The Cuban Missile Crisis regresa a la jaula. ¿Quién es Julián Márquez y cuál es su meta en la UFC?
Julián Márquez siente que ha ganado una segunda vida en la jaula. Cuando este sábado ponga un pie en el octágono de la UFC en Las Vegas, el hombre que todos conocen como “The Cuban Missile Crisis’’ habrá puesto punto final a una verdadera crisis personal y deportiva que solo pudo vencer ayudado por su fuerza interior y el amor de su familia.
Márquez, quien enfrentará en Las Vegas a Saparbek Safarov, estuvo muy cerca de ver cómo su carrera en las artes marciales mixtas llegaba al borde del abismo, luego de que en su pelea previa el 18 de julio del 2018 se desgarrara el músculo latissimus dorsi.
El doctor que le atendió no tuvo en reparos de comentarle que se preparara a enfrentar un posible retiro del combate, que buscara otra fuente de ingresos, porque no sería capaz de tirar un golpe ni de enfrentar los embates de un oponente. Primero lloró de rabia, luego se dijo que no se iba a rendir. Se juró que volvería a la UFC costase lo que costase.
Y ya está de vuelta.
¿Cómo llegas a esta pelea?
“Muy feliz, he estado entrenando en Las Vegas. Me encuentro con mi familia, con mi equipo y estoy listo. He esperado 28 meses para vivir un día como este en que regreso a la acción. Me siento feliz y preparado’’.
¿Qué has estudiado de tu oponente?
“Yo he visto bastante de este tipo y no creo que vaya a tener problemas con él. Sé lo que puedo hacer, tengo fuerza. Soy más rápido y pienso terminarlo en un round’’.
Cuando te dijeron que probablemente no pelearías más, ¿qué sentiste?
“Fue duro. No quieres te diga que no puedes hacer lo que te gusta. No es fácil estar entrenando 10 años y que de pronto te digan que no puedes hacerlo más. Fue duro, pero mi familia siempre estuvo a mi lado, me ayudó a seguir adelante. Sin el apoyo de mi familia, no sé si hubiera sobrepasado esto’’.
Cuéntame del lado cubano de tu familia.
“Mi padre, Fernando, nació en Pinar del Río y vino a Estados Unidos con dos años de edad junto con mis abuelos en 1971. Primero se establecieron en Nueva Jersey y luego en Kansas City, Missouri, donde yo nací. Mi madre, Shannon, es americana’’.
¿Cómo fue esa mezcla de cultura cubana en Kansas City?
“Recuerdo que cuando me levantaba a desayunar en mi casa, abajo estaban mis abuelos, mis tíos, primos. Todo el mundo estaba en la casa. Cuando iba a casa de un amiguito, no había nadie. Yo crecí con mucho amor en mi hogar, con gente y familia muy cercana. Era feliz’’.
Todo padre cubano quiere que su hijo llegue a Grandes Ligas...
“A los 10 años jugaba béisbol, pero no me atrapó. Pero sí miraba las peleas de boxeo, la lucha, junto con mi padre. Cuando surgió PRIDE y luego la UFC en los 90, me gustaba verlo en televisión. Y mi padre me dijo que iba a practicar lucha y me encantó. Cuando terminé el colegio, entré en las MMA. Mi padre era un árbitro, así que entramos en esto juntos’’.
¿Fue complicado la conversión a guerrero profesional?
“No, porque tuve un buen equipo al lado mío. Tuve 12 peleas amateurs y en cada uno iba aprendiendo algo nuevo. Mis coaches ya decían que ya estaba listo, que tenía la mentalidad. Desde el principio estuve entrenando como un profesional. Así que ha sido un buen proceso’’.
Y ahora que estás de vuelta, ¿cuál es la meta?
“Quiero llegar bien alto, quiero ser el campeón. Yoel Romero y Jorge Masvidal lucharon para ser campeones pero no pudieron. Quiero ser el primer cubano que conquista un título en la UFC’’.
Esta historia fue publicada originalmente el 11 de noviembre de 2020, 10:26 a. m..