Crece la polémica tras el chat racista en FIU: aún no hay estudiantes suspendidos por participar
Jeanette Nuñez, presidenta de la Universidad Internacional de la Florida (FIU), enfrenta una demanda federal relacionada con cargos disciplinarios presentados contra estudiantes que participaron en un chat grupal racista, y ha sido objeto de protestas en el campus por no tomar medidas suficientes al respecto.
Ninguno de los estudiantes involucrados enfrenta suspensión o expulsión desde que los chats —repletos de insultos— salieron a la luz hace cinco semanas y Nuñez anunció que se contemplaban sanciones severas. La universidad ha estado investigando los chats desde el otoño pasado, según consta en la demanda federal presentada por cuatro de los estudiantes, quienes alegan que las medidas disciplinarias violan sus derechos bajo la Primera Enmienda.
En el caso de al menos uno de los estudiantes, un abogado de FIU comunicó a un juez federal que “probablemente se celebraría una audiencia a mediados de abril” para determinar las consecuencias de los cargos, según registros judiciales. Sin embargo, dicha audiencia aún no ha sido programada, según informó al Herald el abogado de los estudiantes.
Este prolongado proceso disciplinario ha generado indignación entre algunos estudiantes, quienes sostienen que el racismo está siendo tratado con excesiva indulgencia. Esto ocurre mientras Nuñez —ex vicegobernadora republicana de Florida— afirma que sus esfuerzos por sancionar a los participantes del chat demuestran que “esto no es lo que la FIU representa”.
“Nos encontramos en una situación en la que la FIU está facilitando directamente el racismo y el fascismo en su máxima expresión, sin que exista rendición de cuentas alguna”, declaró al Miami Herald Carlton Daley, estudiante de la universidad, durante una protesta que organizó esta semana contra Nuñez.
La FIU declinó hacer comentarios, aunque en ocasiones anteriores ha defendido su proceso argumentando que busca salvaguardar los derechos de los estudiantes bajo la Primera Enmienda.
La gestión de Nuñez frente a este caso ha generado críticas desde distintos sectores ideológicos y podría anticipar futuras disputas sobre libertad de expresión en los campus universitarios de Florida, a raíz de una nueva ley estatal que entrará en vigor en julio y que permite la expulsión inmediata de estudiantes que promuevan determinados grupos externos.
El gobernador de Florida, Ron DeSantis —quien ejerció presión sobre la Junta de Fideicomisarios de la FIU para que designaran a Nuñez como presidenta— firmó esta semana una ley que otorga a las agencias estatales la facultad de expulsar de inmediato a estudiantes que hayan promovido a grupos que el Estado considere organizaciones “terroristas”. La ley concede al Estado una autoridad inusual para hacer estas designaciones, una potestad que históricamente ha correspondido al gobierno federal.
Esta semana, DeSantis ha señalado su intención de designar al grupo musulmán de derechos civiles Council on American-Islamic Relations (CAIR) como organización “terrorista”, utilizando los nuevos poderes otorgados por la ley. Además, críticos sostienen que esta legislación podría utilizarse para tomar represalias contra estudiantes que protestan por los ataques israelíes en Gaza.
Estudiantes como Daley señalaron al Herald que existe un doble rasero en cuanto a la libertad de expresión en el campus, y que los derechos de otros alumnos ya han sido vulnerados durante medidas disciplinarias contra manifestantes.
Daley se refirió específicamente a seis estudiantes que esta semana recibieron cargos por violaciones al código de conducta tras negarse a identificarse ante la policía durante una protesta en marzo contra la colaboración de la universidad con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Los estudiantes permanecieron en silencio durante un foro encabezado por Nuñez, vistiendo camisetas con el lema “ICE off FIU”.
“Aunque muestran un empeño absoluto para sofocar los movimientos organizados, cuando se enfrentan a una amenaza real —proveniente de personas racistas que hablan sobre la posibilidad de asesinar a personas negras, aunque no lo dijeron explícitamente— actúan de manera negligente”, afirmó.
Amenazas de demandas judiciales
Nuñez enfrenta críticas desde múltiples frentes.
