Falta de insumos, recursos y personal golpean al sistema de salud cubano en la lucha contra el COVID
Cuba logró navegar las primeras olas de coronavirus gracias a una estricta cuarentena y apoyándose en un sistema de salud, que si bien ha sufrido múltiples carencias en los últimos años, es más fuerte que los de muchos países vecinos en el Caribe. Pero una nueva ola de casos ha traído a la luz la falta de recursos que agobia a los hospitales cubanos.
Médicos en ciudades como Cienfuegos dicen que la escasez de tests de PCR y material de protección personal les preocupa. En La Habana, la cifra de pacientes ingresados en hospitales ha aumentado, según la prensa local, y el gobierno dice que está expandiendo las camas de cuidados intensivos. Profesionales de salud muestran preocupación por la falta de personal médico para atender a los pacientes.
“Tenemos un intensivista con respiración asistida ingresado en Santa Clara. Hay pediatras, endocrinos, nefrólogos, cirujanos y enfermeros enfermos con COVID. La situación en los hospitales es crítica porque estamos colapsados de pacientes y casi sin herramientas para trabajar adecuadamente”, dijo una doctora que trabaja en el hospital más importante de Cienfuegos.
Cuba atraviesa el peor momento de la pandemia de COVID-19, con cifras que han rebasado los 1,000 casos diarios. Durante meses en los que el país cerró sus fronteras, la isla mantuvo uno de los índices de infecciones más bajos de la región.
Pero tras la reapertura de los vuelos internacionales en noviembre —sin el requisito de presentar tests negativos de COVID— y los festejos de fin de año, los casos comenzaron a subir. El sistema de salud pública, que se ha deteriorado en los últimos años, está siendo llevado al límite por la pandemia, justo cuando el país se encuentra severamente endeudado y en medio de la peor recesión desde el fin de la Unión Soviética.
“El sistema de salud pública de Cuba está sometido a una de las pruebas más difíciles de su historia. Menguado de recursos y personal, con la opacidad típica del estado que no permite que contrasten sus datos, es el pueblo cubano el que termina pagando los platos rotos”, dijo Julio César Alfonso, quien dirige Solidaridad Sin Fronteras, una ONG que ayuda al personal sanitario cubano a insertarse en el sistema de salud de Estados Unidos.
“Las condiciones de trabajo en Cuba no son adecuadas. Muchos médicos no cuentan con la protección necesaria para enfrentar esta pandemia”, dijo Alfonso, quien está en contacto regular con doctores en la isla.
Según las estadísticas del Ministerio de Salud Pública de Cuba, la única entidad que publica cifras sobre el COVID, solo en el mes de enero se reportaron 15,168 casos en todo el país, más que todos los casos reportados en el 2020. En una conferencia de prensa, el doctor Francisco Durán, director de epidemiología de Cuba, advirtió que, según modelos matemáticos, el número de infectados seguirá subiendo este mes.
El gobierno ha culpado a los viajeros extranjeros de la expansión del virus y recientemente redujo aún más el número de vuelos internacionales, exigió tests negativos de coronavirus e impuso una cuarentena para todos los que llegan del exterior. Ahora en las tres ciudades más grandes del país, La Habana, Santiago de Cuba y Villa Clara, la enfermedad se ha esparcido rápidamente entre la población local. Las autoridades también se quejan de la indisciplina y la relajación de las medidas de protección por parte de los ciudadanos.
“No hay prácticamente comida en las tiendas. Los mercados agropecuarios están vacíos. La gente hace colas que duran días para comprar unas libras de pollo congelado. No hay nada ni en las tiendas en dólares”, dijo Caridad Mena, quien se gana la vida vendiendo cigarros en Santiago de Cuba, la segunda ciudad más grande del país.
“¿Quién cree que con el sol de la una de la tarde alguien aguanta el nasobuco [mascarilla] en Santiago? La policía quiere mantener la distancia social pero a la gente no hay quien la controle. Y aquí ni cloro hay para lavarse las manos”, agregó.
