La tensión entre artistas y poder en Cuba llega a Londres en dos cortos sobre Arenas y Padilla
Dos “yumas” entran a Cuba con una guía de turismo en mano y trajes de baño en el equipaje para despistar a la policía.
Los norteamericanos disfrazados de turistas quieren filmar en el escondite de Reinaldo Arenas en el Parque Lenin. El lugar en el que en 1974, cuando era un escritor hambreado y perseguido por las autoridades cubanas, recibía la mano tendida de unos cuantos amigos escritores como los hermanos Juan, José y Nicolás Abreu.
Parte ya de la literatura cubana gracias a las novelas y memorias de Arenas, este momento y este lugar vuelven a cobrar vida cuando el poeta Amaury Pacheco y su esposa, la actriz Iris Ruiz, recitan los versos del poema de Arenas Introducción del símbolo de la fe.
Este es el punto de partida de la narración que hace la artista multidisciplinaria y curadora cubanoamericana Coco Fusco en su corto Vivir en junio con la lengua afuera (2018), que se muestra el 4 de diciembre a las 7:30 en la Tate Modern de Londres.
Se incluye también en la muestra fílmica La Confesión (2015), dedicada al poeta Heberto Padilla (1932-2000), cuyo mea culpa público después de la presión a la que lo sometió la policía política en extensos interrogatorios significó un parteaguas en la visión idealizada de los intelectuales extranjeros sobre la revolución cubana.
A partir del encarcelamiento de Padilla, en 1971, terminaron por desencantarse del todo grandes nombres de la literatura mundial que habían brindado su apoyo al proceso político en la isla.
“Los videos son meditaciones sobre la relación entre la poesía y la política en Cuba”, dice Coco Fusco, que ha sido una de las artistas y académicas de Estados Unidos que han denunciado la situación de los creadores en Cuba después del decreto 349, un instrumento para legalizar la censura y controlar a quienes no trabajan al amparo del Estado.
Los casos de Padilla y Arenas, que fueron convertidos en no persona en Cuba y murieron exiliados en Estados Unidos, son quizás los más destacados –pero no los únicos– de la tensa relación entre el poder y los artistas, sobre todo los contestatarios, en 60 años de castrismo.
“En este momento el gobierno cubano está tratando de frenar el poder del sector cultural independiente, y también de limitar la influencia de los medios sociales”, dice Fusco, a quien el gobierno cubano ha impedido la entrada a la isla en varias ocasiones.
Fusco explica en Vivir en junio con la lengua afuera que por esa razón tuvo que enviar a unos emisarios para la filmación del material en el Parque Lenin.
En el corto recita también el poema de Arenas la actriz Lynn Cruz, quien fue expulsada de la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños y de la Agencia Actuar.
Junto a su pareja, el cineasta Miguel Coyula, Cruz es una de las artistas sobre las que se ejerce vigilancia y presión para impedirle trabajar en medios oficiales.
Pacheco, conocido como Omnipoeta, enfrenta también la amenaza de ser desalojado de su casa, junto con Ruiz y sus hijos, por motivos que enmascaran la verdadera razón, su participación en proyectos artísticos independientes y críticos del Decreto 349.
“El estado se siente amenazado por la presencia y potencia de los intelectuales y artistas que no pueden controlar con los regalos tradicionales, es decir, exposiciones, viajes y casas”, dice Fusco.
Al mismo tiempo hay que tomar en cuenta que el estado cubano lleva 60 años tratando de controlar a sus artistas y sus escritores. Lo que sucede ahora no es nuevo. Lo que ha cambiado es que tenemos internet para informarnos con más facilidad de lo que sucede en Cuba”, concluyó Fusco.
Esta historia fue publicada originalmente el 3 de diciembre de 2019, 9:18 p. m. with the headline "La tensión entre artistas y poder en Cuba llega a Londres en dos cortos sobre Arenas y Padilla."