El abogado y político republicano Anthony Sabatini encabeza la defensa de los participantes del chat, invocando la Primera Enmienda. También representa a los “College Republicans” de la Universidad de la Florida en una demanda independiente, presentada tras la suspensión del grupo después de la difusión de imágenes en las que uno de sus miembros parecía realizar el saludo nazi.
En el caso de la FIU, Sabatini argumenta ante la jueza principal del Tribunal de Distrito de Miami, Cecilia Altonaga, que cualquier medida disciplinaria contra los estudiantes por los mensajes intercambiados en los chats constituye una violación de sus derechos constitucionales.
Según Sabatini, el proceso disciplinario —anunciado tras la indignación pública por el contenido de los chats— pareció detenerse después de que cuatro estudiantes presentaran una demanda contra la universidad. La institución declinó comentar sobre el litigio en curso.
Los documentos judiciales revelan que el exsecretario del Partido Republicano en el condado Miami-Dade, Abel Carvajal, fue acusado el 11 de marzo de “asistir” en la promoción o facilitación de violaciones al Código de Conducta Estudiantil, debido a su rol en la creación del chat.
Por su parte, el exresponsable de captación de los College Republicans, Dariel González, recibió una orden de “no contacto” emitida por la Oficina de Derechos Civiles, que le prohíbe comunicarse con una mujer mencionada en el chat. No está claro qué otros cargos enfrenta.
Sabatini representa a otros dos estudiantes acusados de violar el código de conducta basándose en mensajes que no habían sido reportados anteriormente.
Los registros incluidos en la demanda muestran a González escribiendo: “Los nazis lo hicieron y les salió de maravilla. Los dopaban con anfetaminas y los enviaban a violar”, en una conversación sobre el consumo de drogas en el ejército. También escribió: “La Blitzkrieg fue jodidamente épica”. No respondió a una solicitud de comentarios.
Otro estudiante, Ethan Ratchkauskas, es acusado de publicar que alguien tendría que “hacerle un queso suizo al profesor”, aclarando luego que se refería a “hacerle agujeros con un arma de fuego”. Declino comentar a través de su abogado.
Sabatini argumenta que los comentarios fueron hechos en un “contexto humorístico e hiperbólico” y están protegidos por la libertad de expresión. El caso sigue en curso.
Divisiones políticas en el campus
Nuñez, exlegisladora estatal, dirige la universidad desde el año pasado. Tras la publicación del chat racista, declaró que la FIU “no tolerará la violencia, el odio ni la discriminación”.
Su respuesta fue respaldada por algunos políticos republicanos, quienes condenaron el contenido de los chats, que incluían insultos contra personas negras, judías y homosexuales, así como llamados explícitos a la violencia.
Entre los participantes había líderes estudiantiles de organizaciones conservadoras en el campus.
Aunque ningún estudiante de FIU ha sido suspendido, el Miami-Dade College expulsó a William Bejerano, quien realizó algunos de los comentarios más violentos, y se le prohibió el acceso al campus de FIU.
Esta semana, estudiantes expresaron escepticismo sobre la respuesta de la universidad. “Nos hubiera gustado más transparencia”, dijo Joshua Espinoza, presidente del grupo College Libertarians.
El profesor de sociología Zachary Levenson afirmó que la universidad ha reaccionado de manera desigual ante distintas protestas estudiantiles, dependiendo de su orientación política.
Tras una protesta contra ICE, la administración distribuyó una encuesta sobre cómo manejar interrupciones en eventos, incluyendo posibles sanciones como multas o suspensiones.
“Están haciendo que los estudiantes voten sobre castigos, como si fuera un reality show”, comentó Levenson.
La universidad señaló que la encuesta responde a una ley estatal de 2021 sobre libertad de expresión y no está vinculada a incidentes específicos.
Otros estudiantes también cuestionaron la encuesta. Jordan Fernández, estudiante de primer año, participó en una protesta en la que se coreó “vergüenza” contra Nuñez.
Fernández afirmó que la administración no escucha las preocupaciones del estudiantado y que algunos temen por su seguridad debido a los mensajes del chat.
“No se les debería permitir estar en un campus tan diverso. Este debe ser un espacio seguro”, dijo.