Negocios

Lo malo y lo bueno de la economía en el 2020. Cómo Miami va saliendo de la crisis

El año de la incertidumbre podría ser el título adecuado para el 2020.

La necesidad del confinamiento para impedir la propagación del COVID-19 golpeó fuerte la economía de Estados Unidos, que se paralizó prácticamente. Se perdieron 25 millones de empleos entre marzo y abril, de los que después se fueron recuperando entre el 50 y el 60 por ciento.

“Hemos tenido el shock económico más grande en los últimos 100 años”, dijo el economista Manuel Lasaga, profesor del Departamento de Finanzas de la Universidad Internacional de la Florida. “El Producto Interno Bruto de Estados Unidos se desplomó en el segundo trimestre”.

Primero se cerraron los negocios no esenciales y se limitó el funcionamiento de los restaurantes, que luego se abrieron a media capacidad para mantener la distancia social.

La falta de una vacuna aumentó la presión sobre la economía, cuya recuperación dependía en gran medida de un hallazgo de la ciencia para detener la propagación del virus.

La pandemia provocó un alza en el costo de la vida y de los artículos de primera necesidad, incluyendo los alimentos. Esto fue consecuencia del aumento de la demanda y la disminución de la producción por el cierre de la economía, que comenzó a abrir en la segunda mitad de mayo.

Cuando se veían signos de recuperación, el aumento de los casos de COVID-19 en el verano provocó nuevos cierres de negocios, toques de queda y restricciones.

Las pequeñas empresas, que habían sido las más afectados durante la pandemia, perdieron el impulso y comenzaron a cerrar sus puertas y las que pudieron resistir, lo hicieron al costo de despedir empleados nuevamente.

En Miami cerraron varios restaurantes apreciados por los consumidores, como La Dorada en la calle Giralda en Coral Gables. También otros puntales de la zona como Ortanique on the Mile, que dejó de funcionar en julio después de 21 años, y la taberna JohnMartin’s Irish Pub & Restaurant, en abril. En La Playa cerró David’s Cafe, que servía comida cubana a un costado de Lincoln Road desde 1977.

El sur de la Florida, privilegiado por el clima, vio cómo los estacionamientos y aceras se convertían en salones con mesas para servir, para que los restaurantes pudieran seguir funcionado.

Muchos negocios locales se reinventaron y comenzaron a fabricar máscaras y artículos de protección contra el COVID-19, se pusieron a entregar comida gourmet a domicilio y luego a surtir a las fiestas a través de Zoom o hacer cakes alegóricos al coronavirus o al papel sanitario, cuya escasez al principio de la pandemia dejó un trauma en los miamenses y legó una lección: ante cualquier eventualidad, aumenten sus reservas del preciado oro blanco, como le llamaron algunos en broma.

Florida, la más vulnerable

La economía de la Florida fue considerada la más vulnerable al impacto del coronavirus por su alta dependencia de las industrias que han recibido el peor golpe por la pandemia, de acuerdo con un informe de la empresa de finanzas personales WalletHub divulgado en junio.

“Aquí estamos afectados por el sector del turismo y del comercio internacional”, dijo el profesor Lasaga. “Nuestro principal mercado de comercio son los países de Latinoamérica, que están muy golpeados. Brasil, Chile y Colombia han tenido un repunte como tuvimos en el tercer trimestre en Estados Unidos, pero todavía están por debajo”.

Eduardo Gigato organiza mercancías en Little Havana Cigar Factory, en la Calle Ocho, en la Pequeña Habana, en mayo.
Eduardo Gigato organiza mercancías en Little Havana Cigar Factory, en la Calle Ocho, en la Pequeña Habana, en mayo. Al Diaz adiaz@miamiherald.com

En agosto, trabajaban en turismo en Miami-Dade un 25 por ciento menos de personas que en el mismo período del año pasado, según la Oficina de Convenciones y Visitantes del Gran Miami. Otros empleados del sector enfrentaron el recorte de horas de trabajo. En septiembre, los hoteles estaban operando a un 37 por ciento de su capacidad.

Paquetes de estímulo a la economía

Ante el sombrío panorama de la economía, los paquetes de estímulo vinieron a ofrecer asistencia e impulsar las compras y los negocios. Para los economistas, fue una intervención acertada del gobierno que salvó empleos y favoreció el sector privado.

La Ley CARES, aprobada a finales de marzo, incluyó un paquete de estímulo de $2 billones que llevó ayuda de emergencia para los desempleados, entre estas un pago mensual adicional de $600 hasta julio. También se dedicaron fondos para erradicar el virus, exámenes de detección e investigaciones para hallar una vacuna.

Fue clave la ayuda a los pequeños negocios como el Programa de Protección de Pago (PPP) para salvar empleos y otros préstamos a un interés muy beneficioso, como el programa RISE, para pequeñas empresas de Miami-Dade.

El pago directo o cheque de estímulo de $1,200 para los adultos y $500 por cada menor puso dinero en manos de las familias para cubrir gastos en tiempos difíciles y al mismo tiempo estimular el consumo.

Perejona Lavenal espera para recibir asistencia por desempleo en Sant La Haitian Neighborhood Center en North Miami, en agosto.
Perejona Lavenal espera para recibir asistencia por desempleo en Sant La Haitian Neighborhood Center en North Miami, en agosto. Daniel A. Varela dvarela@miamiherald.com

El segundo paquete de estímulo, que tomó varios meses de negociaciones bipartidistas, finalmente fue aprobado por el Congreso el 21 de diciembre. Los fondos de los $900,000 millones del paquete irán a un pago de estímulo directo de $600 por adulto y la misma cantidad por niño.