Katiuska Ordóñez, una holguinera del Reparto Zayas a quien se le enfermó un sobrino de COVID-19, dijo que las atenciones de los doctores fueron “excelentes” durante el ingreso de su pariente y el de ella misma, quien tuvo contacto con el enfermo.
“El centro de aislamiento estaba bastante deteriorado y la comida era muy poca, pero los médicos siempre estuvieron pendientes de nosotros. Mi sobrino fue positivo y lo ingresaron en el hospital. Yo tuve mejor suerte y pude irme para mi casa”, dijo.
El rápido aumento de casos ha obligado al gobierno a improvisar hospitales en escuelas y centros universitarios. Otro de los médicos entrevistados mostró preocupación por la dispersión a la que han sido sometidos los enfermos, recluidos en diferentes hospitales “de campaña” en Cienfuegos.
“Tienen enfermos en diferentes puntos de la ciudad donde pueden exponer a más personas. Los centros de salud en Cienfuegos se han convertido en focos de transmisión del virus. Esta crisis se ha salido de control”, dijo un médico quien labora en un centro ambulatorio donde se encuentran pacientes de COVID-19.
Actualmente, La Habana es el centro de la pandemia, con más de 2,000 casos reportados desde inicios de febrero.
El 23 de enero los hospitales de La Habana estaban ya al 76.7% de su capacidad, con 2,126 pacientes ingresados, según dijeron autoridades locales en una reunión reportada por el periódico local Tribuna de La Habana. Cuatro días después, la cifra había aumentado a 2,734. A fines de septiembre, el número de pacientes ingresados en la capital, no llegaba a 300, según reportes de ese mismo diario.
El gobierno local está expandiendo las camas para cuidados intensivos de COVID, pues se espera que los casos en la provincia sigan aumentando, dijo el lunes el presidente del Consejo de Defensa Provincial, Luis Antonio Torres Iríbar. Actualmente, hay 62 camas disponibles para enfermos graves de COVID en unidades de cuidados intensivos y se espera añadir 59 camas en las terapias intermedias, añadió el funcionario.
Pero la escasez de personal médico ha impedido que algunos hospitales improvisados, como el que funciona actualmente en la Universidad de Ciencias Informáticas en La Habana, pueda funcionar a plena capacidad, dijeron funcionarios locales. Los médicos entrevistados en Cienfuegos, también se quejaron del poco personal para atender a los pacientes de COVID así como de las condiciones de trabajo.
Algunos de los doctores dijeron que solo recibían una bata desechable al día para atender a todos los pacientes. Tampoco tienen disponibles guantes desechables ni mascarillas, por lo que tienen que reciclar las existentes. Ni los médicos ni los pacientes cuentan con suficiente jabón para lavarse las manos, dijeron a este diario varios de los entrevistados.
El gobierno no da mucha información sobre los trabajadores de la salud que han contraído el virus pero de vez en cuando, medios locales reportan algunas cifras. En mayo del año pasado, en el hospital provincial de Matanzas, al este de La Habana, al menos 40 personas se contagiaron con coronavirus. El gobierno dijo que el evento se debió a la “falta de disciplina” del personal de salud pero varios médicos dijeron que se debía a la falta de medios de protección y condiciones sanitarias.
A finales de enero Cuba anunció que un médico murió por COVID-19, el primero según las cifras oficiales, pero los trabajadores de salud entrevistados por este diario desconfían de las cifras oficiales.
“Hay personas contagiadas con el COVID-19 que mueren y la causa en el acta de defunción es enfermedad respiratoria aguda o cualquier otro padecimiento. A eso se le llama reparar el acta”, dijo un médico del principal hospital de Cienfuegos.
Presionado por un periodista de la televisión local de Santiago de Cuba, Ricardo Manuel Lahera, director del Centro de Higiene y Epidemiología de esa provincia, reconoció que varios casos de muertes relacionados con la COVID no fueron reportados oficialmente.
Lahera justificó la omisión alegando que los pacientes que ingresan con coronavirus a los hospitales y fallecen por complicaciones relacionadas con la enfermedad no se incluyen en las estadísticas sobre el virus, si durante su ingreso en el hospital habían dado negativos en otra prueba de COVID-19.
