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Durmió en la calle y comió de la basura, pero este guerrero cubano dará un gran salto en su carrera

Gustavo “Cuban Assassin” Trujillo está muy cerca de dar un paso vital en su carrera. El gladiador de Ciego de Ávila se apresta a debutar este 5 de noviembre en Bellator, el segundo mejor circuito de artes marciales mixtas, después de pasar por otras empresas donde ya dio muestras de su talento.

Miembro del equipo nacional de Cuba en lucha grecorromana, Trujillo quiere seguir los pasos de Yoel Romero y convertirse en una figura importante dentro de la UFC, pero debe probar primero que posee la madera para llegar a las Grandes Ligas de las MMA.

Él confía plenamente en sus armas y en su condición humana. Suele ser muy crítico del régimen cubano y muchas veces viste un jersey donde apunta sus dardos contra el presidente designado de su tierra. Pasó por tanto que no teme a nada y aunque su sobrenombre inspire al miedo, su persona es la de un filósofo de la vida.

¿Cómo contemplas tu debut en Bellator?

“Significa mucho, porque es la segunda liga del mundo después de la UFC. Debutar con los 26 años que tengo es algo grande. Vengo del Bare Knuckle, un boxeo sin guantes, pero soy un guerrero de artes marciales mixtas. He peleado en Combate Américas, en TItán FC, pero este es un salto importante para mi carrera’’.

¿Has hecho algo distinto para esta fecha?

“La preparación ha sido buena, mejor. Le hemos puesto más cosas. He llegado bien a las peleas anteriores con lo que he estado haciendo, pero hemos agregado nuevos elementos para enfrentar a este nuevo oponente en Bellator’’.

¿Qué aprendiste de tu paso por esos otros circuitos?

“Cuando comencé a incursionar en las MMA era un poco tímido al usar las manos en las peleas y me iba más por lo que sabía, porque venía del equipo nacional cubano de lucha grecorromana. Eso estaba en el ADN. Tenía como miedo a usar las manos. Las peleas en Bare Knuckle me dieron esa confianza’’.

Ya en Bellator, ¿cuál es el plan para esta pelea?

“Voy contra un rival que viene de la lucha universitaria de Estados Unidos, un muchacho nuevo en Bellator como yo. Quiero tener un buen striking y noquearlo. Defender bien las piernas, porque él va a venir a luchar. Yo también soy luchador, pero me gusta hacer más la pelea arriba’’.

Vienes de la lucha greco, ¿cómo incorporaste el resto de tu armadura?

“Todo fue rápido. Tenía buenos coaches como Manolo López. Cuando yo llegué en ese gimnasio estaba Yoel Romero y otros peleadores de UFC y Bellator. De ellos tomé lo mejor. Miraba mucho a Romero y aprendí de él’’.

¿Tienes la fe de llegar y triunfar en la UFC como Romero?

“Siempre veo las cosas de manera positiva. Yoel Romero llegó con treinta y tantos años. Tengo 26 y creo que voy por buen camino. Estoy empezando. He entrenado con los mejores, he hecho buen campamento. El futuro es prometedor’’.

¿Seguirás en Bare Knuckle y Bellator de manera simultánea?

“En Bare Knuckle ya terminé. Ellos querían que siguiera peleando, pero ya firmamos con Bellator. El plan es hacer una o dos peleas en Bellator e irnos para la UFC para entonces llegar a la cima de las MMA’’.

¿Cómo te inicias en los deportes de combate?

“Soy de un pueblito que se llama Patria, en Ciego de Ávila. En la escuela había una clase de boxeo a las 3 de la tarde. El que estaba en boxeo, no tenía que quedarse en el aula y dar clases. En realidad, me metí en el deporte para no estudiar. Así funciona para muchos atletas cubanos’’.

¿Por qué no seguiste en boxeo?

“Me llevaron a la EIDE como boxeador, porque era un negro alto y pegaba bien. No era un Teófilo Stevenson, pero si hubiera seguido mi carrera de boxeo, hoy sería bueno. Pero era muy bruto. No me gustaba estudiar y estaba suspendido. Un entrenador de lucha me dijo que me cambiara de deporte que me iba a ayudar. Hicieron unos arreglos, los que se hacen en Cuba. y me aprobaron el grado y ahí cambió todo’’.

¿Y cómo te fue en la lucha?

“Era muy malo al principio, al primer torneo nacional que fui perdí hasta con la Isla de la Juventud. Después entrené y entrené y fui levantando el nivel. Comencé a ganar competencias y me llevaron al equipo nacional juvenil y de ahí me llevaron al equipo nacional de mayores’’.

Eres un atleta que no tiene miedo de criticar la dictadura cubana...

“En Cuba sufrí la mano del comunismo, esa mano que te dice que aunque tú ganes, no vas a viajar. Irá el que nosotros queramos. Yo era primera figura juvenil y nunca me dieron un viaje. Viajaban solo los agentes, deportistas que trabajan para el gobierno, chivatos que espían a los otros atletas. En cada división hay uno, en cada cuarto hay uno’’.

Dame un ejemplo.

“Yo debía viajar a un mundial juvenil en Singapur y llevaron a otro que luego es el que me delata cuando me quedo en Dominicana, un chama que llevaba cinco años siendo amigo mío y trabajaba para el G-2. Yo veía lo que pasaba con las estrellas de Cuba, campeones olímpicos cargando agua, sin carros. Yo vivía en una cuartería, sin agua, sin nada. Una cosa de locos’’.

¿Y cómo te fue en Dominicana?

“Estuve un mes escondido y la policía entera buscándome. Y luego estuve cinco meses durmiendo en la calle, comiendo de la basura. Mi historia es larga, pero no me arrepiento de nada. Tomé la mejor decisión. No embullo a nadie a que lo haga. Cada cual que haga lo que su corazón le diga. A mis amigos del Cerro Pelado les digo que están trabajando para nadie. El esfuerzo que están haciendo, no lo van a recoger. Todo queda en las arcas de los comunistas. No puedo arrepentirme. Es imposible’’.

Esta historia fue publicada originalmente el 27 de octubre de 2020, 7:54 a. m..

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Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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