Daniel Shoer Roth

Los municipios, panales de despilfarro y descontrol

Decenas de agentes del FBI cargaron con cajas de documentos que se llevaron como evidencia del allanamiento que hicieron al Complejo Municipal de Opa-Locka, el jueves.
Decenas de agentes del FBI cargaron con cajas de documentos que se llevaron como evidencia del allanamiento que hicieron al Complejo Municipal de Opa-Locka, el jueves. cmguerrero@elnuevoherald.com

La intrincada burocracia y excesivas divisiones territoriales de las áreas urbanas del Condado Miami-Dade, hacen de nuestras vidas un rompecabezas –y de nuestros bolsillos, un agujero.

Un vecino de El Portal –uno de los 34 municipios del Condado– caminaba por la margen del río cerca de su casa semanas atrás, cuando descubrió que algún insensato había arrojado un tambor de aceite pesado abierto. Preocupado por la salud ambiental, acudió al Departamento de Policía de esa villa. Allí, los agentes dijeron que no podían hacer nada, porque el lugar donde se había desechado ilegalmente la basura no estaba ubicado dentro del mapa de su jurisdicción, sino en la Ciudad de Miami. Como si hablaran de la frontera entre dos países.


Acto seguido, presentó la denuncia ante la Policía de Miami, pues el Río de Miami es parte de Miami, ¿O tampoco? Prometieron que investigarían.

Pero el tiempo se agotaba, porque las gotas contaminantes empezaban a verterse sobre un agua habitada por manatíes. Por último, recurrió al Condado. Bajo su sombrilla actúa el Departamento para la Administración de los Recursos Ambientales (DERM), cuyo personal finalmente se encargó de recoger el recipiente. Una tarea bastante simple.

Su testimonio, recogido en mini documentales alzados a las redes, comprueba que la proliferación de diversas capas de gobierno, mediante el establecimiento de nuevos municipios y juntas supervisoras, no es provechoso para el bienestar común, aunque muchos abogan a favor de que todo el territorio de Miami-Dade sea subdividido municipalmente. En teoría, argumentan, surte mayor autonomía a las comunidades aún no incorporadas, permitiendo al gobierno condal dedicarse a asuntos de índole regional.

Empero, en estas revoltosas latitudes floridanas, mientras más ciudades, más caos, más papeleo, más dolores de cabeza… Y más fuegos que apagar.


Sucede ahora mismo en Opa-locka, donde el colapso financiero, el desgobierno, la corrupción pública y deudas impagables conllevaron a que el gobernador de Florida declarara estado de emergencia en la abatida ciudad por segunda vez en menos de tres lustros. Paralelamente, el FBI investiga alegatos de soborno entre contratistas y líderes municipales. Uno de los comisionados acusados, que acordó entregarse a las autoridades penales, acabó suicidándose.

Por cierto, los residentes de Opa-locka se encuentran entre los más pobres de la zona metropolitana. Las fuentes de empleo son escasas y los servicios públicos mediocres. No existen grupos vecinales estructurados que exijan a los funcionarios que rindan cuentas de sus gestiones a la ciudadanía. Fuera de Opa-locka, a pocos habitantes de Miami-Dade les concierne lo que allá sucede. Y el Cuarto Poder carece de recursos para cubrir, consistentemente, el funcionamiento cotidiano de 34 administraciones municipales, además de la condal.

Una auténtica tierra de nadie en la que todo puede acontecer.


No solo en Opa-locka los escándalos y alborotos mayúsculos minan la confianza de un público cada vez más atento a la conducta y la sensibilidad de la élite política. Llámese Sweetwater, Homestead, Hialeah, Bal Harbour, Miami Gardens, los titulares son los mismos. Ciudades ineptas y deshonestas.

En agosto comienza el juicio civil, en un tribunal federal, contra la Ciudad de Miami y su exdirector de Presupuesto por fraude bursátil, presentada por la Comisión de Bolsa y Valores (SEC). La agencia normativa imputa a la administración de la municipalidad por engañar a inversionistas en cartera de bonos, mediante transferencias internas dudosas y declaraciones falsas en las ofertas. A los contribuyentes, este litigio ha costado $2 millones en abogados.

En 2012, la Comisión de Miami Dade levantó una moratoria que prohibía el establecimiento de nuevos municipios, ya que la proliferación de estos –particularmente en zonas residenciales de gente adinerada–, había contraído la fuente fiscal del Condado. Hoy, evalúa la posibilidad de dar rienda suelta para que territorios como West Kendall, Fountainebleau y otros, constituyan gobiernos autónomos.


Los miamenses no precisamos más burocracia. Solo hace falta que cuando una enorme lata derrame aceite en un entorno natural, alguien se arremangue los pantalones y la recoja.

Escritor venezolano, periodista, biógrafo y cronista de Miami.

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