, formado por Lonzo Ball, Brandon Ingram y Kyle Kuzma, envuelto en rumores de cambio.


Los tres pueden crecer y hacer el equipo más fuerte, siempre y cuando estén convencidos de que no serán intercambiados por Davis, aunque como están las cosas este cambio no les vendría mal.

Pero aunque James consiga reunirse con Davis y Beal, el equipo de LA tendría que compensar el talento que perdería. Lo peor es su complicada estructura que, como en la vieja Roma, estimula el ansia de poder e invita a unos a envenenar a los otros.


Ya lo hizo el mánager general Rob Pelika al presidente Magic Johnson, quien tuvo que huir a toda prisa, y ahora trayendo al entrenador Frank Vogel con Jason Kidd de ayudante, o sea la copa está servida.

En medio de esto está atrapado LeBron, en su sueño infantil de volver a hacer grande a los Lakers y de triunfar en Hollywood. Lo mejor que puede hacer es irse de esa disfuncional franquicia o sea que algún equipo lo rescate, porque la muerte deportiva le está asechando.

Ahora es más probable que King James se vaya, a que los Lakers ganen algún título y el tiempo se le va. Lo peor es que no se da cuenta de que está en peligro y de que está atrapado en Los Angeles.


Aunque lo estará, ahora no se puede decir que con 34 años la carrera de LeBron esté en declive. Dice que está feliz en LA, tal vez porque ldespués de ganar $35.6 millones esta temporada, le quedan tres años de contrato y cerca de $118 millones por cobrar, tal vez porque va a ver a jugar a su hijo, porque por lo demás nada de nada.

Su decisión fue mala y su legado puede irse deteriorando si sigue en los Lakers y al final va a ser víctima de su propio veneno.

Pedro González es un experimentado reportero que hace 15 años cubre al Heat de Miami, la NBA, el Open de Miami, el judo y todo el fútbol, tanto local como internacional.
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