El jueves, Lahera confirmó que 176 trabajadores de la salud, se habían enfermado durante la reciente ola de casos en Santiago de Cuba, 70 de ellos “en el ejercicio de su profesión”, dijo en un programa de Tele Turquino.
En una reunión para analizar el progreso de la pandemia el sábado 30 de enero, funcionarios de La Habana dijeron que “en el día” se habían reportado 50 trabajadores de la salud contagiados. En una reunión similar una semana antes, se confirmaron trabajadores infectados de los hospitales Salvador Allende, Manuel Fajardo y Pediátrico de San Miguel.
La subdirectora de epidemiología de la capital, Tania González, también achacó los casos a “la baja percepción de riesgo” de los trabajadores de la salud, según reportó Canal Habana, una estación local de televisión.
Los problemas del sistema de salud cubano no son nuevos y son el resultado no solo de la aguda crisis económica por la que atraviesa el país, sino también del recorte de presupuestos, la salida de personal, cortes al sistema de salud primario y la contratación masiva de médicos, enfermeros y técnicos para dar servicios en el extranjero.
La principal fuente de ingresos de Cuba son los médicos que exporta al mundo, de los que obtiene $6,000 millones al año, según las últimas cifras oficiales disponibles. Durante la pandemia de coronavirus La Habana buscó activamente que sus médicos y enfermeras fueran contratados en decenas de países y también dedicó parte de su producción de medicinas a la exportación. Sudáfrica recientemente propuso a las brigadas de médicos cubanos para recibir el premio Nobel de la Paz.
Al tiempo que la exportación de servicios médicos aumentaba, entre el 2008 y el 2018, el personal del sistema de salud pública disminuyó un 22%, de acuerdo con cifras oficiales publicadas por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información. Los cortes a la salud pública preocuparon a varios expertos, entre ellos al economista cubano Carmelo Mesa Lago, quien alertó en un reporte publicado en mayo, que podrían agravar la crisis de COVID en la isla.
En medio de la pandemia, la escasez de medicinas se ha agudizado. Una empleada de una farmacia en Camagüey informó que habían tenido “un promedio de 111 medicamentos en falta” en enero. Los más afectados son los antibióticos, los analgésicos y antihistamínicos, según dijo a una estación de televisión local. Cuando llegan los medicamentos, ahora son más caros, pues el gobierno aumentó los precios, en el marco de una reforma monetaria y un programa de eliminación de subsidios.
Muchos cubanos también han denunciado en las redes sociales las demoras en la realización de las pruebas PCR, la obtención de los resultados, y en el traslado de los pacientes de COVID-19 a los hospitales, problemas que han reconocido los funcionarios gubernamentales de varias provincias.
Daniel Epstein, vocero de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), dijo que Cuba es uno de los 34 países que adquieren insumos para los tests a través del fondo estratégico de la OPS. El director de epidemiología Durán dijo que el país contaba con 20 laboratorios que procesan las pruebas.
Pero la capacidad de realizar exámenes sigue siendo limitada. Si desde inicios de enero hasta la fecha, los casos han subido alrededor de un 80%, las muestras han subido cerca de la mitad, unos 7,000 exámenes más. El número de pruebas diarias oscila alrededor de las 18,000. BioCubaFarma, una empresa farmacéutica cubana, anunció que pronto aumentaría la producción de hisopos para realizar este tipo de pruebas.
Un médico que trabaja en el pediátrico de Cienfuegos también se refirió a la escasez de pruebas PCR para los niños que van a ser ingresados u operados.
“El personal de salud está corriendo un riesgo muy alto”, dijo. “El secretismo del gobierno no ayuda a que se entienda la dimensión real de esta crisis”.
Siga a Nora Gámez Torres en Twitter: @ngameztorres
Esta historia fue publicada originalmente el 8 de febrero de 2021, 10:01 a. m. with the headline "Falta de insumos, recursos y personal golpean al sistema de salud cubano en la lucha contra el COVID."