También contempla ayuda para los pequeños negocios, revive el PPP y protege a las personas del desalojo de su vivienda. Aunque la ayuda adicional por desempleo será menor –solo $300–, dará un respiro a quienes no encuentran trabajo, hasta mediados de marzo.

El presidente Trump, sin embargo, calificó el paquete como “una desgracia”, y exigió una cantidad de $2,000 como pago directo a los estadounidenses que cumplan los requisitos. También criticó que se dediquen muchos millones a ayudar a otros países y mostró su desacuerdo con que las familias con miembros indocumentados reciben ayuda en este segundo estímulo.

La fortaleza del mercado de bienes raíces

Una de las sorpresas de la situación generada por la pandemia fue la fortaleza del mercado de bienes raíces, en el que aumentaron las compras impulsadas por las bajas tasas de interés. Estas también produjeron una ola de refinanciamientos de las hipotecas ya existentes, a veces con préstamos a 15 años y pagos mensuales más bajos.

En el sur de la Florida crecieron las ventas, incluso en medio de las limitaciones de los viajes que alejaron un poco a los compradores de Latinoamérica. La típica incertidumbre que se genera en un año de elecciones tampoco afectó las ventas.

La pandemia estimuló el interés por casas grandes, con patio y terreno, al tiempo que se produjo un éxodo de los apartamentos y de las grandes ciudades. Miami se benefició del interés de residentes del noreste, que se mudaron a esta ciudad para alquilar o comprar, con el incentivo de un menor costo de vida.

En el verano creció la demanda por casas nuevas a unos niveles que no se veían desde el 2006, y se dispararon los precios debido al escaso inventario, lo que al mismo tiempo impulsó la construcción en el sector residencial.

El profesor Lasaga recomienda que para medir la recuperación de un sector, se comparen las cifras mes a mes o trimestrales, pero no con el año anterior.

El precio promedio de las casas en Miami-Dade creció por nueve meses consecutivos, y en noviembre alcanzó los $450,000, lo que representa $35,000 más que el mismo mes del año anterior.

Lo bueno del 2020 en términos económicos

La pandemia disparó el comercio en línea, propulsándolo a un punto de avance de cinco años en el futuro. Curiosamente, fueron los consumidores mayores los que más rápido adoptaron el comercio en línea este año.

La situación del confinamiento y luego la necesidad de mantener el distanciamiento social dieron el gran impulso a las ventas online. Amazon, el gigante de este sector, tuvo un crecimiento extraordinario, consolidándose como la compañía más valiosa del mundo. Al mismo tiempo su fundador, Jeff Bezos, es ahora el hombre más rico de la historia moderna, con una fortuna de $200,000 millones.

De la misma manera la mayoría de los negocios físicos, golpeados por la pandemia, optaron por afianzar su presencia en las redes sociales y su sitio web, y aumentaron las ofertas y la presentación de sus artículos. Se produjo así una transformación del comercio que favorece las tiendas digitales en vez de sus sedes físicas, que se espera se reinventen ofreciendo quizás más especialización.

La tecnología permitió a las personas mantenerse conectadas en medio de la pandemia y ayudó a superar los efectos de la situación. El trabajo remoto y la educación a distancia se convirtieron en la salvación de las empresas, que pudieron mantener la productividad, y de los sistemas educativos, que aprendieron a funcionar en medio de numerosos retos.

Según un informe de World Economic Forum, entre 35 por ciento y 40 por ciento de los empleados de las economías desarrolladas reportaron que trabajaron desde sus casas en 2020.

Otra buena noticia es que los estadounidenses recuperaron la costumbre de ahorrar dinero. Ante la gravedad de la situación y al mismo tiempo favorecidos por el recorte en los “gastos hormigas” durante la cuarentena, la tasa promedio de ahorros llegó a 33.7 por ciento en abril. En los tres años anteriores, había llegado solo al 7 u 8 por ciento. En octubre, la tasa de ahorro fue del 13.6 por ciento, lo que sigue representado un avance.

Al mismo tiempo, los estadounidenses gastaron menos, disminuyendo así la deuda en tarjetas de crédito, y aquellos que conservaron el empleo se enfocaron en pagar lo que debían.

Por otra parte, el optimismo en la recuperación tiene sus limitaciones porque las nuevas olas de contagio del virus han provocado el cierre parcial de la economía en varios estados, aunque no en la Florida.

En noviembre en el país se agregaron solo 245,000 nuevos empleos, con un inusualmente alto 60 por ciento de esos empleos vinculados a repartidores de paquetes y otras compañías de transporte, gracias al auge de las compras en línea durante la pandemia, según una encuesta de establecimientos comerciales.

La recuperación de la economía está ligada al control y fin de la pandemia, que se avizora más cercano con la vacuna, que ya ha comenzado a administrarse en Estados Unidos, recalcan los economistas.

El 2021 impondrá nuevos retos, pero la Reserva Federal proyecta un crecimiento por encima del 4 por ciento.

Esta historia fue publicada originalmente el 23 de diciembre de 2020, 7:22 a. m. with the headline "Lo malo y lo bueno de la economía en el 2020. Cómo Miami va saliendo de la crisis."

Sarah Moreno
el Nuevo Herald
Sarah Moreno cubre temas de negocios, entretenimiento y tendencias en el sur de la Florida. Se graduó de la Universidad de La Habana y de Florida International University. @SarahMoreno1585
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