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Fabiola Santiago

Es urgente inspeccionar los edificios antiguos tras el derrumbe en Miami-Dade | Opinión

Hay una sensación de déjà vu en nuestra comunidad por el dolor causado por el derrumbe de otra estructura en el Condado Miami-Dade, esta vez un edificio de 12 pisos repleto de residentes, Champlain Towers South Condo de Surfside, cerca de Miami Beach.

Hay al menos cuatro muertos, muchos están heridos, un niño y su madre fueron rescatados de los escombros (ella fue llevada al hospital de Aventura, donde murió) y familiares en la Florida, el país y América Latina esperan desesperadamente noticias sobre sus seres queridos desaparecidos.

¿Cómo puede un edificio, construido en 1981, simplemente derrumbarse mientras sus residentes duermen inocentemente?

¿Cómo pueden los apartamentos en el costoso condominio frente al mar de un edificio de 130 unidades (hay muchos como este a lo largo de Collins Avenue) venderse recientemente sin que las inspecciones en las unidades revelaran algo importante?

Las inspecciones de ventas de condominios no son como las inspecciones de viviendas en las que se investiga toda la estructura durante el proceso de venta, pero tal vez deberían serlo.

La ley de Florida solo requiere que los edificios y las propiedades se inspeccionen estructuralmente cada 40 años, que es el proceso que estaba atravesando el condominio caído antes del colapso. Eso es demasiado tiempo sin una auditoría de condiciones que afectan a cientos de personas, como ha demostrado este terrible colapso.

Esta ley también debe cambiar.

El número de personas que se teme están desaparecidas aumentó el viernes a 159, según la alcaldesa de Miami-Dade, Daniella Levine Cava, quien caracterizó las estadísticas como “fluidas” ya que los esfuerzos de búsqueda y rescate continúan por segundo día.

El trauma es indescriptible.

La tragedia desafía la lógica, el sentido común, y exige más que los pensamientos y las oraciones por las víctimas, y los elogios a los rescatistas, que suelen decir los políticos en estos momentos.

“Los edificios deben ser inspeccionados mucho antes de los 40 años, especialmente en un condado donde el aumento del nivel del mar puede afectar una base”, tuiteó la senadora Annette Taddeo, demócrata por Miami. “Tengo el corazón roto por todas las familias afectadas. Debemos priorizar la infraestructura para mantener a nuestra comunidad segura“.

El horror que estamos experimentando hoy debería servir como una alerta urgente de que las estructuras más antiguas de la Florida necesitan una inspección y una supervisión más estricta por parte del gobierno.

Así como el colapso del puente de la Universidad Internacional de Florida (FIU) nos enseñó muchas lecciones sobre cómo ignorar las grietas en las nuevas construcciones y sobre cómo levantar estructuras mientras las personas conducen por debajo, este colapso de un condominio también debe ser objeto de las investigaciones más rigurosas.

Y esta vez, en lugar de darles a los culpables una nueva oportunidad para continuar operando olvidando pronto a las víctimas de la negligencia, este terrible nuevo capítulo exige un nuevo manual de estrategias para la supervisión de las renovaciones y una revisión más estricta de las estructuras antiguas.

El sentido común fue desatendido con el nuevo puente, y aunque tomará tiempo conocer las razones específicas del colapso de las Torres Champlain, se estaba instalando un nuevo techo y obviamente algo paso y nadie se dio cuenta.

Hay decenas de edificios en Miami Beach más antiguos que Champlain Towers, que tiene dos edificios hermanos, Champlain Towers North y Champlain Towers East.

Para evitar otras tragedias, la ciudad de Miami Beach y los municipios adyacentes como Bal Harbour y Surfside, que seguramente serán objeto de escrutinio, y deberían serlo, deben ser proactivos y liderar un mar de cambios cuando se trata de auditorías estructurales.

Los edificios no se caen sin motivo.

“La gente tiene que recordar que hay miles de edificios de esta altura o más en el sur de la Florida, millones en todo el mundo... Esto no sucede. Claramente, algo andaba mal ”, dijo al Miami Herald Peter Dyga, presidente y director ejecutivo de una seccional en Florida del Associated Builders and Contractors, una asociación nacional de comercio de la construcción.

Dyga llamó al derrumbe “una rareza de proporciones bíblicas”.

Sí lo es.

Hoy, miramos con horror y dolor todo lo que ha pasado, y sí, oramos por las vidas perdidas, los heridos, las familias que sufren pérdidas y alabamos la habilidad, el compromiso y la valentía de los encargados de la búsqueda y rescate, pero, ante todo, debemos enfocarnos en la responsabilidad.

No permita que esta sea otra tragedia envuelta en retórica política pero sin debate profundo.

No permita que esta sea otra tragedia que no tenga el tipo de consecuencias que generan un cambio verdadero en la forma en que el gobierno trata a la industria de la construcción de la Florida, que al parecer es vista como una industria que nunca se equivoca.

Las reglas no deben comenzar con la premisa de poner los intereses de los negocios primero, y la seguridad después.

La forma de ganar contratos no debe comenzar con la estrategia de hacer contribuciones monetarias a campañas políticas para después esperar beneficios.

Las víctimas de hoy y de ayer, incluidas las que sufren como consecuencia de tragedias que son evitables, merecen algo mejor.

Esta historia fue publicada originalmente el 24 de junio de 2021, 4:30 p. m..

Fabiola Santiago
Opinion Contributor,
Miami Herald
Award-winning columnist Fabiola Santiago has been writing about all things Miami since 1980, when the Mariel boatlift became her first front-page story. A Cuban refugee child of the Freedom Flights, she’s also the author of essays, short fiction, and the novel “Reclaiming Paris.” Apoye mi trabajo con una subscripción digital
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