Fabiola Santiago

Batalla de egos por terreno de Miami Dade College

Un bosquejo del proyecto de Related Group para el sitio del Miami Dade College en Biscayne Boulevard.
Un bosquejo del proyecto de Related Group para el sitio del Miami Dade College en Biscayne Boulevard. Miami Dade College

Escuchen el ego de estos dos hombres hechos y derechos que tratan de construir dos altísimas torres de apartamentos y un enorme centro cultural a la sombra de la icónica Torre de la Libertad de Miami, un proyecto que impulsa la institución menos pensada para estos menesteres, el Miami Dade College.


En una entrevista con el Miami Herald, el galerista Gary Nader calificó a su competidor en este emprendimiento, el constructor de condominios Jorge M. Pérez, de “lo peor que le ha pasado a la cultura en esta ciudad”.

Su ofensiva hipérbole tuvo por fin menospreciar la donación de $45 millones de Pérez, en efectivo y obras de arte, durante un momento crítico de la construcción del estelar edificio frente al mar del Museo de Arte de Miami a cambio del derecho a darle su nombre a la institución, que ahora se llama PAMM.

Por su parte, Pérez calificó los comentarios de Nader de “irresponsables e injustos” —que pudieran haber sido tales— pero Pérez no se detuvo ahí. Entonces sermoneó al Herald por publicarlos. “Ese no es el periodismo que ustedes deben hacer”.


Como si fuera el decano de una Facultad de Periodismo y su papel fuera decidir qué es buen periodismo. Nader es un bravucón y Pérez no entiende el concepto de una prensa que defiende los intereses públicos. El circuito de los cócteles de arte de Miami pudiera pensar que sí, pero no todos los periodistas se dedican a prodigar elogios en las páginas de sociales.

Y en el caso del MDC, no es exactamente un comportamiento ejemplar para mostrar a sus alumnos. Pero esto es lo que sucede cuando una institución de educación se va a la cama con urbanizadores que estrangulan a Miami con tantas torres de apartamentos, y a pesar del exceso de unidades, piden más.


Es posible que aquí sea un concepto raro, pero no todos los centímetros de tierra deben dedicarse a levantar edificaciones, y ciertamente no para consentir egos, intereses financieros y la búsqueda de un legado a costa de los valores fundamentales de una institución.

Los 2.6 acres de terrero que rodean la Torre de la Libertad y a los que Nader y Pérez les tienen echado el ojo se usan en estos momentos como estacionamiento, muy necesario, para el personal del MDC y como espacio para la realización de actividades de la institución. El MDC quiere convertirlos en un enorme museo, centro de conferencias y complejo cultural dirigido por la propia casa de estudios. A cambio, el MDC permitiría al urbanizador construir una torre de condominios de lujo de 75 pisos que pudieran vender.


Un comité de estudio recomendó esta semana que la Junta de Fideicomisarios escogiera a Nader y a Pérez como finalistas, aunque algunos en el comité expresaron sensibilidad ante el hecho de que el enorme proyecto empequeñecería lo que se ha convertido en nuestra Ellis Island, nuestra Estatua de la Libertad.

Las autoridades del MDC, en un silencio extraño, declinaron comentar.

En el 2004, el MDC luchó por hacerse cargo de la Torre de la Libertad, ubicada en terrenos de alto valor frente al mar, junto a su campus de Miami. La Torre alberga oficinas de prestigiosos programas de arte, un museo de arte y diseño, y en ella se recibe a presidentes y otros dignatarios.

“Esta es nuestra joya, y rodearla con estructuras no beneficia a Miami”, me dice el el abogado y activista cívico Rafael Peñalver, quien luchó con la organización Dade Heritage Trust para impedir que la torre de estilo mediterráneo fuera opacada por los dueños del Terra Group. “¿Cuántas veces tenemos que defender este símbolo? Estamos sustituyendo la herencia por el interés económico”.

Así es.

Esto es un intento equivocado de una institución educativa, que ya es una de las mejores de su clase en el país, por competir por la grandeza con universidades e instituciones culturales de la zona.

¿Nader o Pérez? Ese no es el asunto.

Esto se trata del papel del MDC en la construcción de torres de condominios de lujo.

Educadores y desarrolladores son extraños compañeros de cama.

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